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domingo, 6 de noviembre de 2016

Entre vides anda...el juego

Si, hoy necesitaba respirar, perderme en la madre naturaleza y llenarme de oxígeno.

He cogido el coche sin rumbo, en busca de los colores del otoño, del baile de sus hojas al caer, del olor de la tierra, del chasquido al caminar.

Me he detenido entre vides..., necesitaba soltar enojo, rabia acumulada, hablarme en voz alta, incluso gritar.

En ocasiones uno siente impotencia...


El paisaje no podía ser más hermoso, he pensado que la naturaleza desharía mi enojo.

Y así ha sido...

Uno no puede contemplar sin dejar de estar enfadado... se necesitan los cinco sentidos para percibir, sentir, y emocionarse, ¿como no hacerlo ante tanta belleza?

Paseando entre las vides, acompañada por el silencio y el olor a uvas pasas, me he dado cuenta de que solamente nos perturba aquello a lo que le permitimos llegar a los mas profundo de nuestro interior.
Allí se esconden granos que van acumulándose formando racimos de encono, de rencor, de envidia, de ira, que lejos de ser dulces como las uvas lo único que nos aportan es amargura. Hay que encontrarlos y recogerlos, transformándolos en  aprendizaje, aceptación, reflexión... 
 
Que no podemos permitir que nada ni nadie maneje nuestra felicidad, ensombrezca nuestros logros,  nos impida disfrutar de momentos dulces.

Soy afortunada, reconozco mis miedos y los combato.


Allí, entre las parras, no sentía sino emoción por la grandeza de lo que se abría ante mi. Mis ojos iban del verde al rojo, y al morado, y al granate, y otra vez al rojo y al amarillo y al naranja, a cual más hermoso, y yo, como siempre que contemplo la naturaleza, extasiada!

Un paisaje cambiante, dependiendo de la estación que vive, pero, aún cuando pierde sus hojas , y queda la cepa al desnudo, lleno de luz, y  de vida. 

Lo que sentimos ante lo que acontece lo decidimos nosotros, con nuestras reacciones, y nuestros pensamientos.

La vida como el paisaje de las viñas, tiene colores increíbles,  algunos teñidos de dolor, de contrariedades, de injusticias, es verdad, como también lo es que si observamos el conjunto de lo que vivimos la imagen es maravillosa, no podemos quedarnos sólo con aquello que no nos gusta.




Os propongo un juego: fijar la atención en aquello de positivo y bello que nos rodea, es mucho y muy variado, escribidlo cada día, cuando vemos las cosas escritas  tomamos más consciencia,  y después agradecer a la vida por ello.
Os aseguro que da resultado, probadlo!

No se puede perder tiempo, esta vida es una y pasa... y se seca...








jueves, 14 de enero de 2016

Construyamos! Pero...¿qué es construir?


Avanzar es edificar partiendo de lo construido, no hacer socavones destruyendo para recomenzar...

Hay muchas cosas de las que se están haciendo ahora, que a mi modesto y profano entender, no contribuyen en nada al progreso de este país nuestro.

Tal vez para construir tengamos que tener claro, primero, que no es construir. 

Que se diga una cosa por delante y se actúe de otra manera por detrás...
Que se engañe a los electores pactando, sin consultar...cuando esa no ha sido su opción elegida, de otra forma la hubieran reflejado en las urnas, no es construir.

Que se tome la política a pitorreo, convirtiendo el hemiciclo en un circo mediático, haciendo juramentos ridículos, gestos ofensivos, sin pudor, ni consideración  a los que les han llevado hasta allí, representar algo en lo que no crees, no es construir.

Conseguir un titular o una foto utilizando a la mujer, y la maternidad, aprovechándose de una condición otorgada por, entre otros, las demás mujeres, no es reivindicar nada, es una falta de respeto absoluta.

Las mujeres no somos cupos, las mujeres somos profesionales responsables y capacitadas, el tratarnos de ese modo "condescendiente", no nos iguala, nos diferencia.

Tirar piedras contra el "vecino" y no valorar lo que de positivo ha hecho, denostar planteamientos e ideas del adversario sin estudiarlos, ni tener en cuenta su validez,  utilizar el chiste fácil,  insultar, y ridiculizar, no es construir.

