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lunes, 11 de septiembre de 2017

Recriminarse a uno mismo

A veces pensamos que está en nuestra mano solucionar lo que en verdad no depende de nosotros...

«No seas tan dura contigo misma» me dijo un querido amigo el otro día, y pensándolo bien tenía razón estaba juzgándome muy duramente.

Me sentía triste, me siento triste... me he dado cuenta de que me he pasado la vida intentando acercar posturas de unos y de otros,  desgastándome  yo para, al final, no conseguir nada...
Y es que no podemos solucionar la vida de los demás, cada uno toma sus propias decisiones movido por sus propias percepciones y por más que nos empeñemos no conseguiremos que coincidan con nuestros deseos, ni enfoques, algo que además de altamente improbable, sería poco saludable ya que no son nosotros...
y a pesar de que nuestros movimientos sean en pos de su felicidad tampoco es seguro, lo que a uno le produce satisfacción y felicidad no tiene porqué producirlo a otro, y en consecuencia lo que uno cree que es bueno para otro queda en interrogante que en verdad lo sea.

A veces intentamos pintar las cosas de manera que resulten más gratas a la vista de las personas que queremos y nos importan, para allanar caminos, acercar posturas y facilitar relaciones, y tal vez consigamos que superficialmente todo funcione, pero de una manera ficticia ya que el otro, generalmente, en su interior no cambia de idea, en algunas ocasiones, lo único que si hace es, pensando en ti a su vez,  regalarte lo que tu quieres recibir....y en otras ni siquiera se da cuenta de que la historia va con él... 

Un laberinto de idas y venidas...

Y tú sin ser consciente de que estás en ese laberinto, te tranquilizas a ti misma con una palmadita en tu espalda pensando que has conseguido algo, que tus esfuerzos han dado fruto...y te quedas en ese mundo que has creado, a tu medida, pero que no es real...
Y cuando ves que nada se soluciona , que la incomprensión permanece, que se malinterpretan tus intenciones, te preguntas el para qué de tanta lucha, incluso de tantas lágrimas, y te sientes impotente e inútil, y te cuestionas a ti misma juzgándote con rabia...

Y cuando consigues respirar profundamente, asomarte al balcón y mirar con distancia,  te das cuenta de que no puede uno culparse hoy por algo que hizo ayer, y cuyas consecuencias desconocía...y máxime cuando lo único que pretendía era construir en positivo...
que las decisiones de los demás son sus decisiones y por ello merecen un respeto, que cada uno se pone en su propio sitio y que hay muchas situaciones que no está en tu mano solucionar.

«El futuro sólo se adivina cuando uno llega al presente» 

Lo cierto es que cuando se está tranquilo con uno mismo, se ha de dejar fluir la vida, la propia y la de los demás y que cada una transcurra por el cauce que deba de hacerlo... 

Con intentar encauzar nuestro propio camino ya tenemos bastante, y no somos quienes para decidir lo que debe sentir o dejar de sentir nadie por mucho que le queramos.

El pasado no construye futuro muy al contrario, en ocasiones, lo que puede es paralizar el presente.

De mis hechos pasados solo puedo decir que actué de corazón y en consecuencia no me culpo ni me recrimino, lo creí y por ello lo hice, así sin más,  bueno añadiría que  siempre con amor... o eso intenté...

Hoy, he aprendido, dejo fluir... y que la vida haga camino.

(Del futuro no me olvido ya que el futuro siempre será hoy solo que seguramente en ese "hoy" habré crecido, en todos los sentidos, o eso espero algo más).




lunes, 23 de noviembre de 2015

El camino perfecto


Quien  piense que solamente hay un camino...se perderá...

Cuantos  de nosotros nos hemos preguntado, alguna vez, ¿será este el camino que tengo que tomar?, parece mentira que una "simple" pregunta traiga consigo, andar de cabeza, por no hablar de noches sin dormir, malestar de estómago, dolores de cabeza, incapacidad de centrarse...

