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lunes, 8 de mayo de 2017

El recuerdo en la memoria

Hoy se ha ido un hombre bueno, un hombre honrado, un hombre leal...

¿Cómo describir a alguien que ha compartido nuestras vidas y nuestra más tierna infancia sin derramar una lágrima...?

Todos lloramos como se llora a un hombre íntegro, del que se ha aprendido y al que se ha querido, y del que nunca nos gustaría separarnos, pero... llego tu hora de merecido descanso y aunque cueste lo entendemos.

Tenías Alzheimer querido Vidal, esa enfermedad que te lleva de vuelta al pasado, pero nunca perdiste esa luz en tu mirada,  que daba ese punto de ilusión a tus hijas y a tu mujer de ser reconocidas, claro que tú sabias quienes eran sólo que se habían transformado en calor y amor, sin nombres, sin rostros, estoy segura de que estos años has vivido con los recuerdos de las personas que en tu juventud compartieron tu vida, si, y estoy convencida de que mi padre ha estado siempre presente... tantos años de compartir, tanto cariño, tanto respeto mutuo...

Parece que fue ayer cuando venias a traerle tu mejor cardo y tantas cosas ricas que disfrutábamos recién sacadas de la tierra, y cuando nos llevabas al campo a ver tus cultivos, y nos explicabas de que temporada era cada cosa y en que empleabas lo que sacabas de ello, si amigo tu cultivabas verduras pero también cultivabas amor, para nosotros era una fiesta acompañarte, hacíamos una parada de vuelta del colegio casi de extranjis, preguntábamos curiosas y nos mirabas sonriendo para terminar contándonos el chiste de la "picanterra", siempre prudente, con la sencillez de los grandes.

Recuerdo a mi padre cuando tenía las fuerzas mermadas por la enfermedad, y acudía a recibir tratamiento solo quería contigo... quien sino tú podía verle perdiendo el control de su cuerpo... compañeros de fatigas, con esa relación íntima y discreta de dos verdaderos amigos, que se quieren y se respetan. 

Ay! Vidal allá donde quiera que vayas ahora, en ese  tránsito, os reuniréis seguro y estaremos más llenos de luz todos aquellos que os hemos querido. 

Te puedes ir tranquilo, las semillas que has sembrado son hoy maravillosas flores y tienen la misma forma de amar que tú has tenido. 

Gracias por tanto! toda mi familia que es la tuya te lo agradecemos en el alma. 

Ahora no es un adiós es un agradecidos de compartir tu esencia en nosotros, siéntete orgulloso como diría mi padre has conseguido llegar al final siendo una buena persona y eso es digno de admiración.

Hasta siempre!!!

lunes, 5 de diciembre de 2016

La rutina de amar

A veces bien bien alejarse de las personas que amamos para darnos cuenta de lo importante que es que estén a nuestro lado...

Es increíble cómo aquello que se convierte en cotidiano pasa, con velocidad de vértigo, a perder su magia, o al menos, a disminuir el brillo.

Me niego a que suceda esto, yo soy la primera que a veces olvido lo importante que es tener al lado a las personas que amamos, poder escuchar sus palabras, comentar las cosas más triviales, reír e incluso discutir las diferencias. 

La presencia de esas personas es mágica...
A su lado nos sentimos más felices, más tranquilos,  más completos y más plenos. 
Es curioso cómo suspiramos por su contacto y cuando estamos juntos lo sentimos tan natural que nos olvida dotarlo de ese sentido fiestero que debiera tener, y dejamos de seguir suspirando...

Pienso que hay mucho de "posesión" en esa actitud...

No siempre es fácil compartir presencia,  las distancias físicas, nos dificultan esas expresiones de afecto, el beso, el achuchón, el abrazo, el guiño, la sonrisa cómplice e incluso el silencio pacificador. 

Es curioso pero una vez que tenemos lo que anhelamos ya no suspiramos por ello...
Se torna automáticamente en "mío", en "mi propiedad", "mi", "mi", "mi"... eso lo hacemos con todo aquello que es material,  pero igualmente convertimos  a las personas en objetos de deseo, y no nos damos cuenta de que nadie puede ser dueño de nadie, que solo nos pertenece nuestro propio ser, y también "jugamos" con ello, los sentimientos no se pueden poseer, yo no soy dueña de tu cariño, de tu risa, de tu complicidad, de tu amistad, de tus conocimientos, de tu entrega, de tu amor, por mucho que me empeñe y lo desee, esos son un gran un regalo, un "no va más" en la ruleta de la vida... 
Olvidamos que no se suspira tan solo de pena, se suspira igualmente de satisfacción, de orgullo, de bienestar, de alivio, de tranquilidad. 
Dejamos de disfrutar de esos suspiros y de su procedencia como si el sentido de los deseos se perdiera una vez alcanzados... que despropósito...