Presentar propuestas a futuro, que  todos queremos oír, pero imposibles de llevar a cabo, buscando el aplauso, con el único fin de conseguir votos, aprovechándose del desconocimiento y el malestar popular, es engañar, tampoco es levantar nada.

Negarse al entendimiento, buscando enfrentamientos continuos, alentar a las masas como reyezuelos de antaño, llevar a creer lo que no es, es estafar a quienes, ingenuamente, han depositado en ellos  la confianza.

Hablar de ciudadanos de primera y de segunda, ya que se favorece más a unos que a otros, dependiendo de que cuerda sean, decir que hacienda no somos todos, que eso es publicidad, es menospreciar a quienes trabajamos y luchamos por hacer de este país un lugar mejor para vivir.

No ser ejemplo de concordia, siendo el máximo dignatario de un país, también para mí, siempre para mí, no es construir.

Tomar medidas populistas, sacar a relucir viejas rencillas, pensar en "fastidiar", al otro en vez de favorecer a todos, ser presas de pataletas sin sentido, es abuso de poder, no es avanzar.
Construir es pensar en el bien común, no sólo en el de tus votantes, también en el de aquellos que no sienten simpatía por tus ideas...
construir es ser tolerante, es dialogar, es no pensar en tu silla, es ser consciente de para qué estás donde estás, es mirar por el interés general no por el particular, es aunar esfuerzos, es sumar voluntades, es ilusionar con realidades factibles, no con proyectos de visionario imposibles de alcanzar, es ser coherente.
Construir es ser líder, no jefe, ni "Dios".



Si nos sentimos orgullosos de lo que vamos consiguiendo a nivel particular, y vivimos a gusto, aunque tengamos matices, será porque vamos edificando una sociedad donde el bien común sea el principal objetivo.

¿Quimera? Construyamos a ver qué pasa...



lunes, 23 de noviembre de 2015

El camino perfecto


Quien  piense que solamente hay un camino...se perderá...

Cuantos  de nosotros nos hemos preguntado, alguna vez, ¿será este el camino que tengo que tomar?, parece mentira que una "simple" pregunta traiga consigo, andar de cabeza, por no hablar de noches sin dormir, malestar de estómago, dolores de cabeza, incapacidad de centrarse...

Todos, por múltiples motivos, personales o profesionales, nos podemos encontrar ante esa disyuntiva, ya sea porque el trabajo falla y prescinden de nosotros, o no valoran en su justa medida nuestro esfuerzo, o devalúan la importancia de aquello a lo que nos dedicamos, o sufrimos cansancio, o tenemos desgaste emocional, la cuestión es que sentimos que necesitamos un cambio, un giro en nuestra vida que nos devuelva la ilusión.



Yo me he hecho en varias ocasiones esa pregunta, y no sólo eso, sino que además he alimentado mis dudas contemplando muchas y diversas opciones.
Las apropiadas, las tentadoras, las deseadas, las utópicas...
Elegir es renunciar, pero renunciar con el convencimiento de que lo que tomamos es más beneficioso para nosotros que lo que dejamos.
Es difícil decidir, todos queremos acertar...





Y es cuando uno se siente encajonado, cuando no es capaz de ver la belleza en el recorrido, aunque la tenga, cuando no se vislumbra el final, y se está cansado, cuando las ilusiones se han quedado abandonadas en las veredas, cuando uno no se siente capaz de tirar ni de su propio carro, cuando, tal vez, sea un buen momento para decidirse a buscar una nueva senda.



Y ¿cuál es la mejor decisión?, y ¿cuál es el mejor momento para tomarla?, pues yo solamente puedo compartir con vosotros lo que me digo, y me he dicho, a mí misma, la mejor decisión es aquella que en el momento en el que te la planteas te hace sentir feliz, seguramente temeroso, todo cambió asusta, pero si, tras valorar pros y contras, te sientes ilusionado ,  vete a por ella, ese camino te llevará a crecer con toda seguridad, cuan largo será, no lo sé, pero que merecerá la pena...seguro.

