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lunes, 2 de mayo de 2016

Paseando...


No hay mejor amigo que uno mismo...

Paseando me he dado cuenta de que nunca estoy sola, siempre voy con la mejor compañera, se llama Yola, Yolanda!, Yolandita....dependiendo de lo que me diga, y de cómo me tome lo que me dice....

 La acepto, la respeto, la justifico...

A veces desearía no escucharla, pero agradezco sus reflexiones, sus dudas, sus equivocaciones, aprendo y crezco...

Me engaña... Pues si a veces...
Pero me quiere y yo la quiero!

jueves, 14 de enero de 2016

Construyamos! Pero...¿qué es construir?


Avanzar es edificar partiendo de lo construido, no hacer socavones destruyendo para recomenzar...

Hay muchas cosas de las que se están haciendo ahora, que a mi modesto y profano entender, no contribuyen en nada al progreso de este país nuestro.

Tal vez para construir tengamos que tener claro, primero, que no es construir. 

Que se diga una cosa por delante y se actúe de otra manera por detrás...
Que se engañe a los electores pactando, sin consultar...cuando esa no ha sido su opción elegida, de otra forma la hubieran reflejado en las urnas, no es construir.

Que se tome la política a pitorreo, convirtiendo el hemiciclo en un circo mediático, haciendo juramentos ridículos, gestos ofensivos, sin pudor, ni consideración  a los que les han llevado hasta allí, representar algo en lo que no crees, no es construir.

Conseguir un titular o una foto utilizando a la mujer, y la maternidad, aprovechándose de una condición otorgada por, entre otros, las demás mujeres, no es reivindicar nada, es una falta de respeto absoluta.

Las mujeres no somos cupos, las mujeres somos profesionales responsables y capacitadas, el tratarnos de ese modo "condescendiente", no nos iguala, nos diferencia.

Tirar piedras contra el "vecino" y no valorar lo que de positivo ha hecho, denostar planteamientos e ideas del adversario sin estudiarlos, ni tener en cuenta su validez,  utilizar el chiste fácil,  insultar, y ridiculizar, no es construir.

Presentar propuestas a futuro, que  todos queremos oír, pero imposibles de llevar a cabo, buscando el aplauso, con el único fin de conseguir votos, aprovechándose del desconocimiento y el malestar popular, es engañar, tampoco es levantar nada.

Negarse al entendimiento, buscando enfrentamientos continuos, alentar a las masas como reyezuelos de antaño, llevar a creer lo que no es, es estafar a quienes, ingenuamente, han depositado en ellos  la confianza.

Hablar de ciudadanos de primera y de segunda, ya que se favorece más a unos que a otros, dependiendo de que cuerda sean, decir que hacienda no somos todos, que eso es publicidad, es menospreciar a quienes trabajamos y luchamos por hacer de este país un lugar mejor para vivir.

No ser ejemplo de concordia, siendo el máximo dignatario de un país, también para mí, siempre para mí, no es construir.

Tomar medidas populistas, sacar a relucir viejas rencillas, pensar en "fastidiar", al otro en vez de favorecer a todos, ser presas de pataletas sin sentido, es abuso de poder, no es avanzar.
Construir es pensar en el bien común, no sólo en el de tus votantes, también en el de aquellos que no sienten simpatía por tus ideas...
construir es ser tolerante, es dialogar, es no pensar en tu silla, es ser consciente de para qué estás donde estás, es mirar por el interés general no por el particular, es aunar esfuerzos, es sumar voluntades, es ilusionar con realidades factibles, no con proyectos de visionario imposibles de alcanzar, es ser coherente.
Construir es ser líder, no jefe, ni "Dios".



Si nos sentimos orgullosos de lo que vamos consiguiendo a nivel particular, y vivimos a gusto, aunque tengamos matices, será porque vamos edificando una sociedad donde el bien común sea el principal objetivo.

¿Quimera? Construyamos a ver qué pasa...



domingo, 27 de diciembre de 2015

Se nos va el 2015...