Todos, por múltiples motivos, personales o profesionales, nos podemos encontrar ante esa disyuntiva, ya sea porque el trabajo falla y prescinden de nosotros, o no valoran en su justa medida nuestro esfuerzo, o devalúan la importancia de aquello a lo que nos dedicamos, o sufrimos cansancio, o tenemos desgaste emocional, la cuestión es que sentimos que necesitamos un cambio, un giro en nuestra vida que nos devuelva la ilusión.



Yo me he hecho en varias ocasiones esa pregunta, y no sólo eso, sino que además he alimentado mis dudas contemplando muchas y diversas opciones.
Las apropiadas, las tentadoras, las deseadas, las utópicas...
Elegir es renunciar, pero renunciar con el convencimiento de que lo que tomamos es más beneficioso para nosotros que lo que dejamos.
Es difícil decidir, todos queremos acertar...





Y es cuando uno se siente encajonado, cuando no es capaz de ver la belleza en el recorrido, aunque la tenga, cuando no se vislumbra el final, y se está cansado, cuando las ilusiones se han quedado abandonadas en las veredas, cuando uno no se siente capaz de tirar ni de su propio carro, cuando, tal vez, sea un buen momento para decidirse a buscar una nueva senda.



Y ¿cuál es la mejor decisión?, y ¿cuál es el mejor momento para tomarla?, pues yo solamente puedo compartir con vosotros lo que me digo, y me he dicho, a mí misma, la mejor decisión es aquella que en el momento en el que te la planteas te hace sentir feliz, seguramente temeroso, todo cambió asusta, pero si, tras valorar pros y contras, te sientes ilusionado ,  vete a por ella, ese camino te llevará a crecer con toda seguridad, cuan largo será, no lo sé, pero que merecerá la pena...seguro.

¿Cuando? El momento idóneo para emprender un nuevo camino es cuando te decides a hacerlo, ese instante de toma de decisión, ese instante  en el que se prende la mecha, ese es el mejor momento, ni antes,ni después...



Incluso, nos encontramos con algunos caminos que tienen sendas paralelas apetecibles de transitar, quizás algo inestables , para la mayoría , pero que a uno le pueden ofrecer esa confianza en sí mismo de la que en en ese preciso momento carece. 
Pues si de corazón lo sientes que más da agárrate a la pasarela y adelante.
Yo me quedo con que de todo se puede sacar una lectura positiva, así que ¿porqué no?
No olvidemos que andando construimos camino....


Lo que tengo claro es que el camino de cada uno de nosotros, o mejor dicho los caminos que tomamos a lo largo de nuestra vida son propios y exclusivos de cada cual, aunque el tuyo y el de otro resulten parecidos difieren en muchas cosas, entre ellas en las piedras que lo adornan y los árboles que los mecen. 
Y si tenemos la fortuna de que ese camino que elegimos tenga  otro que discurre paralelo pues... Un placer más a compartir...


No existe un solo camino perfecto, ni siquiera me atrevería a decir que exista. a priori, el camino perfecto,  pero si existen almas que tienen magia en sus pisadas y convierten todo aquello que recorren en absolutamente perfecto, porque ven la belleza y la perfección hasta en el más grande escollo.



Lo que sí es cierto es que en todo camino hay una luz que nos conduce hacia la mejor salida para nuestra vida, aunque atravesarlo sea, en ocasiones, arduo y doloroso. 
Yo lo he vivido, he tomado opciones, he disfrutado de caminos distintos, he vivido incertidumbres,  y me encanta la senda que sigo ahora, pero, si en algún momento, la vida, que es más sabia que yo, me envía señales y me insta a tener que cambiarla pues lo haré con la seguridad de que me esperarán recovecos sorprendentes...


El camino perfecto es tu camino, el suyo, el mío, es ese camino que hemos elegido en el momento presente, ese camino que tiene tus tropiezos, los suyos, los míos, ese camino que ilumina tu sonrisa, la suya, la mía, ese camino que nos permite sentirnos felices y ser nosotros mismos.  
Lo que le da la perfección a nuestro camino son las huellas de amor de nuestras pisadas y la ilusión al recorrerlo...Hasta llegar a casa... 




jueves, 2 de julio de 2015

"Allá voyyyyy"

Por piedras que la vida nos ponga, no hay que perder la ilusión, por amar y por dejarse amar.

