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lunes, 24 de abril de 2017

Que paren el tiempo!


Hay días que debieran convertirse en eternos...

¿Alguien sabe cómo detener el tiempo?, ya no pido volver atrás, ni cambiarlo, simplemente que se congele, que no avance, que nos permita quedarnos en un ahora infinito.

¿Alguien conoce como crear una burbuja de sonrisas eternas... Donde nada externo nos dañe, donde flotemos ligeros de pensamientos, donde no existan los miedos?.

¿Alguien me dice cómo transmitir que se ama, cuando la definición de ese amor está hecha de sentimientos, de emociones, y no hay palabras capaces de poder describirlo?.

Necesito ayuda para que si no encuentro como congelar el tiempo, aunque consciente de que todo conduce a crecer, el dolor y la dureza del camino no me hagan tambalear repercutiendo a otros. 
Para ayudar, apoyar y acompañar transmitiendo fuerza y esperanza. 

A veces dudo...  

¿Cómo encontrar ya no el por qué, que no tiene respuesta, sino el para qué?, ¿cuál es el fin de que personas a las que queremos tengan que sufrir angustias, dolor y miedo azotadas por enfermedades graves y repentinas?. 

¿Para aprender? ¿Quién, ellas o nosotros? Ninguna de las respuestas me gusta aunque las acepto... que remedio!

Me fastidia que vivamos siendo tan necios que no seamos capaces de ver, valorar y disfrutar, lo que tenemos al lado, hasta que la vida nos aprieta el talón... 

Y no nos damos cuenta ... y un buen día, el menos pensado, todo cambia, y nos sentimos atrapados tras unos barrotes de miedos, de dudas, de deseos imposibles, que nos impiden disfrutar el presente.
Nos vemos inmersos en una espiral de falsas expectativas "yo quería, yo esperaba, yo pensaba"...y nos olvidamos de que la vida transcurre solo en el presente, en un ahora en el que tenemos la posibilidad de compartir, disfrutar, reír, llorar y sobre todo amar.

Yo me resisto a perder esa infinidad de momentos únicos, a no intentar encontrarlos aun en medio de los nubarrones, están, claro que están, en en todas esas pequeñas cosas que nos hacen sonreír, en los silencios cargados de ternura, en los mensajes de amistad, en las llamadas insistentes aun cuando tarden en tener respuesta...

¿Alguien sabe cómo hablar con palabras dulces cargadas de energía positiva que no resulten vacías?.
Me siento a veces un tanto "culpable", estoy segura de que como muchos, por expresar pensamientos, que aún sintiendo un profundo dolor en el alma, no están acompañados de dolor sufrido en propia carne, y siempre temo, aún dichos con el mayor cariño, que puedan resultar gratuitos.  


Y así, bien reflexionado... si el tiempo se detuviera tendría que ser en un instante de esos donde todo estuviera impregnado de AMOR con mayúsculas, y, sinceramente, me resultaría muy complicado escoger de entre tantos el mejor minuto. 

Prefiero que el tiempo pase y nosotros fluyamos con el, esto que nos asusta, nos daña y nos preocupa también pasará,  pero mientras tanto cortemos las cadenas, ya que detrás de los barrotes, ahora, también brilla el sol.



miércoles, 27 de enero de 2016

¿Duele el alma?


El alma no duele, duelen los pensamientos, duele la vida...

Cada vez que perdemos a alguien a quien nos sentimos íntimamente unidos,  ya sea porque nos deja, se rompe, o emprende el viaje infinito, nos quedamos aquí, en esta tierra física que habitamos, con una pena y una tristeza acongojante,  una angustia de esas que te impiden el habla, que no te permiten comer, apenas sonreír, que te llevan más bien a vagar que andar por este mundo terreno.

"Me duele el alma" decimos, pero, ¿duele el alma o duele esta mente terrenal, este pensamiento humano?...

Utilizamos "me duele el alma" cuando lo que nos afectan son malestares emocionales, de esos que te provocan lágrimas, a veces nauseas, tristeza y mucha pena.
Cuando no entendemos, cuando nos reconocemos impotentes, cuando tenemos miedo, cuando nos han dañado, cuando hay conversaciones inconclusas, y palabras no dichas y abrazos no dados, cuando nos arrepentimos de lo pensado y nos sentimos incapaces de rebobinar una historia que nos gustaría fuera diferente...
pero la historia no se rebobina, no tiene marcha atrás y es ahí frente a ese certeza, al tomar consciencia de que la vida sigue y nosotros con ella, cuando nos embarga esa sensación de angustia.

