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sábado, 6 de enero de 2018

Deseos…




Los deseos los lanzamos al universo y el universo nos devuelve aquellos que nos benefician.


Deseo para todos…
Un año mágico como cada uno que hemos vivido y como todos los siguientes que nos queden por vivir.

Deseo…
Que sigamos adelante, disfrutando de cada instante, que aprendamos a separar el grano de la paja, que cuando nos lleguen momentos difíciles sepamos afrontarlos, aceptarlos y superarlos.

Deseo…
Que aprendamos a amarnos por encima de diferencias nimias, que las respetemos aceptándolas como algo enriquecedor  para seguir creciendo no como un freno en nuestra evolución.

Deseo…
Que tengamos salud y que si nos resentimos sepamos continuar con alegría, sin perder la esperanza.

Deseo…
Conservar amistades, descubrir nuevas sonrisas, saborear cada instante como si fuera el último.

Deseo…
Que nos atrevamos, que luchemos por aquello en lo que creemos, por las personas que amamos, por los sueños, por el hoy permanente.

Deseo...
Que no dejemos de ser agradecidos por lo grande y por lo pequeño, que consigamos encontrar ese lado más amable que todo tiene.

Deseo...
Que nos escuchemos, que regalemos nuestro tiempo, que sepamos ponernos en las botas del otro, sin comparaciones ni juicios.

Deseo…
Que se cumplan vuestros deseos!



lunes, 13 de febrero de 2017

La edad de la «fragilidad»

Por muy maduros y mayores que seamos siempre hay momentos en los que volvemos a sentirnos como niños...

Cuando llega mi cumpleaños es de los pocos momentos en los que me doy cuenta de que me voy haciendo mayor...
Y es que en el día a día mi cuerpo, mis arrugas y mis respiraciones van por camino distinto que mi mente, a veces me pregunto si esa mujer que se fatiga hasta al llevar las bolsas del supermercado soy yo.
He de reconocer que me ha costado mucho aceptar mil limitaciones, tener que parar al subir una escalera, o al andar por el campo, el que acarrear una maleta, o tomar pesos sea un mundo, que la humedad me afecte y donde mejor esté sea a cubierto supone  para mí una cura de humildad diaria, no puedo con todo y no consigo hacer lo que hacía antes, pero de momento tengo fuerzas, alegría, ilusiones y reservas para seguir adelante y solventar todo sin problemas, tengo, o al menos eso quiero, mucha vida por vivir,  si todo esto me pasa cuando todavía podríamos decir que estoy a las puertas de la tercera edad, ¿qué pasará mas adelante?... ¿y cuando llegue a la edad de la «fragilidad»?...

A pesar de que soy de las personas que opinan que hay que vivir el hoy, ya que el mañana es incierto, no he podido evitar  reflexionar sobre como me gustaría sentirme y sentir alcanzada esa etapa...

Cuando llegue a la edad de la «fragilidad», a ese momento en el que la vida se vuelve bucle, en el que uno se siente más inseguro, más necesitado de demostraciones de afecto, me gustaría sentir la presencia de mis hijos, de las personas a las que quiero, nunca dudaría de su cariño, pero creo que si desearía que me prestaran un poquito de atención especial, que supieran leer en el silencio, aunque no diga nada, aunque el pundonor, el orgullo, o la vergüenza, me impidieran reconocerlo.
Desearía sentir su presencia aún en la distancia, saberme de alguna manera «importante» en sus vidas, que nuestras risas juntos siguieran siendo las de esa jovencita con sus hijos revoltosos y maravillosos.

Me gustaría aceptar sin juzgar...

Que mi opinión en las tertulias con los amigos siga siendo escuchada y discutida aunque sea por WhatsApp, me gustaría seguir siendo contestataria e indómita, seguir estando al día de lo que sucede en el mundo, para poder comentar con los más jóvenes y contrastar puntos de vista y poder seguir aprendiendo.

Creo que necesitaré saberme protegida, respetada por el mundo que me rodea, en el autobús, el supermercado, el banco o en el médico. Que me traten con consideración no como un trasto ya arrinconado, en el desván de lo anticuado y pasado de moda.

Veo tantas personas solas, tristes, y relegadas... tantas personas que mendigan sonrisas...

Admiro a las personas que como mi madre son independientes, valientes y están prestas a apoyar al que lo necesite. Me gustaría, como ellas, no sentir pereza ni utilizar mi edad como una excusa sino como un aliciente para aportar.