Cada año que se va nos deja cosas que lamentar pero muchas más que agradecer...

Se nos va el 2015....

Ha pasado pronto y y a su vez ha sido largo...
Todo depende de cómo lo miremos y con respecto a que lo analicemos.

En nuestra parcela de vida común .... No todo ha sido sencillo, ni mucho menos...

Hemos vivido momentos difíciles, dolorosos, que han sacudido a nuestro mundo, intransigencias, decisiones arbitrarias y bárbaras, sacudidas tanto naturales como forzadas, vergüenza por pertenecer a una especie que aún teniendo, supuestamente, el mayor conocimiento, se comporta como el ser más irracional, faltas de respeto, prepotencia, egos exacerbados, egoísmo...

Hemos llorado, es verdad, y nos hemos sentido angustiados, preocupados, poco entendidos, un  tanto abandonados a nuestra suerte, a penas protagonistas de una situación, la de este país nuestro, en la que éramos los principales actores, y sin embargo, no teníamos papel que jugar, hemos desarrollado paciencia, aceptación, una gran resiliencia... 

Todo eso es cierto, pero...

pero también hemos reído, y nos hemos sentido solidarios, y hemos protegido a los más necesitados, y hemos escuchado al que se sentía triste, y hemos apoyado a quienes estaban tocando fondo, y hemos enviado, asumiendo riesgos, a nuestra gente a salvaguardar la paz y el orden, hemos aporta, cada cual a su manera, nuestro grano de arena para mejorar la situación, hemos toreado la crísis y hemos celebrado el seguir adelante, el estar vivos, él no perder la esperanza.

Un año difícil si, un año que ha reforzado uniones también, un año de grandes enseñanzas y para muchos de dolorosos aprendizajes, pero un año en el que nos hemos dado cuenta de que aún y todo tenemos cosas que celebrar. 

Esperemos que el 2016 nos regale un poquito más fácil la vida... más comprensión, menos acritud, más construir y mucho más AMOR.
Pero, sobre todo, que nos siga regalando vida!

Adiós 2015!!!! 


lunes, 23 de noviembre de 2015

El camino perfecto


Quien  piense que solamente hay un camino...se perderá...

Cuantos  de nosotros nos hemos preguntado, alguna vez, ¿será este el camino que tengo que tomar?, parece mentira que una "simple" pregunta traiga consigo, andar de cabeza, por no hablar de noches sin dormir, malestar de estómago, dolores de cabeza, incapacidad de centrarse...

Todos, por múltiples motivos, personales o profesionales, nos podemos encontrar ante esa disyuntiva, ya sea porque el trabajo falla y prescinden de nosotros, o no valoran en su justa medida nuestro esfuerzo, o devalúan la importancia de aquello a lo que nos dedicamos, o sufrimos cansancio, o tenemos desgaste emocional, la cuestión es que sentimos que necesitamos un cambio, un giro en nuestra vida que nos devuelva la ilusión.



Yo me he hecho en varias ocasiones esa pregunta, y no sólo eso, sino que además he alimentado mis dudas contemplando muchas y diversas opciones.
Las apropiadas, las tentadoras, las deseadas, las utópicas...
Elegir es renunciar, pero renunciar con el convencimiento de que lo que tomamos es más beneficioso para nosotros que lo que dejamos.
Es difícil decidir, todos queremos acertar...





Y es cuando uno se siente encajonado, cuando no es capaz de ver la belleza en el recorrido, aunque la tenga, cuando no se vislumbra el final, y se está cansado, cuando las ilusiones se han quedado abandonadas en las veredas, cuando uno no se siente capaz de tirar ni de su propio carro, cuando, tal vez, sea un buen momento para decidirse a buscar una nueva senda.