Lo mismo pasa con las personas que admiramos sea por el motivo que sea, una vez incorporados a nuestra vida cotidiana  les restamos valor, algo injusto y equivocado. 

Me niego a convertir a aquellos que amo en la rutina de mi vida, quiero vibrar con su presencia tanto como con su ausencia, quiero  no olvidarme de ser agradecida. 

Tu ausencia me lleva a pensar que tu presencia es todo un regalo, algo que no quiero olvidar nunca... 

Contigo, si, contigo que lees esto, me nutro, aprendo, crezco y me reinvento... mil gracias siempre por ello. 



domingo, 6 de noviembre de 2016

Entre vides anda...el juego

Si, hoy necesitaba respirar, perderme en la madre naturaleza y llenarme de oxígeno.

He cogido el coche sin rumbo, en busca de los colores del otoño, del baile de sus hojas al caer, del olor de la tierra, del chasquido al caminar.

Me he detenido entre vides..., necesitaba soltar enojo, rabia acumulada, hablarme en voz alta, incluso gritar.

En ocasiones uno siente impotencia...


El paisaje no podía ser más hermoso, he pensado que la naturaleza desharía mi enojo.

Y así ha sido...

Uno no puede contemplar sin dejar de estar enfadado... se necesitan los cinco sentidos para percibir, sentir, y emocionarse, ¿como no hacerlo ante tanta belleza?

Paseando entre las vides, acompañada por el silencio y el olor a uvas pasas, me he dado cuenta de que solamente nos perturba aquello a lo que le permitimos llegar a los mas profundo de nuestro interior.
Allí se esconden granos que van acumulándose formando racimos de encono, de rencor, de envidia, de ira, que lejos de ser dulces como las uvas lo único que nos aportan es amargura. Hay que encontrarlos y recogerlos, transformándolos en  aprendizaje, aceptación, reflexión... 
 
Que no podemos permitir que nada ni nadie maneje nuestra felicidad, ensombrezca nuestros logros,  nos impida disfrutar de momentos dulces.

Soy afortunada, reconozco mis miedos y los combato.


Allí, entre las parras, no sentía sino emoción por la grandeza de lo que se abría ante mi. Mis ojos iban del verde al rojo, y al morado, y al granate, y otra vez al rojo y al amarillo y al naranja, a cual más hermoso, y yo, como siempre que contemplo la naturaleza, extasiada!

Un paisaje cambiante, dependiendo de la estación que vive, pero, aún cuando pierde sus hojas , y queda la cepa al desnudo, lleno de luz, y  de vida. 

Lo que sentimos ante lo que acontece lo decidimos nosotros, con nuestras reacciones, y nuestros pensamientos.

La vida como el paisaje de las viñas, tiene colores increíbles,  algunos teñidos de dolor, de contrariedades, de injusticias, es verdad, como también lo es que si observamos el conjunto de lo que vivimos la imagen es maravillosa, no podemos quedarnos sólo con aquello que no nos gusta.




Os propongo un juego: fijar la atención en aquello de positivo y bello que nos rodea, es mucho y muy variado, escribidlo cada día, cuando vemos las cosas escritas  tomamos más consciencia,  y después agradecer a la vida por ello.
Os aseguro que da resultado, probadlo!

No se puede perder tiempo, esta vida es una y pasa... y se seca...








sábado, 22 de octubre de 2016

He tendido un puente...


Está mañana he tendido un puente, largo, muy largo...

Un puente lo suficientemente largo  para que llegue allá donde estés, el cielo, las profundidades de la tierra, el universo o la nada.

Un puente que me permita, cuando lo desee, cuando lo necesite, acercarme hasta ti,  estrechar tus manos, ahora imaginarias, y conversar y discutir como tantas tardes y de tantos temas que tu mente sabia planteaba..

Un puente para alcanzar el brillo de tus ojos,  tu mirada, tu sonrisa,  para llegar hasta la gallardía y la impotencia de última hora.

Un puente para que puedas acariciarme como nunca lo has hecho quizás  por timidez, no por falta de amor, de esa manera achuchona que a mi me gusta, para que volvamos a los juegos de niñez, para que me reprendas con esa flema británica tan tuya...