Pienso que me agradaría sentir que entienden la impaciencia, que seguro tendré, mis impertinencias, y mi rebeldía que también seguro conservaré, mis miedos, e incluso mi egoísmo..., las personas «frágiles» a veces son más exigentes, tantos inviernos vividos, les llevan a sentir frío, y a temerlo, de ahí su necesidad de protegerse incluso antes de tiempo...

Intentaré seguir siendo coqueta, sintiéndome mujer a pesar de mis canas, mis arrugas, mis kilos, mis pies hinchados, mi andar más inseguro o mi cintura perdida.

Desearía seguir teniendo a ese alguien con quien compartir mis miedos, mis sueños, mis pasión por la fotografía, mis caprichos, mis locuras. Esa persona a quien seguir amando por nada y por todo.

Quisiera sentirme agradecida a la vida por tantos momentos mágicos, a pesar de la dureza, o los sinsabores...seguir contando historias, y que mis letras continuaran interpretando mi pasión por vivir.

Buscaré como seguir ilusionada cada día, como amarme con mis imperfecciones,  y sobre todo nunca dejar de sentirme orgullosa de mi misma, al fin y al cabo para llegar a la edad de la «fragilidad» hace falta recorrer un largo camino, lleno de obstáculos, de risas pero también de lágrimas, y si llego significará que lo habré recorrido con éxito.


Cuando llegue a la edad de la «fragilidad» me gustaría seguir siendo esa "muchachita" positiva y alegre que hoy, al menos en mi mente, me siento.


miércoles, 1 de febrero de 2017

Arriesgarse...a sentir

No dejes que un daño del pasado te impida alcanzar un sueño del presente...

Hace unos días, disfrutando de un vino y de una buena conversación, salió el tema de los riesgos que tomamos...

Claro que cuando se trata de empresas o proyectos muchas veces manejamos apuestas materiales, y eso, aunque importante, no tiene nada que ver con poner en riesgo los sentimientos.

Y es que yo amo arriesgarme, pero siempre siento vértigo al ir a hacerlo, sobre todo,  cuando se trata de amar.
Hay quien no concibe amar como un riesgo pero yo en cierta forma lo veo así, posiblemente influida por decepciones, y daños anteriores que indudablemente te frenan.

Sí, he de reconocer que varias veces he  intentado convencerme de que no es buena idea enamorarse, en ocasiones con la excusa de ser un mal momento, o de que quien es objeto de deseo no es el adecuado, o que solamente es un capricho, pero reconozco que todas esas ideas surgen al sentir que esa persona tiene algo de especial. 

Pero en todas esas idas y venidas, en todos esos "enamoramientos" fugaces, solamente se mueven vientos de atracción.

Enamorarse es relativamente fácil, uno siente que la otra persona le atrae, le gusta su físico, su sonrisa, su manera de hablar, de moverse, tiene deseos de besarla, de estar con ella... es una sensación genial, pero, generalmente perecedera...

Amar es otra cosa!

Amar es sentirse seguro, es, al estar en sus brazos, saberte en casa, es entenderse con mirarse, es intuir que va a responder el otro antes de que pronuncie una palabra, es respetar las diferencias, es sorprenderse aceptando esa sorpresa sea del cariz que sea, es no imponer, ni exigir, es darse sin humillarse, es dejarse amar, es lealtad y coherencia.

Es desear compartir, porque al hacerlo uno se nutre, es estar abierto a aprender, a reconocer errores y pedir perdón, es no tener que demostrar nada, poder ser quien uno es sin miedo al ridículo, a las críticas, a los juicios sociales... Es ayudar al otro a crecer a la vez que crece uno mismo.

Es pasión y deseo, pero también es calma y sosiego, es sentirse lleno con tomarse de la mano, o cruzarse miradas cómplices, es darse cuenta de que si, efectivamente, los habrá mas guapos, mas altas mas delgada, o mas jóvenes, pero que eso da igual, porque como tu pareja... ninguna!!!

Hay que atreverse a sentir aun a riesgo de que pueden volver a hacerte daño, y tengas que recomenzar, pero ¿y si no es así?, y si la persona que encuentras en el camino es el compañero idóneo para ese momento, la persona que viaja a tu lado en esa larga o corta etapa, no se puede dejar ir la oportunidad de disfrutar, aprender, crecer y amar.