Es increíble la vida como va dibujando el camino con pequeñas, o no tan pequeñas, muescas... cicatrices que van conformando nuestra actitud y por tanto, nuestra manera de avanzar.
Que todos hemos sufrido reveses es incuestionable, y que esos reveses nos despiertan el miedo para situaciones venideras también. 
Ese miedo se yergue ante nosotros como monstruo atenazante, bloquea nuestras ilusiones, anula nuestros sueños, encasilla las situaciones, y, con la excusa de protegernos, nos esclaviza.

Llevo tiempo dando le vueltas  a la curiosa actitud que tomamos, con nosotros mismos, y por ende con los demás, cuando hemos sufrido, de alguna forma por amor. 

Cuando nos hemos sentido desgarrados, y después de haber pasado el llamado "duelo", nos decidimos a volver a abrir nuestro corazón, nos ponemos mil una trabas, antes de reconocer que lo que verdaderamente tenemos es miedo...
miedo a que nos vuelvan a hacer daño, ya sea el otro o la vida, miedo a entregarnos, miedo a dejarnos llevar, miedo a sentir "demasiado", miedo a creer en el otro, a aceptar sus sentimientos, sean cuales sean, a dejarnos mimar, miedo a amar y miedo a que nos amen, condicionando ese disfrute al que tenemos al lado, olvidando que las emociones son singulares, propias de cada individuo.
Puro miedo a empezar de nuevo...

Yo lo he sentido y lo siento, a veces, es una inquietud interna, que te lleva a cuestionarte un montón de cosas sin sentido, en vez de dejar fluir la vida y disfrutar del ahora, malgastamos los momentos con especulaciones, imaginarias, con el único fundamento de limitarnos para no volver a sufrir.
Con el agravante, en general, de no ser capaces de reconocerlo ante el otro, ¿por amor, o cariño, para no dañar?, no, por orgullo!!!!!
A nadie le gusta reconocerse vulnerable, pero lo cierto es que lo somos, ¿y qué si lo somos?,... no pasa nada, nos identifica como seres humanos sensibles y sobre todo lo mejor es que nos reconoce como "humanos".

Yo siempre he pensado que no es posible entregarse, a nada ni nadie, a medias, que quien pone medidas y se frena, no se da, realiza un simulacro, una intentona sin voluntad ni convencimiento de alcanzar el éxito, envidio, o quizás no,  a los que son capaces de meter "sólo la puntita", sin arriesgarse salvo lo justo, yo lo he intentado, pero reconozco que sin fortuna... 

Recuerdo bien a mi padre que me decía " si no quieres caer por el precipicio, no te pongas en el borde"...y yo, yo soy especialista en acercarme a ese borde y bajar rodando por la ladera... 

Para alcanzar los sueños, al menos en mi caso, hay que darse al máximo, en cualquier faceta de la vida, si no me siento apasionada, es seguro que no va a resultar, y eso implica un "allá voyyyyyyyyy" ilusionado y decidido, sin ningún temor a las consecuencias...

Las roturas se arreglan, pero las emociones, que se dejan pasar, no se recuperan.


(Imagen Panasonic)

martes, 3 de marzo de 2015

"Inseguridades que atenazan"

El miedo nos asalta, a todos, cuando vamos a emprender algo, inseguridad ante nuestra capacidad y temor a decepcionar... es nuestra decisión de seguir adelante la que nos da la fuerza para superar.

Estos días pasados, he estado compartiendo sonrisas y vivencias con mis sobrinas y han sido las conversaciones con ellas, su pasión y su incertidumbre, las que me han hecho recordar los comienzos...