He tendido un puente para agradecerte, para sonreirte, para recordarte, para no perderte.

Un puente ya que no podría ser de otra forma, tenemos que permanecer unidos, yo soy tu y tú eres yo, y por ello algo de mi se ha ido contigo.

He tendido un puente para encontrarme, para aceptar, para comprender y para seguir viviendo.



sábado, 17 de octubre de 2015

Este post va de contemplar...




Hay cosas que son bellas... independientemente de quien las mire y de como se miren...


Este post, de hoy, pretendo que sea mucho más de contemplar, de disfrutar con la mirada, que de leer.
No soy una experta fotógrafa, soy una aficionada, más que a la fotografía a plasmar lo que mi retina, desgraciadamente, no puede conservar, ni acumular, por eso esta entrada va más, de sensaciones que de buenas instantáneas.

Cada vez que salgo a dar un paseo me admira la belleza de lo que nos rodea, es un inmenso placer notar que mantengo, a estas alturas de mi vida, la capacidad de asombro.
Ya sé que habrá quien piense, con esto que voy a decir, que soy... infantil, lunática... cabrían muchos calificativos, que en ningún caso me molestan, porque, me siento afortunada, yo, amigos , cuando contemplo me emociono, a veces, hasta casi llegar a las lágrimas, es tan increíblemente hermoso que me siento envuelta con un manto de admiración y gratitud máximos.


Que pequeños somos ante tanta inmensidad y nos creemos el ombligo de todo...
Dicen que mirar con humildad engrandece el alma...


A pesar de los escollos, de las piedras, grandes o pequeñas, que encontramos,
además de los momentos oscuros donde las hojas cubren el sendero,
el camino es digno de disfrutarse...





La vida a veces se ve enmarañada, uno se siente terriblemente abrumado,
hay que mantener la calma, reconocer los colores y las formas,
para poder vislumbrar, así, entre el follaje...porque la luz y lo bello están ahí.



Siempre enfrentando los problemas sin perder la dignidad, con la cabeza alta,
siendo conscientes de que todos pasamos por momentos difíciles, no somos los únicos,
ni raros, somos humanos...


Aceptando, a veces sin comprender, pero confiando en la vida y dejándonos fluir...




El camino continua, todo pasa y de pronto..,en un recodo, la vida cambia su color,
te hace un guiño y te encuentras sonriendo...te ha vuelto a sorprender una vez más...


Ayer, me dijeron algo que me emocionó profundamente, es un pensamiento que yo siempre he sentido, pero que no siempre he podido exteriorizar, quizás por temor, infundado o no, a no ser comprendida,

¿te gusta? pregunté excitada por todo lo que estaba viendo, 
y me contestaron: me gusta, pero mucho más porque te gusta a ti... 

Pues eso quiero deciros, lo compartido todavía es más bello... si cabe...
Gracias por contemplarlo conmigo, a ti, y a vosotros! 


(Las fotos están tomadas en el "Camino de Sorogain" Roncesvalles, Navarra)

miércoles, 20 de mayo de 2015

Cuando la profesión va de sumar, no de competir...

El sentir que compartes, en todos los sentidos,  es una fuerza motora, sean cuales sean las circunstancias, que te ayuda a avanzar con ilusión.

En estos días he podido disfrutar de diferentes encuentros, de profesionales  del protocolo, en distintas ciudades de España.
Después de lo que han hablado varios compañeros poco me queda por decir a mi...
Compartir conocimientos e inquietudes protocolarias ha sido estupendo... Pero si me detuviera ahí todo se quedaría muy corto.

Para mi lo realmente "alucinante" ha sido el ambiente que se ha vivido, eso que flotaba en el aire más allá de de la formación.
Me he dado cuenta de que hay un espíritu mágico, en muchos de nosotros, que nos lleva a anteponer la amistad a la competencia profesional y eso me gusta!!!
Realmente, un grupo muy nutrido, hemos compartido risas, experiencias, vivencias e incluso divergencias de opiniones, pero todo desde el más profundo y sincero respeto.
El conocimiento del protocolo debería ayudarnos a manejar las situaciones con habilidad, pero también me he percatado que no es siempre así, desgraciadamente hay gente que necesita hacerse notar y se separa con una barrera, a penas perceptible, disfrazada, a veces, de "ocupaciones" y grandilocuencia, no se dan cuenta de que esto consiste en sumar, de que solo avanzaremos si vamos todos juntos, que pena que mentes tan potentes y con tanto que enseñar, pierdan fuerza por querer tener cada cual su pequeño reino.