El auténtico riesgo se corre cuando uno congela los sentimientos, puede morir siendo un total témpano sin vivir el gran placer de un deshielo.

AMAR es dejar "ser", dejar "volar"... aún a riesgo de tener que dejar partir...




domingo, 6 de noviembre de 2016

Entre vides anda...el juego

Si, hoy necesitaba respirar, perderme en la madre naturaleza y llenarme de oxígeno.

He cogido el coche sin rumbo, en busca de los colores del otoño, del baile de sus hojas al caer, del olor de la tierra, del chasquido al caminar.

Me he detenido entre vides..., necesitaba soltar enojo, rabia acumulada, hablarme en voz alta, incluso gritar.

En ocasiones uno siente impotencia...


El paisaje no podía ser más hermoso, he pensado que la naturaleza desharía mi enojo.

Y así ha sido...

Uno no puede contemplar sin dejar de estar enfadado... se necesitan los cinco sentidos para percibir, sentir, y emocionarse, ¿como no hacerlo ante tanta belleza?

Paseando entre las vides, acompañada por el silencio y el olor a uvas pasas, me he dado cuenta de que solamente nos perturba aquello a lo que le permitimos llegar a los mas profundo de nuestro interior.
Allí se esconden granos que van acumulándose formando racimos de encono, de rencor, de envidia, de ira, que lejos de ser dulces como las uvas lo único que nos aportan es amargura. Hay que encontrarlos y recogerlos, transformándolos en  aprendizaje, aceptación, reflexión... 
 
Que no podemos permitir que nada ni nadie maneje nuestra felicidad, ensombrezca nuestros logros,  nos impida disfrutar de momentos dulces.

Soy afortunada, reconozco mis miedos y los combato.


Allí, entre las parras, no sentía sino emoción por la grandeza de lo que se abría ante mi. Mis ojos iban del verde al rojo, y al morado, y al granate, y otra vez al rojo y al amarillo y al naranja, a cual más hermoso, y yo, como siempre que contemplo la naturaleza, extasiada!

Un paisaje cambiante, dependiendo de la estación que vive, pero, aún cuando pierde sus hojas , y queda la cepa al desnudo, lleno de luz, y  de vida. 

Lo que sentimos ante lo que acontece lo decidimos nosotros, con nuestras reacciones, y nuestros pensamientos.

La vida como el paisaje de las viñas, tiene colores increíbles,  algunos teñidos de dolor, de contrariedades, de injusticias, es verdad, como también lo es que si observamos el conjunto de lo que vivimos la imagen es maravillosa, no podemos quedarnos sólo con aquello que no nos gusta.




Os propongo un juego: fijar la atención en aquello de positivo y bello que nos rodea, es mucho y muy variado, escribidlo cada día, cuando vemos las cosas escritas  tomamos más consciencia,  y después agradecer a la vida por ello.
Os aseguro que da resultado, probadlo!

No se puede perder tiempo, esta vida es una y pasa... y se seca...








viernes, 6 de mayo de 2016

Y Olivia se durmió para siempre...

En ocasiones cuando te encuentras triste, donde no hay una persona, hay un animal que te brinda su pata...

Estoy segura que al leer esta entrada habrá a quien le cueste entender lo que se siente por los animales... y es que, el amor perruno es difícil de creer si no se vive o se ha vivido.
 Y digo amor perruno mutuo, ya que yo la quise, pero, ella a mí también me lo demostró a lo largo de estos casi once años de vida de muy diversas maneras.



En los momentos duros, los lametones, los arrumacos, los juegos, todo eso ayuda a salir adelante, es imposible no sonreír cuando los ves hacer el payaso de esa manera tan graciosa, y revolverse en la alfombra de gusto, como si esa alfombra, ya ajada, fuera lo más maravilloso del mundo, y es que para ellos lo es, tienen todo lo necesario, un hogar, donde dormir comer y vivir, y una familia que los quiere, cuantas lecciones a aprender.

Olivia , landronzuela pícara se comió un calcetín, adoraba mi olor, a veces se ponía en la cama  como si quisiera protejerme de cualquier daño, me miraba con esos ojos tan expresivo vigilante, y le gustaba sentirme cerca, no era pegajosa, ni protestona, era independiente, pero cercana.
La mayor de tres, organizaba el espacio y dejaba que las pequeñas se acercaran más, las consentía, permitía hasta que probaran su comida, paciente, protectora, su misión era cuidar de nosotras.