Y ¿cuál es la mejor decisión?, y ¿cuál es el mejor momento para tomarla?, pues yo solamente puedo compartir con vosotros lo que me digo, y me he dicho, a mí misma, la mejor decisión es aquella que en el momento en el que te la planteas te hace sentir feliz, seguramente temeroso, todo cambió asusta, pero si, tras valorar pros y contras, te sientes ilusionado ,  vete a por ella, ese camino te llevará a crecer con toda seguridad, cuan largo será, no lo sé, pero que merecerá la pena...seguro.

¿Cuando? El momento idóneo para emprender un nuevo camino es cuando te decides a hacerlo, ese instante de toma de decisión, ese instante  en el que se prende la mecha, ese es el mejor momento, ni antes,ni después...



Incluso, nos encontramos con algunos caminos que tienen sendas paralelas apetecibles de transitar, quizás algo inestables , para la mayoría , pero que a uno le pueden ofrecer esa confianza en sí mismo de la que en en ese preciso momento carece. 
Pues si de corazón lo sientes que más da agárrate a la pasarela y adelante.
Yo me quedo con que de todo se puede sacar una lectura positiva, así que ¿porqué no?
No olvidemos que andando construimos camino....


Lo que tengo claro es que el camino de cada uno de nosotros, o mejor dicho los caminos que tomamos a lo largo de nuestra vida son propios y exclusivos de cada cual, aunque el tuyo y el de otro resulten parecidos difieren en muchas cosas, entre ellas en las piedras que lo adornan y los árboles que los mecen. 
Y si tenemos la fortuna de que ese camino que elegimos tenga  otro que discurre paralelo pues... Un placer más a compartir...


No existe un solo camino perfecto, ni siquiera me atrevería a decir que exista. a priori, el camino perfecto,  pero si existen almas que tienen magia en sus pisadas y convierten todo aquello que recorren en absolutamente perfecto, porque ven la belleza y la perfección hasta en el más grande escollo.



Lo que sí es cierto es que en todo camino hay una luz que nos conduce hacia la mejor salida para nuestra vida, aunque atravesarlo sea, en ocasiones, arduo y doloroso. 
Yo lo he vivido, he tomado opciones, he disfrutado de caminos distintos, he vivido incertidumbres,  y me encanta la senda que sigo ahora, pero, si en algún momento, la vida, que es más sabia que yo, me envía señales y me insta a tener que cambiarla pues lo haré con la seguridad de que me esperarán recovecos sorprendentes...


El camino perfecto es tu camino, el suyo, el mío, es ese camino que hemos elegido en el momento presente, ese camino que tiene tus tropiezos, los suyos, los míos, ese camino que ilumina tu sonrisa, la suya, la mía, ese camino que nos permite sentirnos felices y ser nosotros mismos.  
Lo que le da la perfección a nuestro camino son las huellas de amor de nuestras pisadas y la ilusión al recorrerlo...Hasta llegar a casa... 




sábado, 17 de octubre de 2015

Este post va de contemplar...




Hay cosas que son bellas... independientemente de quien las mire y de como se miren...


Este post, de hoy, pretendo que sea mucho más de contemplar, de disfrutar con la mirada, que de leer.
No soy una experta fotógrafa, soy una aficionada, más que a la fotografía a plasmar lo que mi retina, desgraciadamente, no puede conservar, ni acumular, por eso esta entrada va más, de sensaciones que de buenas instantáneas.

Cada vez que salgo a dar un paseo me admira la belleza de lo que nos rodea, es un inmenso placer notar que mantengo, a estas alturas de mi vida, la capacidad de asombro.
Ya sé que habrá quien piense, con esto que voy a decir, que soy... infantil, lunática... cabrían muchos calificativos, que en ningún caso me molestan, porque, me siento afortunada, yo, amigos , cuando contemplo me emociono, a veces, hasta casi llegar a las lágrimas, es tan increíblemente hermoso que me siento envuelta con un manto de admiración y gratitud máximos.


Que pequeños somos ante tanta inmensidad y nos creemos el ombligo de todo...
Dicen que mirar con humildad engrandece el alma...


A pesar de los escollos, de las piedras, grandes o pequeñas, que encontramos,
además de los momentos oscuros donde las hojas cubren el sendero,
el camino es digno de disfrutarse...