¿Cuando? El momento idóneo para emprender un nuevo camino es cuando te decides a hacerlo, ese instante de toma de decisión, ese instante  en el que se prende la mecha, ese es el mejor momento, ni antes,ni después...



Incluso, nos encontramos con algunos caminos que tienen sendas paralelas apetecibles de transitar, quizás algo inestables , para la mayoría , pero que a uno le pueden ofrecer esa confianza en sí mismo de la que en en ese preciso momento carece. 
Pues si de corazón lo sientes que más da agárrate a la pasarela y adelante.
Yo me quedo con que de todo se puede sacar una lectura positiva, así que ¿porqué no?
No olvidemos que andando construimos camino....


Lo que tengo claro es que el camino de cada uno de nosotros, o mejor dicho los caminos que tomamos a lo largo de nuestra vida son propios y exclusivos de cada cual, aunque el tuyo y el de otro resulten parecidos difieren en muchas cosas, entre ellas en las piedras que lo adornan y los árboles que los mecen. 
Y si tenemos la fortuna de que ese camino que elegimos tenga  otro que discurre paralelo pues... Un placer más a compartir...


No existe un solo camino perfecto, ni siquiera me atrevería a decir que exista. a priori, el camino perfecto,  pero si existen almas que tienen magia en sus pisadas y convierten todo aquello que recorren en absolutamente perfecto, porque ven la belleza y la perfección hasta en el más grande escollo.



Lo que sí es cierto es que en todo camino hay una luz que nos conduce hacia la mejor salida para nuestra vida, aunque atravesarlo sea, en ocasiones, arduo y doloroso. 
Yo lo he vivido, he tomado opciones, he disfrutado de caminos distintos, he vivido incertidumbres,  y me encanta la senda que sigo ahora, pero, si en algún momento, la vida, que es más sabia que yo, me envía señales y me insta a tener que cambiarla pues lo haré con la seguridad de que me esperarán recovecos sorprendentes...


El camino perfecto es tu camino, el suyo, el mío, es ese camino que hemos elegido en el momento presente, ese camino que tiene tus tropiezos, los suyos, los míos, ese camino que ilumina tu sonrisa, la suya, la mía, ese camino que nos permite sentirnos felices y ser nosotros mismos.  
Lo que le da la perfección a nuestro camino son las huellas de amor de nuestras pisadas y la ilusión al recorrerlo...Hasta llegar a casa... 




lunes, 20 de julio de 2015

¡Ojalá llegue el sustanciero!


 Aquel que tiene sentido común aporta la sustancia más nutritiva allá donde colabora...

Estos días han llegado a mis manos varios artículos sobre un curioso oficio del pasado, el oficio de "sustanciero", ¿que que hacia ese pintoresco personaje?

" el sustancuiero era un personaje que, provisto de un hueso de jamón,  iba por las casas introduciéndolo en las ollas para darles sustancia o sabor."

Después de leerlo, no he podido dejar de pensar en la falta que nos harían ahora sustancieros que fueran por partidos políticos, organizaciones, e incluso familias, a poner un toque de sustancia, sólo que ahora, sustituiríamos el hueso de jamón por algo, que visto lo visto no todos conocen, llamado "sentido común"... 
Claro que... no podríamos hacer como antaño, pagarles por tiempo y mucho menos de ante mano, demasiado riesgo según a quién encargáramos el desembolso...

Andamos todos desbocados, otorgando primacía a cosas que no la tienen, creyendo en sueños que "sustancieros de pacotilla" nos venden  y que cuando metes en la olla no tienen fundamento....

Estamos perdiendo los valores, el sentido de la justicia, de la equidad, la ética, nos dividimos en buenos y malos como si eso nos diera una valía superior, actuamos por impulsos satisfaciendo deseos. Buscamos todo aquello que nos resulte más cómodo, sin detenernos a pensar a quién beneficia o que perjuicios puede reportar al otro...

Hemos sustituido el sentido común por un común sentido, el egoísmo...

