Mostrando entradas con la etiqueta Prepotencia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Prepotencia. Mostrar todas las entradas

miércoles, 20 de mayo de 2015

Cuando la profesión va de sumar, no de competir...

El sentir que compartes, en todos los sentidos,  es una fuerza motora, sean cuales sean las circunstancias, que te ayuda a avanzar con ilusión.

En estos días he podido disfrutar de diferentes encuentros, de profesionales  del protocolo, en distintas ciudades de España.
Después de lo que han hablado varios compañeros poco me queda por decir a mi...
Compartir conocimientos e inquietudes protocolarias ha sido estupendo... Pero si me detuviera ahí todo se quedaría muy corto.

Para mi lo realmente "alucinante" ha sido el ambiente que se ha vivido, eso que flotaba en el aire más allá de de la formación.
Me he dado cuenta de que hay un espíritu mágico, en muchos de nosotros, que nos lleva a anteponer la amistad a la competencia profesional y eso me gusta!!!
Realmente, un grupo muy nutrido, hemos compartido risas, experiencias, vivencias e incluso divergencias de opiniones, pero todo desde el más profundo y sincero respeto.
El conocimiento del protocolo debería ayudarnos a manejar las situaciones con habilidad, pero también me he percatado que no es siempre así, desgraciadamente hay gente que necesita hacerse notar y se separa con una barrera, a penas perceptible, disfrazada, a veces, de "ocupaciones" y grandilocuencia, no se dan cuenta de que esto consiste en sumar, de que solo avanzaremos si vamos todos juntos, que pena que mentes tan potentes y con tanto que enseñar, pierdan fuerza por querer tener cada cual su pequeño reino.

En uno de los encuentros, en Madrid, una estudiante me preguntó: y ustedes, con tantos años de experiencia, ¿que viene a hacer aquí?... he de decir que la pregunta me sorprendió, pero mi respuesta fue clara, yo vengo a compartir momentos, a aprender de experiencias ajenas, a reencontrarme con gente amiga a la que, en muchos casos, veo de año en año, y a conocer a personas como tu, que sois el futuro...

Yo quiero aprender de todos, quiero compartir con todos, quiero enriquecerme de las diferencias y poderlas discutir, en el buen sentido de la palabra, con todos.
Me siento orgullosa de pertenecer a un grupo de gente que disfruta con lo que hace, que aprovecha los momentos y que no se ha olvidado de reir.
La admiración mutua es un plus, la consciencia de que todos aprendemos de todos, independientemente de en qué campos nos desenvolvemos, es otro plus muy importante.
Y el saber que por encima de todo somos personas, compartiendo amistad y buenos momentos es la mayor garantía de éxito! 



lunes, 12 de enero de 2015

Despierta... No permitas que el ego duerma tu corazón!


Hay personas que con el tiempo parece que se aletargan emocionalmente...

No dejan de sorprenderme algunas gentes...
Cuanto mayores se hacen más prescinden del "nosotros", de lo compartido, se tornan más egocéntricos. Es como si cada mañana, al ponerse frente al espejo, se colocaran una corona invisible, que les otorgara la facultad de estar por encima del bien y del mal, una enseña que les hiciera poseedores de la verdad absoluta y además se vistieran el "traje del emperador", ese con el que no se permiten ponerse en duda a si mismos.
El afán de protagonismo y de posesión se vuelve día a día más patente y más dañino.

" Yo he tenido un buen año... Yo lo he hecho bien...Yo se lo que es mejor... Yo conseguiré...Yo tendré....Yo seré... yo digo... yo hago... yo sé...  yo, yo, yo...."