La vida a veces se ve enmarañada, uno se siente terriblemente abrumado,
hay que mantener la calma, reconocer los colores y las formas,
para poder vislumbrar, así, entre el follaje...porque la luz y lo bello están ahí.



Siempre enfrentando los problemas sin perder la dignidad, con la cabeza alta,
siendo conscientes de que todos pasamos por momentos difíciles, no somos los únicos,
ni raros, somos humanos...


Aceptando, a veces sin comprender, pero confiando en la vida y dejándonos fluir...




El camino continua, todo pasa y de pronto..,en un recodo, la vida cambia su color,
te hace un guiño y te encuentras sonriendo...te ha vuelto a sorprender una vez más...


Ayer, me dijeron algo que me emocionó profundamente, es un pensamiento que yo siempre he sentido, pero que no siempre he podido exteriorizar, quizás por temor, infundado o no, a no ser comprendida,

¿te gusta? pregunté excitada por todo lo que estaba viendo, 
y me contestaron: me gusta, pero mucho más porque te gusta a ti... 

Pues eso quiero deciros, lo compartido todavía es más bello... si cabe...
Gracias por contemplarlo conmigo, a ti, y a vosotros! 


(Las fotos están tomadas en el "Camino de Sorogain" Roncesvalles, Navarra)

viernes, 28 de agosto de 2015

¿Os cuento un secreto?

Las expectativas, los miedo, el mañana, nos impiden disfrutar del hoy, del ahora, en plenitud. 

Es curioso como la gente, cuando se encuentra con alguien que se muestra feliz, raramente se lo cree, enseguida empieza a elucubrar, "estará fingiendo, disimula, es imposible...", aunque tristemente muchos de ellos si disimulan, para mostrar una vida que no tienen, y en contadas ocasiones admiten  que no todo marcha como debiera, hay otros que si, que se sienten bien consigomismos y con su entorno, que han conseguido que la retahíla de pequeños momentos felices se convierta en una constante.

Ser feliz no se basa en la ausencia de problemas, sino en saber admitirlos como parte del camino de la vida...

¿Os habéis dado cuenta, cuantas veces nos producen envidia las personas que parecen felices? Es como si nuestra, supuesta, incapacidad por serlo hiciera  saltar un resorte, resorte que en vez de alegrarnos nos amarga...
En seguida machacamos a nuestra mente con que no hay nadie sin quebraderos de cabeza ni disgustos... y sin duda, estamos en lo cierto...

A las personas felices, también les preocupa la hipoteca, la letra del coche, los colegios, el excesivo gasto de vacaciones,  la mirada triste de su retoño adolescente, las malas contestaciones y desaires, como afrontar los gastos del invierno,  el paro de sus hijos o las enfermedades familiares.
Les cuesta, como a los demás, levantarse por la mañana, aguantar a jefes, o a compañeros, mantener conversaciones inútiles al teléfono, atender a razones sin sentido, tirar del carro de familias o trabajos...
no están sordos, oyen los ruidos, ni ciegos, ven lo que sucede a su alrededor, no están locos, o si, si locura es mantener la ilusión y las ganas de seguir por encima de todo... tienen corazoncito y también les duele... 
no dejan de tener problemas, ni pretenden simularlo...

La diferencia con nosotros, es que las  personas que se sienten felices han decidido vivir en el ahora, mirar el lado positivo de lo que va llegando a sus vidas, y hacer un esfuerzo para encontrarlo.
Han llegado a la conclusión de que la alegría  te muestra una cara mas amable de la vida, que todo pasa y, que de una manera u otra se soluciona.
Que no quieren preocuparse por futuribles, que se resisten a que la negatividad les impida ver ese otro lado que todo tiene.
Las personas que intuimos felices decidieron no amargarse por el devenir, determinaron que a la vida hay que sacarle el jugo diariamente y que lo que se vive siempre es lo que sucede en el hoy, que el pasado ya se fue y el futuro es una incógnita que se nos desvelará cuando se convierta en presente.
Que de entre todo lo que nos acontece siempre hay cosas que merecen ser recordadas, observadas, y disfrutadas.
Las personas que se sienten felices, AMAN, perdonan, escuchan, acompañan, aceptan, disfrutan, se enamoran y sufren desamor e incluso lloran sin perder esa sonrisa, en ocasiones, apenas perceptible, que les ayuda a seguir y reconstruirse si es necesario... 
Entienden que lo que la vida les regala en cada instante es bueno para ellos, aunque, tal vez en ese momento, no lo comprendan, aceptan el dolor como parte del camino y construyen...