Es normal que los jóvenes tengan miedo a lo que les depara el futuro, como no lo van a tener, si yo, que he vivido el doble que ellos, lo siento también cada vez que me aventuro en algo. 
Es una inseguridad propia de la desconfianza hacia uno mismo, pero que es necesario superar para avanzar y desarrollarnos.
Si de algo sirve mi experiencia, puedo decir, que el miedo es una bendición, te brínda la oportunidad de vencerlo y de sentirte orgulloso por hacerlo, te reafirma en tu capacidad para realizar, te recuerda que si te esfuerzas lo consigues.
Te hace llorar?... pues también, a veces, y temblar, y dudar, pero si somos conscientes de que no pasa nada por tener miedo, de que nadie es un ser más débil, menos preparado, o más pequeño por padecerlo, de que sólo aquel que es consciente tiene la capacidad de sufrirlo, de que es el camino para seguir avanzando, para no quedarte estancado, pues lo veremos como una etapa de formación, o una sensación más de nuestro devenir cotidiano.

Hay dos alternativas, correr en pos de los sueños, saliendo de la zona de confort, aventurándonos a emprender caminos desconocidos, o como dice un amigo, permanecer viviendo, para mi es sobreviviendo, de los recuerdos embellecidos, posiblemente, por una memoria selectiva que rescata aquello que endulza y disfraza lo pasado, en cualquier caso irrecuperables, eso, si ya llevas camino recorrido, o de los sueños atrapados en la mente y condenados a ser irrealizables, por esa inseguridad y ese miedo a lo desconocido, que atenazan si estás en la juventud.

Cuantas veces en nuestras familias parece que el estar asustado está vetado, cuantas veces no se permite flaquear, se exigen resultados sin reparar en lo que cuesta conseguirlos, cuantas veces se corta a todos por el mismo rasero sin percatarse de que unos son mas hábiles, otros tienen mas memoria, o menos capacidad de concentración, o más miedos, o más pájaros en la cabeza... 
En cuantas ocasiones, se compara, se presiona, en función de lo que harían ellos o lo que les hubiera gustado que se hiciéra, todo para sentirse orgullosos con lo alcanzado, para, una vez más, cumplir expectativas, cuando orgullosos ya se debería de estar por el mero hecho de intentarlo.

Cuantos exigen pero no apoyan...
Cuantos dirigen pero no acompañan...
 
Nuestra responsabilidad como padres, o así lo considero yo, es estimular a nuestros hijos para llegar a alcanzar esa formación que les va a abrir las puertas del futuro, es orientarles, animarles, es hacer de ellos personas seguras, porque ya solo el esfuerzo realizado les capacita para desempeñar con éxito cualquier trabajo que se propongan.
Nuestra misión es enseñarles a creer en ellos, creyendo nosotros en primer lugar. 
Nuestra misión es escucharles cuando nos hablan de sus miedos, de sus dudas, precisamente porque ya hemos pasado por ello, porque no somos mejores que ellos, somos mas maduros, mas resabiados.
Nuestra misión es ser humildes y reconocer que muchas veces seguimos sintiendo ese miedo, un temor que vencemos con decisión, pero que es humano sentir y que no tiene que ver con fortaleza o sabiduría.

Hoy he estado pensando que todo lo que va transcurriendo en nuestra vida es tremendamente interesante, todo desde los inicios, un gran tesoro que vamos engrosando año tras año,  y he llegado a la conclusión de que que si tomáramos esa palabra, "interesante", como característica de la persona, como bagaje de viviencias, retos superados, metas alcanzadas, sueños perdidos, lágrimas derramadas, decepciones, alegrías, momentos felices, desde mi punto de vista siempre, podríamos decir que nacemos con la i minúscula y vamos incrementando letras, y terminamos la vida con la palabra completa en mayúsculas!!! 
Para llegar a ser "INTERESANTE" la edad suma no resta.

La vida, nuestras inseguridades y nuestros logros, van dotando a la persona de interés, de riqueza propia e individual.

Liberarnos de esos miedos que nos atenazan y nos impiden volar, es dar un soplo de aliento a nuestra felicidad!  









martes, 17 de febrero de 2015

¿¿¿Como somos???