Es curioso cómo somos capaces de cambiar el significado de los términos a conveniencia, el "bien común" lo hemos individualizado, en algunos casos, sustituido por el bien del partido o grupo de pertenencia, y en muchos, por el bien propio.  
Con la excusa de que algo es beneficioso para la comunidad se crean puestos, concursos, eventos, normas, etc. que cubren las necesidades y deseos propios, "del corrillo", pero... ¿alguien pregunta al resto?, ¿alguien se pone de verdad en el pellejo del otro?, ¿alguien piensa en lo que va a reportar a la comunidad en su totalidad?, me temo que en la mayoría de las ocasiones la respuesta es NO...
y cuando la piedra económica, tras tantos desmanes, aprieta el zapato, entonces sí, aquí estamos todo el resto para responder, incluso con lo que no tenemos...

Ya no "nos gusta esto" sino "me gusta", ya no "queremos"sino "quiero", eso sí, a la hora de hablar en voz alta,  pensamos y repetimos lo que uno desea, aquel que aprovechándose de la desesperanza, colorea el futuro y nos conduce por un camino de quimeras, y nosotros ávidos de ilusiones no nos damos cuenta de que son pinturas delebles, de esas que la lluvia emborrona hasta desaparecer....

Necesitamos sustancieros que nos aporten realidades, cualquier color es bienvenido si son de verdad, no tengan miedo no nos asustamos, lo que no queremos es que nos engañen, que vengan cargados de sentido común,  que valoren el trabajo de los demás aunque no sea de su propio grupo, que den ejemplo con su propio hacer, que no tengan de que avergonzarse, ni esconderse, que construyan pensando en todos, que no denosten continuamente el trabajo de los que discrepan, que aunen esfuerzos, que estén abiertos a un flujo constante de comunicación, que tengan una escucha activa, que no se mantengan encerrados en su urna, que sean un todo formando un gran equipo.

Nos hace falta un sustanciero que visite nuestros hogares que vuelva a poner coherencia, que coloque a los padres en su lugar de padres y enseñe a los hijos que también tienen responsabilidades, que vacíe la olla del miedo a traumatizar, de permisividad sin sentido, de chantajes emocionales, de culpabilidades inciertas y la llene de comprensión, escucha, respeto y amor.

Ojalá llegue un sustanciero que con ese sentido común llene nuestras ollas, de caldo sano, cargado de ilusión para seguir avanzando en convivencia pacífica y construcción positiva.




Más información sobre el oficio de sustanciero

sábado, 21 de marzo de 2015

A mi no me duelen prendas...

Si llegado el caso no defiendes, con pasión, lo que crees, es que de corazón no lo crees...

Estamos acostumbrados a no hacer o decir nada, que pueda alterar nuestra posición en la sociedad. Todo son pautas predeterminadas, tan establecidas que hasta se cuestiona nuestra capacidad de discrepar...

Hace poco en una conversación una amigo me increpaba diciendo que había temas que no seria capaz de tratar en el blog... por ser poco convenientes o no muy bien vistos...
Pero, la verdad, es que a mi no me duelen prendas, en tocar temas controvertidos... considero que, respetando, todo puede ser dicho, que la diversidad siempre enriquece, yo no temo expresar mis opiniones, no pretendo llevar a nadie a mi terreno, no se trata de convencer, sino de sentir, compartir y aprender...

Creo que cuando uno se enamora lo hace de personas no de géneros, que hay hombres con más sensibilidad que muchas mujeres, que pueden amar a sus hijos, y darles lo que una madre al uso les daría, y creo que hay mujeres que desempeñan el rol atribuido al hombre como los más genuinos, que hay familias monoparentales que son completas, y mucho más felices que otras tradicionales. 
Pienso que todo consiste en amarse y entregarse y eso admite cualquier juego de sexos.

Considero que sustancias como la marihuana pueden ayudar, en uso terapéutico,  aliviando a enfermos terminales, pero no creo en nada que esconda,  disfrace, o evada de la realidad... no me gusta que haya que  ampararse en sustancias, copas o caretas para pasárselo bien, me gusta disfrutar en plenas facultades, cuando uno es capaz de percibir la belleza de lo que vive, o, la dureza de lo que le sucede enfrentándola con coraje, consciente de que todo en esta vida pasa... tanto lo bueno como lo malo pasa...