En uno de los encuentros, en Madrid, una estudiante me preguntó: y ustedes, con tantos años de experiencia, ¿que viene a hacer aquí?... he de decir que la pregunta me sorprendió, pero mi respuesta fue clara, yo vengo a compartir momentos, a aprender de experiencias ajenas, a reencontrarme con gente amiga a la que, en muchos casos, veo de año en año, y a conocer a personas como tu, que sois el futuro...

Yo quiero aprender de todos, quiero compartir con todos, quiero enriquecerme de las diferencias y poderlas discutir, en el buen sentido de la palabra, con todos.
Me siento orgullosa de pertenecer a un grupo de gente que disfruta con lo que hace, que aprovecha los momentos y que no se ha olvidado de reir.
La admiración mutua es un plus, la consciencia de que todos aprendemos de todos, independientemente de en qué campos nos desenvolvemos, es otro plus muy importante.
Y el saber que por encima de todo somos personas, compartiendo amistad y buenos momentos es la mayor garantía de éxito! 



martes, 24 de febrero de 2015

Arte, libros, música, y otros buenos alimentos...

Lo que percibimos está siempre a merced de los "ojos" del observador, y nos alimenta en función de lo que estemos dispuestos o preparados para absorber.

Me declaro envidiosa de la creatividad de muchos, me alimenta, me llena, y me colma de placer,  contemplar, escuchar, y leer, letra a letra, cuando ponen el corazón en aquello que crean, por ello también me declaro agradecida.

Hoy me he sentido totalmente cautivada por un cuadro, no sabia quien era su autor o autora, ni siquiera conocía  si era considerado una obra de arte o el sueño de un principiante, simplemente he sentido que esa obra me transmitía algo, más bien, que me transmitía mucho...




Sería capaz de escribir casi un manual entero de todas las lecturas que puedo sacar, como: fuerza y tristeza en la mujer, apoyo y resignación en el hombre.... seguramente ninguna o prácticamente ninguna coincidirán con lo que su autora Montserrat Gudiol http://t.co/LsyECm4Za5 sintió al pintarlo, pero yo si que intuí que había puesto mucho de ella en cada pincelada.
Lo recibí como un alimento para mi alma, con un punto, melancólico, que me ayudo a darme cuenta de que todos vivimos momentos difíciles, situaciones que nos hacen sentirnos apagados, sin vida, pero que la pasión que fluye a nuestro alrededor, la pasión por la vida,  nos ayuda a seguir adelante, y nos recuerda que todo es pasajero, y las malas rachas también.
Es ese rojo que nos envuelve, recordándonos que somos AMOR.

Lo mismo me pasa con la lectura, hay libros que me lo dicen todo y otros que me aportan poco, no porque no lo merezcan, estén mal escritos o su temática no sea interesante, simplemente no llegan a mi inundándolo todo y provocando esa sarta de emociones que te convulsan por dentro y que te hacen crecer.
Pero hoy puedo decir que acabo de terminar un libro que resultó ser un gran festín.

"La Biografía del Silencio" de Pablo D'Ors.

Resumirlo sería pretencioso, tan sólo deciros que... a mi, me ha dado luz, me ha conducido a amar más el silencio, si cabe, y el encuentro con uno mismo, ha vuelto a convertir a la meditación en mi asidua amante, para reconocerme, perderme y nadar en la vacuidad de la nada y del todo.
Me he sentido reconfortada buceando en mi interior, para dejar fluir, con constancia, toda la belleza que hay dentro y que tanto nos cuesta reconocer como propia, tomando consciencia de que hay que prescindir del tener para llegar al ser.



Si al admirar, una fotografía, lo haces, acompañado de una buena música, son tales las emociones que se producen que saciarse de creatividad, y belleza es inevitable.
Las fotografías son muy particulares, y su aportación a nuestro enriquecimiento depende mucho del momento anímico en el que nos encuentremos, tanto para realizarlas, como para contemplarlas; pueden colmarte de alegría, de tristeza, de ternura, incluso, muchas veces, de nostalgia... 
Cuando las tomamos nosotros, nuestro punto de mira se dirije hacia aquello que refleja con mayor exactitud como nos sentimos;
Es curioso, me ha pasado más de una vez... sólamente hay un ave en todo el cielo pero mi mirada va directamente a ella, como si con ello quisiera reafirmar el deseo de volar alto y libre.