Las personas que se sienten felices alcanzan permanentemente el éxito, ya que agradecen y disfrutan aquello que tienen...

La felicidad es un don que todos tenemos, pero un don que hay que trabajar, diariamente.
Pues si, os voy a desvelar mi secreto,  desde que estoy centrada en el ahora me siento mucho más feliz... ¿Lo probáis?




lunes, 20 de julio de 2015

¡Ojalá llegue el sustanciero!


 Aquel que tiene sentido común aporta la sustancia más nutritiva allá donde colabora...

Estos días han llegado a mis manos varios artículos sobre un curioso oficio del pasado, el oficio de "sustanciero", ¿que que hacia ese pintoresco personaje?

" el sustancuiero era un personaje que, provisto de un hueso de jamón,  iba por las casas introduciéndolo en las ollas para darles sustancia o sabor."

Después de leerlo, no he podido dejar de pensar en la falta que nos harían ahora sustancieros que fueran por partidos políticos, organizaciones, e incluso familias, a poner un toque de sustancia, sólo que ahora, sustituiríamos el hueso de jamón por algo, que visto lo visto no todos conocen, llamado "sentido común"... 
Claro que... no podríamos hacer como antaño, pagarles por tiempo y mucho menos de ante mano, demasiado riesgo según a quién encargáramos el desembolso...

Andamos todos desbocados, otorgando primacía a cosas que no la tienen, creyendo en sueños que "sustancieros de pacotilla" nos venden  y que cuando metes en la olla no tienen fundamento....

Estamos perdiendo los valores, el sentido de la justicia, de la equidad, la ética, nos dividimos en buenos y malos como si eso nos diera una valía superior, actuamos por impulsos satisfaciendo deseos. Buscamos todo aquello que nos resulte más cómodo, sin detenernos a pensar a quién beneficia o que perjuicios puede reportar al otro...

Hemos sustituido el sentido común por un común sentido, el egoísmo...

Es curioso cómo somos capaces de cambiar el significado de los términos a conveniencia, el "bien común" lo hemos individualizado, en algunos casos, sustituido por el bien del partido o grupo de pertenencia, y en muchos, por el bien propio.  
Con la excusa de que algo es beneficioso para la comunidad se crean puestos, concursos, eventos, normas, etc. que cubren las necesidades y deseos propios, "del corrillo", pero... ¿alguien pregunta al resto?, ¿alguien se pone de verdad en el pellejo del otro?, ¿alguien piensa en lo que va a reportar a la comunidad en su totalidad?, me temo que en la mayoría de las ocasiones la respuesta es NO...
y cuando la piedra económica, tras tantos desmanes, aprieta el zapato, entonces sí, aquí estamos todo el resto para responder, incluso con lo que no tenemos...

Ya no "nos gusta esto" sino "me gusta", ya no "queremos"sino "quiero", eso sí, a la hora de hablar en voz alta,  pensamos y repetimos lo que uno desea, aquel que aprovechándose de la desesperanza, colorea el futuro y nos conduce por un camino de quimeras, y nosotros ávidos de ilusiones no nos damos cuenta de que son pinturas delebles, de esas que la lluvia emborrona hasta desaparecer....