Pienso que todos tenemos derecho a una muerte digna, a elegirla y a decidir que sobrevivir no es vivir... A poner fin a un sufrimiento inevitable,  a no prolongar una agonía.
Creo que es una muestra de amor infinito, satisfacer los deseos de otro aunque el hacerlo rompa el alma...

No me duelen prendas en reconocer que soy demócrata, pero, para algunos temas, entre comillas, porque considero que no todo el mundo está preparado  para ocupar todos los puestos, yo, personalmente, no estoy formada para ser, por ejemplo, presidenta del gobierno, me parece que no sólo consiste en rodearse de un buen equipo, para mandar hay que saber de que se habla y a quién se elige...
En política, hay que tener muy presente que el bien general está por encima del beneficio particular... y confieso que hoy por hoy me considero una total descreída, eso la mayoría de nuestros representantes no lo tienen ni un poquito claro...

Ni tampoco temo decir que La Paz muchas veces no conviene, que paliar el hambre tampoco, y que las vacunas cuestan caras y depende mucho de para quien sean y cuanto nos afecte...
Que se silencian voces que no viene bien escuchar, 
Que reivindicar está de moda, pero reivindicar con la palabra, y muy poco con los hechos, que cuando cada uno vuelve a su casa se olvida de la causa que defendió...
La justicia será, pero parece no ser igual para todos, ensañándose con los más débiles...
Que el dinero no transforma las mentiras en verdades...

Siento en AMOR universal, respeto las creencias que salvaguardan los derechos, la ética y el bienestar general, no comprendo las religiones que se quieren erigir en únicas y verdaderas, cuando los valores universales no pueden tener dueños ni etiquetas, no se puede condenar por el mero hecho de discrepar.
No creo que se pueda sesgar la vida de nadie en pos de unas ideas, me repugna y duele profundamente que se haga ostentación de ello, y no considero necesario que los medios de comunicación transmitan imágenes de actos deleznables.

Todos fallamos y hacemos cosas positivas, es de ley reconocerlo aunque pensemos distinto, a mi, es a la primera que no me duelen prendas en reconocer que muchas veces me equivoco pero... que digo y hago aquello que en conciencia me parece justo, teniendo en cuenta, claro, que la justicia siempre es subjetiva, no temo rectificar, pedir perdón aún cuando mi intención no haya sido dañar y alabar a aquel que construye.

Si tú, amigo, sientes diferente, por mi no va a cambiar nada, exprésate,  es más te doy las gracias de antemano porque tu opinión nutrirá y puede que modifique la mía... Todas las posturas son válidas, eso sí, esgrimidas con respeto!

No calles la voz por miedo al que dirán...tienes todo el derecho a pensar como lo desees...eso si, siempre sin dejar de tener en cuenta a los demás!!!





martes, 10 de marzo de 2015

Empático, si, pero aferrándote a tus zapatos...

La empatía consiste en ser capaz de ponerse en los zapatos de otro. pero... abandonando los nuestros...

Es increíble cuantas conversaciones tenemos hablando de la forma de actuar, de amigos, conocidos o desconocidos, de los que solamente tenemos referencias por los medios de comunicación, actitudes, de unos y de otros, que juzgamos de una manera absolutamente parcial y subjetiva.

Para justificar nuestra opinión utilizamos expresiones como:
" no, si yo le entiendo, pero yo en su lugar no lo haría"... "Si yo fuera... me cuidaría muy mucho de...", "no se como aguanta, yo que ella...", pensamientos, siempre, manifestados sin abandonar el "yo".
Hace poco yo esgrimi una afirmación similar a esas y la contestación de uno de mis hijos me dejó de piedra " mamá tu hablas, hoy, así, porque eres mucho más fuerte y te has dado cuenta de que así eres mucho más feliz".
Y tenía toda la razón....yo estaba hablando de algo sin ponerme de verdad en la piel de la otra persona, estaba enfocando desde otra perspectiva, la mía con mis circunstancias actuales....