Cuanto más se acerque, el como queremos ser, a lo que proyectamos ser, más nos aproximamos a lo que somos. 

Esta mañana, como quien no quiere la cosa, mientras me tomaba mi primer café, me he hecho una pregunta, una pregunta, a priori, bastante simple...

Yolanda, ¿como eres?...

Bufff me he quedado en blanco..., mi primera respuesta ha sido, soy... soy cambiante, y entonces he intentado reconocerme, describirme, más allá de lo obvio o de lo q me han contado sobre mi, para llegar al final a un vacío... Y yo que sé...

Me he dado cuenta de que así como las empresas, las personas también  tenemos identidad e imagen, que no es ni con mucho lo mismo, aunque generalmente se confundan...

Nuestra identidad, es aquello que deseamos ser, lo que nos planteamos, soñamos y nos esforzamos, en mayor o menor medida, por ser...
Nosotros elegimos una serie de valores, de conceptos, de ideas, que nos gustaría que impregnaran nuestra manera de proceder y que conformaran nuestro  paso por la vida, pero no siempre es fácil llevarlos a efecto, aunque creamos que si, hay muchas veces que somos desleales a nuestro planteamiento.
Eso nos lleva a agobiarnos, a sentirnos mal con nosotros mismos, a buscar justificaciones a nuestro proceder, cuando, lo cierto es que no pasa nada...

No pasa nada porque eso nos ayuda, o a ratificarnos en lo que queremos, o a cambiar el rumbo y rectificar, que como dice el saber popular, es de sabios.
Tal vez, algunos de nuestros planteamientos iniciales , eran acertados para un momento de nuestras vidas, pero no para el recorrido completo, para eso está el camino, para aprender y cambiar.

Otra cosa bien distinta es como lo proyectamos...

Proyectamos con nuestras carencias, nuestras inseguridades, nuestras dudas y lo que creemos nuestras certezas, proyectamos, redibujando a nuestra manera, lo que queremos que sea nuestra identidad, adaptándola, en ocasiones, para que perturbe lo menos posible nuestro "pequeño mundo", pero lo cierto es que solo saliendo de nuestra zona de confort conseguiremos avanzar y dar pasos para acercarnos a lo que queremos ser, y lo que, realmente somos, eso que está ahí, aunque no seamos conscientes. 

Muy distinta es nuestra imagen, esa ya no está en nuestras manos, hay tantas imágenes de nosotros como personas nos contemplan, cada uno influido por la parte de nosotros que les ha llegado, que les ha tocado disfrutar o que les ha venido a bien tomar.
Y todo en función de su estado de animo o sus condiciones externas e internas  y variable en tiempo y momento.
Lo que proyectamos puede ser interpretado de múltiples formas por los receptores.

Pero no es nuestro problema, poco podemos influir, por no decir prácticamente nada, en lo que los demás piensen de nosotros... su visión es subjetiva, propia de cada uno.

Nuestra misión es proyectarnos con transparencia y desde el corazón , el que nos vea como nos gustaría, bienvenido, y el que no... pues, bien recibido, al final lo que él ve, también es una parte de nosotros.

Después de años de mucho leer, reflexionar, y meditar, para llegar a mi misma, aun a sabiendas que cada día, cada hora, cada momento, e incluso, cada segundo, que pasa, ya no soy igual, porque, siempre, hay algo, aunque sea minúsculo, que se ha alterado en mi... 
Y convencida de que somos un todo completo cada uno, modelado por el entorno y nuestra percepción de la realidad....
Me he sorprendido, a mi misma,  preguntándome como soy...

Tengo que reconocer que lo único que contemplo, medianamente claro, hoy por hoy, es que soy esencia con cobertura humana, pero, la composición de esa cobertura... sigo sin tenerla del todo descubierta... 

Quizá tu tienes más suerte identificando tus ingredientes... Si es así, si te sientes capaz de decir como eres, sinceramente, te felicito.

domingo, 25 de enero de 2015

Tu asume que yo critico...