Es sofocante el permanecer a su lado, fagotizan tu energía convirtiéndote, a poco que te descuides, en un ser diminuto, haciéndote dudar de lo que sabes, lo que decides e incluso de lo que piensas o deseas.
Muchos de nosotros nos hemos visto en situaciones donde nuestras actuaciones se producían en base a las querencia de otra persona, llegando incluso a congelar nuestro propio yo, adormeciéndenos de tal manera que ya deja de preocuparnos el sentido de lo que hacemos pasando a buscar únicamente el reconocimiento y la fuerza que unirte al "poderoso" otorga...
  .
Y lo curioso es que atraen a los demás como si de un potente imán se tratara, son admirados, incluso venerados en muchas ocasiones, envidiados, porque lo que se ve de ellos es solamente la cara del éxito y el posicionamiento social, pero... ¿A qué precio?

Son personas que utilizan a los demás como si de piezas de un tablero de juegos se tratara, que no valoran al otro, que se creen en posesión de la verdad,  que se consideran imprescindibles, y lo que es peor que consideran a los otros incapaces si no están bajo su tutela, que siempre quieren más y más de lo que sea que tengan...
solamente desde una mente muy centrada y una posición de condescendencia y "compasión" se puede sobrellevar ese abuso de poder que ellos ejercen.

Yo sólo quiero, desde esta ventana, avisar a aquellos que conviven con este tipo de personas , ya sean sus jefes, sus parejas, sus madres, padres, amigos o compañeros.
Abrid bien los ojos, no os dejéis contagiar por su vanidad, no les imitéis en aquello que acabe, a la larga, perjudicándoos, seguro que tienen valores importantes, valores que se pierden tras esas mascaras de prepotencia, os aseguro que el ningunear, no es uno de ellos. 
El ego al final es un reflejo de la inseguridad. 
Él que está seguro de quien es y conforme con quien es, no necesita ni demostrar su superioridad ni pregonarla.

Ellos han dejado que su corazón permanezca aletargado, pero nosotros tenemos que despertar los nuestros.

La confianza en las personas, el valorar y dar su lugar a  demás, el no perder el sentido de la ética ni dejarse seducir por el dinero nos ayudarán a mantener nuestros corazones vivos y despiertos , si no lo hacemos corremos el riesgo de convertirnos en uno mas, de los eternos insatisfechos con fachada de ganadores que pululan por nuestra sociedad...


martes, 11 de noviembre de 2014

De "maestro"... a aprendiz...

Es realmente cuando uno empieza a profundizar en aquello que le apasiona cuando se da cuenta de lo mucho que le queda por aprender. 

Parece increíble, con cuanta gente nos encontramos a nuestro paso que, no es que vaya pisando fuerte, que eso está muy bien en cuanto a seguridad por lo que uno es y hace, sino que son auténticas apisonadoras, su paso no es firme si no quedan por encima del de al lado; ese tipo de gente, además, no escuchar nunca, consideran cambiar una ofensa, ¿como van a modificar algo, si ya lo saben todo?...

Pongamos el ejemplo del protocolo, como en todas las profesiones, hay expertos, y lo digo así porque son personas que llevan muchos años en la profesión, que la aman, que se han encargado de resolver grandes puzzles; pues bien, a algunos de ellos, esos años de experiencia les llevan a ser incapaces de reconocer que algo se les ha escapado, o que se podía haber resuelto de manera más eficaz...

esos años de maestría les impiden reconocer un error... 

Y yo, hasta eso lo entiendo...lo que ya no puedo entender es como no intentan enmendarlo, para la vez siguiente, pues no, se empecinan en lo suyo y vuelven a no tomar en cuenta las observaciones. Ahora que lo pienso...tal vez sea para darnos de que haablar al resto...

La prepotencia, conduce a fijar la vista en lo "gordo" menospreciando lo "menudo", favorece, a veces, que los pequeños detalles se escapen, pequeños detalles que son importantes en la puesta en escena, pequeños detalles que marcan la diferencia y redondean un acto, un acuerdo, una propuesta, un proyecto, un discurso.

Aquel que se cree maestro, que considera que lo sabe todo, deja inmediátamente de serlo, porque se queda obsoleto y anclado en su saber.

El maestro aprende de todos y de todo, y lo es porque, escucha, valora, interioriza y pone en práctica, las "enseñanzas" que le aportan los demás, y, nunca, nunca, deja de ser aprendiz.