Nos duele cuando nos sentimos pequeños, indefensos, incomprendidos, hasta culpables, ¿culpables?, no existen culpabilidades, existen situaciones, estados anímicos, momentos, que nos llevan a reaccionar y actuar de determinadas maneras y luego cuando lo miramos con perspectiva, al ser tiempo pasado, nos damos cuenta de cuan equivocados o acertados estábamos.
Si dimos, lo que en ese momento, ya sea mucho o poco, pudimos, no hay que lamentarse... si fue mucho, agradecer por tener la capacidad de dar, si poco, agradecer por lo aprendido.

El alma no duele, danza por el infinito, el alma pertenece, fundiéndose en un todo,  a un gran vergel donde están todas las almas, las que viven en este mundo, y las que ya se han instalado en la eternidad .

Mientras alguien vive con el disfraz de humano, el binomio físico-espíritu convive con él, haciendo casi imposible que la atención se centro en otra cosa que no sea el personaje que habita su alma. 

Sentir a aquellos que se fueron, resulta difícil, si siempre pensamos como seres humanos y no espirituales.
Pero las almas nos impregnan, nos llenan...

Nuestro ser espiritual está alimentado, inconscientemente, por aquellos que viven en nosotros, yo me imagino a las almas sonriendo, colmándonos de fuerza y energía, alentándonos a seguir y ser felices, guiñándonos el ojo, llevándose los miedos...

Dicen que somos energía, yo así lo pienso, y la energía no desaparece, se transforma permaneciendo en el infinito.

Nuestro paso por este mundo es una mera parada en nuestro viaje, una etapa alucinante con duración finita.
Las almas son flores de un jardín, con el que estamos en intima y profunda comunión, flores con múltiples nombres, cada uno ponga el suyo, sin etiquetas, sin dueño

El alma no sabe de dolor, ni de gozo, el alma ilumina, el alma, tú alma, su alma, las almas, se funden en un todo inseparable con la mía, inundándonos de AMOR, de ese AMOR sin restricciones, de ese AMOR de aquí a la eternidad.

Energía de luz pura! 

(O eso, al menos, quiero creer yo, a quien ha dolido el alma bastante más de una vez...)


martes, 27 de enero de 2015

Lo que, llegada a cierta edad, se me hace cuesta arriba y no es vivir...

La vida se hace cuesta arriba, no tanto por lo que nos depara, sino por como reaccionamos ante los acontecimientos que se nos presentan, hay que ser muy positivo para no dejarse "agotar" por todo lo que nos rodea, es cuestión de buscar un buen apoyo y tomar impulso...

Paseando hoy, debo de confesar que he sentido auténtica envidia, envidia por la gente más joven que subía las cuestas sin tener que detenerse, como si diera lo mismo una pendiente que otra, y yo, mientras tanto, perdiendo el resuello.

Esto me ha llevado a reflexionar sobre la cantidad de cosas que se me hacen cuesta arriba...

No penséis mal, vivir no, por Dios, vivir no, porque amo la vida, porque la disfruto, porque me ilusiono, porque sigo soñando, porque me sorprendo;
La edad?, la edad tampoco, que mayor satisfacción que seguir creciendo, aprendiendo, y compartiendo y por qué no? envejeciendo, el cuerpo que no el espíritu... no, no es eso...

Se me hace cuesta arriba, la falta de escrúpulos, de humanidad y el egoísmo, que, a mi forma de entender, hay hoy en día...

Se me hace cuesta arriba, aquellos que se aprovechan de los demás, abusando de su ingenuidad, desconocimiento o circunstancias, vendiendo humo y conscientes de que al no tener otra alternativa más soñadora, van a seguirles en pos de una ilusión.

Se me hace cuesta arriba la intolerancia, la falta de respeto, la subjetividad dañina, el que se cometan tantas atrocidades, amparándose en la defensa de cualquier idea, sea del índole que sea, y que para denunciarlo se vuelvan a cometer abusos...

Se me hace cuesta arriba, que  la gente se haya vuelto tan fría, que ya no nos impresionen, más allá de lo desagradable de unas imágenes, o ser tema de conversación en la tertulia de un café, el hambre, la miseria, la violencia, la extorsión ...

Se me hace cuesta arriba, que el concepto de la amistad o del compañerismo este sujeto a las necesidades personales, que lo único que se proteja es a uno mismo, sin tener en cuenta como puede afectar a los otros como actuamos...

Se me hace cuesta arriba, bregar con una sociedad que ha perdido los valores, donde se admiran ídolos de barro, donde todo se mide por el poder del dinero o de la posición, donde una idea es buena y tenida en cuenta si viene apadrinada...

Se me hace cuesta arriba, no ser capaz de entender que es lo que mueve este mundo, ni que es lo que no me mueve a mi para seguir sentada en mi sillón confortable, entrando tímidamente a la acción, cuando hay tanto trabajo que hacer y transmitir...

Se me hace cuesta arriba...sentirme a veces cansada de buscar el lado positivo, por eso necesito un buen bastón, un bastón de fuerza, confianza y deseo, que soy yo misma, y "parriba"...