Todo este revuelo que se ha montado en torno al ébola me ha hecho reflexionar mucho.
 Como siempre he intentado tener empatía, y he ido poniéndome en el lugar de cada una de las partes...que duro...
Sin duda alguna no es fácil ser el paciente...
Todos hemos sufrido con los sacerdotes fallecidos, pese a la polémica de si había que haberlos repatriado o no, o lo aparatoso y costoso de sus traslados, su entrega abnegada a los más necesitados, sus reflexiones, sus últimas sonrisas, nos han llevado a encariñarnos y llorar su pérdida...
 Nos hemos preocupado por Teresa, hemos celebrado cada pequeña mejoría hasta su curación, hemos exculpados sus errores de protocolo de actuación, si es que los hubo, siendo conscientes de que su trabajo fue voluntario, nos hemos emocionado con su madre, con su marido, con sus vecinos, con sus compañeros, con sus palabras...
 Nos hemos solidarizado con los contactos aislados, con el temor de contraer la enfermedad, sin un síntoma, pero con la espada sobre sus cabezas, imagino lo que ha tenido que ser un pequeño dolor de cabeza, o un estornudo....
Nos hemos puesto en el lugar de sus familias, que angustiosa la espera de no saber si volverían a abrazarles...
Hemos clamado al cielo y han corrido ríos de tinta, y post en las redes sociales, por Excálibur, la mascota de la familia, de hecho tanto fue el empeño por salvarle del sacrificio que casi nos olvidamos de su dueña..., eso sí, obviamos si era necesario o no, nos dejamos llevar por el deseo, colectivo, de salvar esa vida, cosa que yo entiendo, mis animales son mis amigos,  parte de mi familia... sin olvidar lo que son, pero a veces la seguridad manda...
Teníamos miedo...
Pero... nos queda otra de las partes, la más olvidada ... porque, tampoco es fácil ser quién tome las decisiones de cómo proceder, todas esas personas, y no hablo de la ministra, se han tenido que sentir realmente mal, es muy duro, ellos seguro que también han tenido miedo, y mucho..., los hemos criticado, cuestionado, vapuleado...claro, todo visto desde "el otro lado", y seguro que ha habido muchas actuaciones mejorables, ellos también tienen familias y también les duele, y asumen con todo lo que lleva consigo...
sinceramente,  no me hubiera gustado estar en su piel...seguro que lo han hecho lo más acertado que han podido y sabido...el que lo sepa hacer mejor con conocimiento de causa, que lo diga...no seré yo desde luego.
En ocasiones, hablamos muy a la ligera sin ponernos en los zapatos del otro  y ver donde duele...

Te deseo...que decidas ser feliz

En estas fechas, no importa donde entres, donde mires, donde estés, todo el mundo te desea que alcances aquello que te haga feliz...

Olvidan que la felicidad no se encuentra en la calle, ni en un objeto, ni en una persona, ni en los números de un año...de hecho, lo olvidamos todos...conferimos poder a quien no lo tiene, buscando satisfacción a cada paso que damos, pensando que cada cosa que alcanzamos nos acerca a la felicidad, cuando la realidad es que la única persona que tiene la potestad de otorgarse esa dicha es uno mismo...

Sólo cada uno de nosotros decide que actitud va a tener ante los distintos hechos que acontecen en su vida, como va a reaccionar frente a las personas que se cruzan en su camino, o la manera de enfrentar su presente y de gestionar su pasado y su futuro.

La felicidad es una decisión personal!