Ese calcetín, le dañó el estómago, intentó devolverlo, lo estiró tanto que incluso parecía más una media larga,  pero... no hubo nada que hacer y tuvieron que operarla,  recién operada, recuerdo como se levantó  de su "casita jaula", en el veterinario, para verme, y como lloraba al saber que la dejaba allí, y no volvía con nosotras...
no se, pienso que tal vez se sintió engañada, yo le decía que se recuperaría pronto, e incluso la llevé a casa,  y pese a que salió bien la operación, todo se complicó, y empezó a sentirse muy cansada, lo intentaba, claro que lo intentaba, hacía esfuerzo por comer, por agradecer moviendo su colita, pero, lamentablemente, se acercaba el momento de separarnos.


Esta semana ha sido dura, a la tristeza de que un compañero animal, al que quieres, ya que en verdad es un miembro más de la familia,  se encuentre mal, se une el esfuerzo económico que todo tratamiento requiere, es una sensación de impotencia tremenda, de sentirse egoísta, cuestionarse que hay que hacer es muy fuerte...

Todo el mundo dice "es un animal, no saquemos las cosas de quicio", y tienen razón, pero todo lo que yo la debo y la quiero sólo lo sé yo...
Pocas horas antes de partir, con una anemia increíble, sin fuerzas para nada, aún levantaba la cabecita para saludarme, y demostrarme su amor, con esa imagen me quedo, la de luchadora, lo intentó, tenía ganas pero no fuerzas, y...

Olivia me lo puso fácil, se fue sin tener que hacerme decidir, se quedo dormida, con la tranquilidad de haber sido una buena perra,  y yo, también estoy tranquila, hemos disfrutado juntas y nos hemos regalado lo mejor de cada una.

Es duro separarse, da mucha pena, pero más duro es no haber tenido nunca la oportunidad de disfrutar de ese cariño y esa entrega incondicional.

En nombre de Olivia que esté donde esté, estoy segura de que lo aprobaría, quiero dar las gracias a las veterinarias de "Gous Gorraiz" que la han mimado como si fuera suya, Guauuu Guau (gracias chicas) y un rabazo de los suyos de esos que suenan a pasión por la vida.



Ojalá todos muriéramos así de tranquilos y en paz...

jueves, 17 de marzo de 2016

El placer de protestar...

Si analizáramos con objetividad aquello por lo que protestamos, nos daríamos cuenta de que en muchas ocasiones carece de sentido...

Esta mañana he leído algo que me ha hecho reflexionar muy seriamente.
Trataba sobre como es la percepción de los errores ajenos y los propios, que diferente vara de medir usamos, en los de los demás tendemos a responsabilizarlos de lo sucedido y a echar pestes al viento, y sin embargo cuando se trata de los nuestros nos exculpamos.

Y es que cuando protestamos nos sentimos más a gusto, nos liberamos de rabia interna, soltamos presiones, aún a sabiendas de que no va a servir para nada...

Es un justo derecho al pataleo...

Cuando estamos en nuestro trabajo y alguien nos llama la atención por retrasarnos en seguida buscamos y encontramos una justificación a nuestra actitud, pero si es a otro a quien le sucede o con quién nos sucede, no se nos ocurre buscar explicación, directamente  le achacamos una falta de responsabilidad, que por supuesto, jamás aplicaríamos a nosotros mismos.
Es más cómodo protestar por no ser bien atendidos, que detenernos a buscar que motivos han podido llevar al otro para actuar así, siempre los hay, aunque vengan de muy atrás...

Hablo de cosas cotidiana, de esas que nos enojan todos los días, y por las que, para nuestra dicha, encontramos un motivo para la protesta activa.
Otra cosa diferente son esas situaciones que no tienen una fácil "justificación", en las que el daño es tan grande que resulta prácticamente imposible no oponerse, y ante las que yo recomendaría, y me recomiendo, aplicar la compasión, sin querer ser prepotentes, pero sintiendo pena por ellos, conscientes de que es una gran tristeza que haya gente con tan poca consciencia, y, en muchas ocasiones, ni conciencia.
Pero ese un tema para otro post y otro momento...