Necesitamos sustancieros que nos aporten realidades, cualquier color es bienvenido si son de verdad, no tengan miedo no nos asustamos, lo que no queremos es que nos engañen, que vengan cargados de sentido común,  que valoren el trabajo de los demás aunque no sea de su propio grupo, que den ejemplo con su propio hacer, que no tengan de que avergonzarse, ni esconderse, que construyan pensando en todos, que no denosten continuamente el trabajo de los que discrepan, que aunen esfuerzos, que estén abiertos a un flujo constante de comunicación, que tengan una escucha activa, que no se mantengan encerrados en su urna, que sean un todo formando un gran equipo.

Nos hace falta un sustanciero que visite nuestros hogares que vuelva a poner coherencia, que coloque a los padres en su lugar de padres y enseñe a los hijos que también tienen responsabilidades, que vacíe la olla del miedo a traumatizar, de permisividad sin sentido, de chantajes emocionales, de culpabilidades inciertas y la llene de comprensión, escucha, respeto y amor.

Ojalá llegue un sustanciero que con ese sentido común llene nuestras ollas, de caldo sano, cargado de ilusión para seguir avanzando en convivencia pacífica y construcción positiva.




Más información sobre el oficio de sustanciero

jueves, 2 de julio de 2015

"Allá voyyyyy"

Por piedras que la vida nos ponga, no hay que perder la ilusión, por amar y por dejarse amar.

Es increíble la vida como va dibujando el camino con pequeñas, o no tan pequeñas, muescas... cicatrices que van conformando nuestra actitud y por tanto, nuestra manera de avanzar.
Que todos hemos sufrido reveses es incuestionable, y que esos reveses nos despiertan el miedo para situaciones venideras también. 
Ese miedo se yergue ante nosotros como monstruo atenazante, bloquea nuestras ilusiones, anula nuestros sueños, encasilla las situaciones, y, con la excusa de protegernos, nos esclaviza.

Llevo tiempo dando le vueltas  a la curiosa actitud que tomamos, con nosotros mismos, y por ende con los demás, cuando hemos sufrido, de alguna forma por amor. 

Cuando nos hemos sentido desgarrados, y después de haber pasado el llamado "duelo", nos decidimos a volver a abrir nuestro corazón, nos ponemos mil una trabas, antes de reconocer que lo que verdaderamente tenemos es miedo...
miedo a que nos vuelvan a hacer daño, ya sea el otro o la vida, miedo a entregarnos, miedo a dejarnos llevar, miedo a sentir "demasiado", miedo a creer en el otro, a aceptar sus sentimientos, sean cuales sean, a dejarnos mimar, miedo a amar y miedo a que nos amen, condicionando ese disfrute al que tenemos al lado, olvidando que las emociones son singulares, propias de cada individuo.
Puro miedo a empezar de nuevo...

Yo lo he sentido y lo siento, a veces, es una inquietud interna, que te lleva a cuestionarte un montón de cosas sin sentido, en vez de dejar fluir la vida y disfrutar del ahora, malgastamos los momentos con especulaciones, imaginarias, con el único fundamento de limitarnos para no volver a sufrir.
Con el agravante, en general, de no ser capaces de reconocerlo ante el otro, ¿por amor, o cariño, para no dañar?, no, por orgullo!!!!!
A nadie le gusta reconocerse vulnerable, pero lo cierto es que lo somos, ¿y qué si lo somos?,... no pasa nada, nos identifica como seres humanos sensibles y sobre todo lo mejor es que nos reconoce como "humanos".

Yo siempre he pensado que no es posible entregarse, a nada ni nadie, a medias, que quien pone medidas y se frena, no se da, realiza un simulacro, una intentona sin voluntad ni convencimiento de alcanzar el éxito, envidio, o quizás no,  a los que son capaces de meter "sólo la puntita", sin arriesgarse salvo lo justo, yo lo he intentado, pero reconozco que sin fortuna... 

Recuerdo bien a mi padre que me decía " si no quieres caer por el precipicio, no te pongas en el borde"...y yo, yo soy especialista en acercarme a ese borde y bajar rodando por la ladera... 