No reparamos en que todo lo estamos observando desde nuestra posición, ni mejor ni peor, la nuestra...se nos olvida que la otra persona no es yo...
Para entenderlo tenemos que salir de nuestro "yo" y dejarnos "poseer" por el espíritu de otro. 

Eso es la empatía, analizar lo que pasa por la mente de los demás, para comprender, antes de opinar, ocupar su lugar dejando de lado nuestras posturas, y, puntos de vista, para poder captar el por qué de su manera de proceder.

Lo correcto sería decir, " yo, como Yolanda, no lo haría así, pero como.... entiendo sus motivos, aunque creo, que también, puede haber otra forma de enfocarlo"...

Nadie actúa por capricho, nuestra forma de proceder viene motivada por algo, nuestro complejo entramado mental está condicionado por anclajes, cicatrices, recuerdos, o miedos, del pasado, que en muchas ocasiones los tenemos tan fuertemente enganchados, que resulta, casi imposible, ni siquiera contemplar que las ideas puedan ser de otra manera diferente a la nuestra,  por eso es importante abrir la mente, no aferrarse a viejos conceptos, ser conscientes de que lo que un día sirvió y ayudó, al siguiente puede ser negativo, y de que algo de lo que rehuíamos, en el momento presente, puede resultar lo más conveniente.
No hay que tener miedo al cambio!!!

Por eso, cuando observemos a los demás hagámoslo teniendo en cuenta su óptica, poniéndonos no sólo en sus zapatos o  en su pellejo, sino sintiéndonos uno con su mente y su corazón, es la manera de notar su palpitar como nuestro.  

Empáticos, de verdad, sin doble calzadura....




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martes, 17 de febrero de 2015

¿¿¿Como somos???


Cuanto más se acerque, el como queremos ser, a lo que proyectamos ser, más nos aproximamos a lo que somos. 

Esta mañana, como quien no quiere la cosa, mientras me tomaba mi primer café, me he hecho una pregunta, una pregunta, a priori, bastante simple...

Yolanda, ¿como eres?...

Bufff me he quedado en blanco..., mi primera respuesta ha sido, soy... soy cambiante, y entonces he intentado reconocerme, describirme, más allá de lo obvio o de lo q me han contado sobre mi, para llegar al final a un vacío... Y yo que sé...

Me he dado cuenta de que así como las empresas, las personas también  tenemos identidad e imagen, que no es ni con mucho lo mismo, aunque generalmente se confundan...

Nuestra identidad, es aquello que deseamos ser, lo que nos planteamos, soñamos y nos esforzamos, en mayor o menor medida, por ser...
Nosotros elegimos una serie de valores, de conceptos, de ideas, que nos gustaría que impregnaran nuestra manera de proceder y que conformaran nuestro  paso por la vida, pero no siempre es fácil llevarlos a efecto, aunque creamos que si, hay muchas veces que somos desleales a nuestro planteamiento.
Eso nos lleva a agobiarnos, a sentirnos mal con nosotros mismos, a buscar justificaciones a nuestro proceder, cuando, lo cierto es que no pasa nada...

No pasa nada porque eso nos ayuda, o a ratificarnos en lo que queremos, o a cambiar el rumbo y rectificar, que como dice el saber popular, es de sabios.
Tal vez, algunos de nuestros planteamientos iniciales , eran acertados para un momento de nuestras vidas, pero no para el recorrido completo, para eso está el camino, para aprender y cambiar.

Otra cosa bien distinta es como lo proyectamos...

Proyectamos con nuestras carencias, nuestras inseguridades, nuestras dudas y lo que creemos nuestras certezas, proyectamos, redibujando a nuestra manera, lo que queremos que sea nuestra identidad, adaptándola, en ocasiones, para que perturbe lo menos posible nuestro "pequeño mundo", pero lo cierto es que solo saliendo de nuestra zona de confort conseguiremos avanzar y dar pasos para acercarnos a lo que queremos ser, y lo que, realmente somos, eso que está ahí, aunque no seamos conscientes. 

Muy distinta es nuestra imagen, esa ya no está en nuestras manos, hay tantas imágenes de nosotros como personas nos contemplan, cada uno influido por la parte de nosotros que les ha llegado, que les ha tocado disfrutar o que les ha venido a bien tomar.
Y todo en función de su estado de animo o sus condiciones externas e internas  y variable en tiempo y momento.
Lo que proyectamos puede ser interpretado de múltiples formas por los receptores.