Yo y solo yo decido si transformar en positivo, aquello que me sucede, o dejarme absorber por lo negativo.
Yo y sólo yo decido si confío en la vida y en que las cosas que me pasan, llegan a mi  porque tienen que llegar.
Yo y solo yo decido si disfruto del presente o si me angustio por aquello que ni siquiera se si va a suceder...
Yo y sólo yo decido si dar, sin contraprestación, por el placer de compartir, o, dar sufriendo por lo que pueda o no recibir a cambio.
Yo y sólo yo decido si asumir que amar no depende de que me amen, o condicionarlo a la reacción de los demás.
Yo y sólo yo elijo si ser reactivo o pro activo con la vida.
Yo y sólo yo elijo si intentar superarme y crecer cada día o quedarme estancado y y acomodado  en mi zona de confort.
Yo y sólo yo elijo si perdonar y recordar sin dolor, o alimentar el rencor para no dejar de sufrir.
Yo y sólo yo elijo si juzgo a los demás bajo mi prisma, o si intento ponerme en su lugar para entender.
Yo y solo yo decido si voy a vivir mi vida  sintiéndome feliz o desgraciado...

Desear ser feliz es un reto que supone aceptar, obviar, perdonar, agradecer, vivir con una sonrisa, amar y mantener un equilibrio, todo ello, para sentirse  en paz y armonía con uno mismo y por tanto con el mundo, que es, a mi modo de ver, la esencia de la felicidad.
No es tarea fácil pero...¿qué tal si lo intentamos?

La felicidad no es una meta a alcanzar, la felicidad es un estado para recorrer el camino de la vida. 





martes, 25 de noviembre de 2014

Si callas, te dañas y nos dañas...

Esta reflexión es para ti mujer que has decidido sufrir en silencio.

Estas palabras son en nombre de las personas que te rodean, tu madre, tu padre, tus herman@s, tus amig@s, tus compañer@s, de todas esas personas que en tu entorno, te quieren.

Tu has decidido, primero por amor, después porque te sientes culpable, porque has perdido la autoestima, por que te sientes un ser insignificante que no merece ser feliz, porque él cuida de ti, a su manera, eso si, pero se preocupa por ti y cuando está en "sus cabales", te adula, te mima, y tu vuelves a confiar en él, sin darte cuenta de que todo ello es para después poder asestarte un golpe, físico o psíquico, cada vez mas fuerte mas humillante, un acoso que te hace sentir pequeña e incapaz de cambiar, llevada por el miedo, por la incertidumbre, por tus hijos si los tienes, por la incomprensión...
has decidido seguir ahí en esa cueva sin salida...
si eres joven, a veces casi una niña, privándote de disfrutar los momentos de la vida propios de tu edad, dañándote aún cuando a penas te des cuenta y te consideres afortunada por tener un hombre, "de verdad", a tu lado...
Y si ya eres adulta estás dañándote y dañando a tus hijos porque les estas enseñando una manera de vivir que no es la que debiera de ser, se merecen una vida de niñ@s, sin temores, tus hijos pierden la perspectiva , no quieren que su mundo se derrumbe pero tu tienes que hacerles ver que así...no tienen mundo...

Y cuando decidas, después de un largo calvario, salir de ahí, quiero que sepas todo lo que sentirán las personas que te rodean, porque sus reproches a si mismas van a ser interminables: ¿ Como no me he dado cuenta? Que mal herma@, amig@, padre, madre, compañer@,soy, que he sido incapaz de percatarme de lo que estaba sucediendo... Como ha sufrido y yo sin enterarme... 
Un rosario de cuestiones que les atormentarán y que aunque tu digas que no se preocupen, que era tu problema, son muy difíciles de superar, espinitas q se quedan clavadas en el corazón...,
Un eterno: si yo hubiera...
Por eso amiga, mándanos señales, que puedan indicarnos como lo estás viviendo, que nos posibiliten tenderte la mano para salir de ese infierno, para que te sientas escuchada, acompañada, apoyada y sobre todo esperanzada. Si puedes salir!

Tu tienes un largo camino para recomponerte y para que tus hijos aprecien y disfruten la vida como es, así que no lo pienses más, cuanto antes tomes la decisión va a ser mucho mejor, no calles, quiérete y adelante. 
Muchos somos los que vamos a estar aquí para ayudarte, de mil formas distintas, a salir de ese caos, date la oportunidad de ser feliz y danos la oportunidad de contribuir a ello.

La vida es amor, pero amor del bueno.