Para alcanzar los sueños, al menos en mi caso, hay que darse al máximo, en cualquier faceta de la vida, si no me siento apasionada, es seguro que no va a resultar, y eso implica un "allá voyyyyyyyyy" ilusionado y decidido, sin ningún temor a las consecuencias...

Las roturas se arreglan, pero las emociones, que se dejan pasar, no se recuperan.


(Imagen Panasonic)

martes, 3 de marzo de 2015

"Inseguridades que atenazan"

El miedo nos asalta, a todos, cuando vamos a emprender algo, inseguridad ante nuestra capacidad y temor a decepcionar... es nuestra decisión de seguir adelante la que nos da la fuerza para superar.

Estos días pasados, he estado compartiendo sonrisas y vivencias con mis sobrinas y han sido las conversaciones con ellas, su pasión y su incertidumbre, las que me han hecho recordar los comienzos...

Es normal que los jóvenes tengan miedo a lo que les depara el futuro, como no lo van a tener, si yo, que he vivido el doble que ellos, lo siento también cada vez que me aventuro en algo. 
Es una inseguridad propia de la desconfianza hacia uno mismo, pero que es necesario superar para avanzar y desarrollarnos.
Si de algo sirve mi experiencia, puedo decir, que el miedo es una bendición, te brínda la oportunidad de vencerlo y de sentirte orgulloso por hacerlo, te reafirma en tu capacidad para realizar, te recuerda que si te esfuerzas lo consigues.
Te hace llorar?... pues también, a veces, y temblar, y dudar, pero si somos conscientes de que no pasa nada por tener miedo, de que nadie es un ser más débil, menos preparado, o más pequeño por padecerlo, de que sólo aquel que es consciente tiene la capacidad de sufrirlo, de que es el camino para seguir avanzando, para no quedarte estancado, pues lo veremos como una etapa de formación, o una sensación más de nuestro devenir cotidiano.

Hay dos alternativas, correr en pos de los sueños, saliendo de la zona de confort, aventurándonos a emprender caminos desconocidos, o como dice un amigo, permanecer viviendo, para mi es sobreviviendo, de los recuerdos embellecidos, posiblemente, por una memoria selectiva que rescata aquello que endulza y disfraza lo pasado, en cualquier caso irrecuperables, eso, si ya llevas camino recorrido, o de los sueños atrapados en la mente y condenados a ser irrealizables, por esa inseguridad y ese miedo a lo desconocido, que atenazan si estás en la juventud.

Cuantas veces en nuestras familias parece que el estar asustado está vetado, cuantas veces no se permite flaquear, se exigen resultados sin reparar en lo que cuesta conseguirlos, cuantas veces se corta a todos por el mismo rasero sin percatarse de que unos son mas hábiles, otros tienen mas memoria, o menos capacidad de concentración, o más miedos, o más pájaros en la cabeza... 
En cuantas ocasiones, se compara, se presiona, en función de lo que harían ellos o lo que les hubiera gustado que se hiciéra, todo para sentirse orgullosos con lo alcanzado, para, una vez más, cumplir expectativas, cuando orgullosos ya se debería de estar por el mero hecho de intentarlo.

Cuantos exigen pero no apoyan...
Cuantos dirigen pero no acompañan...
 
Nuestra responsabilidad como padres, o así lo considero yo, es estimular a nuestros hijos para llegar a alcanzar esa formación que les va a abrir las puertas del futuro, es orientarles, animarles, es hacer de ellos personas seguras, porque ya solo el esfuerzo realizado les capacita para desempeñar con éxito cualquier trabajo que se propongan.
Nuestra misión es enseñarles a creer en ellos, creyendo nosotros en primer lugar. 
Nuestra misión es escucharles cuando nos hablan de sus miedos, de sus dudas, precisamente porque ya hemos pasado por ello, porque no somos mejores que ellos, somos mas maduros, mas resabiados.
Nuestra misión es ser humildes y reconocer que muchas veces seguimos sintiendo ese miedo, un temor que vencemos con decisión, pero que es humano sentir y que no tiene que ver con fortaleza o sabiduría.