Envidio el ojo mágico de muchos que retratan emociones.

Otro de mis grandes gozos es darme un atracón de saxofón, me transporta, me llena, me relaja, ya se que muchos me direis que a vosotros no, pero yo soy capaz de concentrarme y dar el máximo en aquello que esté realizando, como si la música me empujara a sacar lo mejor de mí.


Podría seguir desgranando, tantas cosas... todo aquello que conlleva la magia de crear es grandioso, desde lo más simple a lo más rocambolesco.
 Lo que cada uno percibimos y recibimos de las obras de los demás es muy subjetivo, pero lo que si es cierto, a mi modo de ver, es que con independencia de lo que nos transmitan, la esencia de sus autores está plasmada en las obras, y ya, solamente, por eso, son dignas de admiración.

martes, 10 de febrero de 2015

"Ídolos anónimos"...

Tendríamos que aprender admirar a los que tenemos mas cerca, a las personas que hacen de nuestro día a día un vivir mas amable, a aquellos que nos dan todo lo que son, lo que pueden y lo que saben...

Viendo la Gala de los Goya, no he podido dejar de tener una sensación de tristeza,  al ver  como se rendía pleitesía a unos, como se menospreciaba a otros, como se idolatraba, y como se jugaba con las emociones del de aquí y del de allá. 
No voy a citar chistes, ni alusiones, ni momentos, que todos hemos oído o vivido, y hemos cuestionado unos y alabado otros.
Independientemente de si tuvieron su gracia o no, o de lo apropiado o no, a mi me dejaron un regusto un tanto amargo...

Hay personas realmente admirables, gente que ha logrado sus objetivos, que ha alcanzado sus metas, no sabemos a qué precio, unos con mucho esfuerzo y tesón y otros, quizá, con habilidad y un golpe de suerte... pero las han alcanzado...
Todos ellos son idolatrados por muchos, gente, en la que, sobre todo los jóvenes fijan su mirada, depositan sus sueños de futuro y se esfuerzan en emular en todo, incluso en los peinados, estilos, y formas de comunicarse...

Lo penoso es que algunos de nuestros ídolos lo son, por jugar bien al fútbol y alcanzar la fama, por estar en la meca del cine, independientemente de si sus películas son buenas o malas, por ganar dinero, por construir imperios, por ocupar portadas de revistas, por tener aventuras amorosas imposibles, por llenar estadios, por tener grandes casas, coches, .... generándonos una envidia, no siempre sana, por lo que poseen, no por lo que son.
De la mayoría de ellos desconocemos como se comportan como personas, simplemente nos detenemos en el personaje, y eso, es lo que "adoramos"..,

Y...tristemente se nos olvidan los auténticos héroes de nuestro devenir cotidiano, esas personas casi invisibles que nos rodean;

Desde, por ejemplo, el panadero que se preocupa de que el pan este horneado y listo para llegar a nuestros hogares cada mañana, el portero de nuestra casa, oficina, o recepción,  que nos saluda amablemente  como animándonos a comenzar bien el día, esa madre que sale acelerada de su casa para llevar a su hijo al colegio o a la parada del autobús, cargada de papeles y de nervios, para llegar a tiempo a su trabajo, esos maestros que enseñan con paciencia y cariño las primeras palabras y números  a las generaciones de futuro, o el vecino que nos regala su bostezo mañanero. 

Esos médicos en los ambulatorios, que se preocupan por atender a sus pacientes, aun a riesgo de ser criticados por emplear mas de los 15 minutos reglamentarios en cada uno, aquellos que cuidan con esmero de nuestra seguridad, de nuestros derechos, de nuestros ancianos, de nuestros enfermos, los que a sabiendas, de que va a ser un día difícil, visten su mejor sonrisa para encararlo. 

Los que cada día dan lo mejor de sí mismos en aquello que realizan, los que tropiezan y se levantan, los que aceptan pero no se resignan, los que luchan y siguen soñando, los que siempre tienen su mano tendida, los que escuchan.

Los que sin ninguna pretensión viven la vida, y se alegran por lo que le sucede al otro, y no maldicen su suerte, y tantos que no sólo dan, sino que se dan a los demás a diario, con naturalidad, sin ostentaciones, ni necesidad de reconocimiento.

Todos ellos son grandes seres humanos a los que nuestra sociedad tendría que admirar y colocar en un gran pedestal. 

Héroes anónimos que pasan desapercibidos pero que debieran ser el espejo en el que mirarse cada mañana.