Pero no es nuestro problema, poco podemos influir, por no decir prácticamente nada, en lo que los demás piensen de nosotros... su visión es subjetiva, propia de cada uno.

Nuestra misión es proyectarnos con transparencia y desde el corazón , el que nos vea como nos gustaría, bienvenido, y el que no... pues, bien recibido, al final lo que él ve, también es una parte de nosotros.

Después de años de mucho leer, reflexionar, y meditar, para llegar a mi misma, aun a sabiendas que cada día, cada hora, cada momento, e incluso, cada segundo, que pasa, ya no soy igual, porque, siempre, hay algo, aunque sea minúsculo, que se ha alterado en mi... 
Y convencida de que somos un todo completo cada uno, modelado por el entorno y nuestra percepción de la realidad....
Me he sorprendido, a mi misma,  preguntándome como soy...

Tengo que reconocer que lo único que contemplo, medianamente claro, hoy por hoy, es que soy esencia con cobertura humana, pero, la composición de esa cobertura... sigo sin tenerla del todo descubierta... 

Quizá tu tienes más suerte identificando tus ingredientes... Si es así, si te sientes capaz de decir como eres, sinceramente, te felicito.

domingo, 23 de noviembre de 2014

Sin mi status no soy nadie....

Vivimos en un mundo de locos!!!

Como denominar sino la postura que adoptamos ante la vida.
Somos capaces de sacrificar hasta nuestra propia felicidad por mantener una posición social, un status...

Estamos inmersos en un estado de nerviosismo y agitación permanentes, continuamente oímos hablar a nuestros compañeros, amigos, familiares, e incluso  a nuestro "pepito grillo", del stress al que estamos sometidos, nos estresa la economía, porque ya no podemos adquirir tal o cual cosa, porque nuestras vacaciones se han reducido y tenemos que simular ante los demás que todo va bien, como si el que uno tuviera un revés fuera algo denigrante, como si se hubiera cometido un delito...

Que curioso, los condenados por delitos de estafa, apropiación indebida, malversación de fondos, enriquecimiento por información privilegiada, fraude, blanqueo de capitales, van todos muy dignos, con la cabeza muy alta y nosotros, que somos víctimas de toda esa trama, nos escondemos avergonzados, cuando nuestro único delito es haber sido fieles a un trabajo, una empresa, una idea... que no ha resultado como esperábamos, y nos ocultamos, porque, todo eso, pensamos que modifica nuestra posición en la sociedad; nos sentimos mal, muy mal, pero somos incapaces de cambiar...

 La cuestión es si nuestra incapacidad de cambio es debida a lo que nos rodea o a nuestros miedos... miedo a perder el hueco en la sociedad, miedo a tener menos reconocimiento, miedo a la exclusión, miedo a dejar de "estar", miedo a dejar de "tener", miedo a no ser querid@, miedo a la soledad...
Pero no nos damos cuenta de que en esa renuncia por miedo,  va implícita, también, una renuncia a "ser".

Hemos depositado nuestra confianza en otras personas, en aquellos que tomamos en consideración , por valores, muchas veces, vanales y hemos dejado de confiar en la vida y en nosotr@s mism@s, admiramos a los demás y no nos admiramos a nosotr@s que somos nuestra mejor y mayor construcción, que incongruencia...intentamos ser reconocidos por la sociedad y sin embargo dejamos de ser honestos con nuestro propio yo.

Necesitamos crearnos un argumentario de peso para responder cuando la sociedad nos pregunta:

Y tu, ¿quién eres?, ¿que tienes?, ¿a quién conoces?...

y nosotr@s nos quedamos con cara de poker, de nuevo estresados, bajando la vista mientras pensamos que respuesta es la que espera oír nuestro interlocutor, que contestación es la adecuada para mantener nuestro status, cuando en realidad la respuesta es bien sencilla:

Pues... soy, me tengo y conozco a mi mism@!!!, ¿alguién da más?...