Hoy he estado pensando que todo lo que va transcurriendo en nuestra vida es tremendamente interesante, todo desde los inicios, un gran tesoro que vamos engrosando año tras año,  y he llegado a la conclusión de que que si tomáramos esa palabra, "interesante", como característica de la persona, como bagaje de viviencias, retos superados, metas alcanzadas, sueños perdidos, lágrimas derramadas, decepciones, alegrías, momentos felices, desde mi punto de vista siempre, podríamos decir que nacemos con la i minúscula y vamos incrementando letras, y terminamos la vida con la palabra completa en mayúsculas!!! 
Para llegar a ser "INTERESANTE" la edad suma no resta.

La vida, nuestras inseguridades y nuestros logros, van dotando a la persona de interés, de riqueza propia e individual.

Liberarnos de esos miedos que nos atenazan y nos impiden volar, es dar un soplo de aliento a nuestra felicidad!  









martes, 27 de enero de 2015

Lo que, llegada a cierta edad, se me hace cuesta arriba y no es vivir...

La vida se hace cuesta arriba, no tanto por lo que nos depara, sino por como reaccionamos ante los acontecimientos que se nos presentan, hay que ser muy positivo para no dejarse "agotar" por todo lo que nos rodea, es cuestión de buscar un buen apoyo y tomar impulso...

Paseando hoy, debo de confesar que he sentido auténtica envidia, envidia por la gente más joven que subía las cuestas sin tener que detenerse, como si diera lo mismo una pendiente que otra, y yo, mientras tanto, perdiendo el resuello.

Esto me ha llevado a reflexionar sobre la cantidad de cosas que se me hacen cuesta arriba...

No penséis mal, vivir no, por Dios, vivir no, porque amo la vida, porque la disfruto, porque me ilusiono, porque sigo soñando, porque me sorprendo;
La edad?, la edad tampoco, que mayor satisfacción que seguir creciendo, aprendiendo, y compartiendo y por qué no? envejeciendo, el cuerpo que no el espíritu... no, no es eso...

Se me hace cuesta arriba, la falta de escrúpulos, de humanidad y el egoísmo, que, a mi forma de entender, hay hoy en día...

Se me hace cuesta arriba, aquellos que se aprovechan de los demás, abusando de su ingenuidad, desconocimiento o circunstancias, vendiendo humo y conscientes de que al no tener otra alternativa más soñadora, van a seguirles en pos de una ilusión.

Se me hace cuesta arriba la intolerancia, la falta de respeto, la subjetividad dañina, el que se cometan tantas atrocidades, amparándose en la defensa de cualquier idea, sea del índole que sea, y que para denunciarlo se vuelvan a cometer abusos...

Se me hace cuesta arriba, que  la gente se haya vuelto tan fría, que ya no nos impresionen, más allá de lo desagradable de unas imágenes, o ser tema de conversación en la tertulia de un café, el hambre, la miseria, la violencia, la extorsión ...

Se me hace cuesta arriba, que el concepto de la amistad o del compañerismo este sujeto a las necesidades personales, que lo único que se proteja es a uno mismo, sin tener en cuenta como puede afectar a los otros como actuamos...

Se me hace cuesta arriba, bregar con una sociedad que ha perdido los valores, donde se admiran ídolos de barro, donde todo se mide por el poder del dinero o de la posición, donde una idea es buena y tenida en cuenta si viene apadrinada...

Se me hace cuesta arriba, no ser capaz de entender que es lo que mueve este mundo, ni que es lo que no me mueve a mi para seguir sentada en mi sillón confortable, entrando tímidamente a la acción, cuando hay tanto trabajo que hacer y transmitir...

Se me hace cuesta arriba...sentirme a veces cansada de buscar el lado positivo, por eso necesito un buen bastón, un bastón de fuerza, confianza y deseo, que soy yo misma, y "parriba"...