Dice el texto de "La Gran Vía":
«Si un conductor se salta  las normas de circulación, es negligente; si lo hacemos nosotros, es porque había una urgencia, o un motivo para hacerlo, que si un individuo profiere insultos, es irrespetuoso; si lo hacemos nosotros, es porque estamos enfadados, o porque el otro lo merece.
Si alguien no cumple su palabra, es desleal; si lo hacemos nosotros, es por causas mayores…
Excusamos nuestras faltas, que entendemos obedecen a circunstancias ajenas a nuestro control, pero exigimos que otros acepten responsabilidad plena por las suyas, e incluso les imputamos “premeditación y alevosía"»
No puedo estar más de acuerdo.

Cuantas veces tenemos, por ejemplo, que acudir a una cita que nos incomoda, de la que hemos deseado evadirnos,  y si por cualquier motivo se anula, al instante se nos va de la cabeza nuestro deseo y en lugar de alegrarnos por no tener que acudir y reflejarlo así, arremetemos contra quien nos ha " hecho una faena", y lo tildamos de todo , cuando en realidad lo que nos ha hecho ha sido un favor.

Pero el caso es protestar, nos libera, no nos detenemos a analizar, protestamos...

A veces pienso, que tenemos un cierto toque de masoquismo en nuestra actitud, declarar nuestra alegría  y "gritarla" a los cuatro vientos, nos da pudor, decimos que estamos desvelando intimidad...
ay pero cuando se trata de algo que nos incomoda, la cosa da un giro total, entonces sí necesitamos que los demás corroboren nuestro malestar, que nos compadezcan, que nos apoyen, entonces si que vociferamos nuestro enfado, no nos damos cuenta de que eso retroalimenta la rabia y que si bien, momentaneamente, podría parecer que nos ayuda a sacar el malestar interno, en muchas ocasiones consigue que lo mantengamos anclado en nuestra mente por una larga temporada.
Gastamos energías en la protesta en lugar de emplearlas en buscar las soluciones que suavicen, o aún mejor disuelvan nuestro enfado.

Cuanto más sanador es darle la vuelta a aquello que nos ha fastidiado y encontrar lo que de positivo nos ha aportado o que nos reportará en un futuro, todo lo tiene...

Protestar para reivindicar, pero protestar en su justa medida, y siempre que no nos incapacite...


Somos prisioneros de la intolerancia, de la impaciencia, de la falta de empatía...y de eso, de eso si que tenemos que liberarnos...

lunes, 15 de febrero de 2016

Una historia común

El amor se siente y se vive desde y con el corazón, quien no lo haga así, no sabe amar...

Hay historias que vivimos todos en determinados momento, historias que duelen, historias que te hacen replantearte tu forma de sentir y de expresar ese sentimiento...

Historias que bloquean el corazón, llenándolo de desconfianza, decepción y tristeza, incluso me atrevería a decir que, por un periodo lo hielan...

Historias en las que las ilusiones se diluyen, que cuando terminan te dejan un regusto amargo, historias con las que te cuestionas incluso tu capacidad de amar o ser amada...

Historias de las que hay que recomponerse, reconstruirse, para poder reabrir el corazón, deshelándolo con ternura, y recibir, con ilusión, una nueva aventura...

Esta es una de tantas, que nos pasa a muchos y que espero, que como para mí, sean pasado...

«Nuestra historia fue un suspiro... mejor dicho una sucesión de suspiros,
De esos que te hacen quedar sin aliento, hasta casi perder el sentido...

Nuestra historia fue una ilusión...Una de esas que te hacen confundir realidad y fantasía, 
hasta no saber q vives...ni donde...ni como vives...

Nuestra historia fue...una comedia o fue un drama...o a veces poesía...
Un compendio, un poco, que por momentos se convirtió en un todo...

Nuestra historia fueron sueños, Sueños para ambos,
pero equilibrio y armonía  para uno y desestabilidad y zozobra inquietante para el otro...

Nuestra historia estuvo llena de besos, de abrazos, de pasión, de entrega, de juegos, 
de complicidad, de sentimientos.. Unas veces imaginados y otras vividos...

Nuestra historia ¿fue? .... no lo se, pero si fue, tal vez y sólo tal vez....
fue para uno un bonito regalo y para el otro acabó siendo un castigo....»

No hay que quedarse anclado, ni esperando esa llamada o ese mensaje que no llegó cuando debía,  y que posiblemente, cuando lo haga, si lo hace, ya será demasiado tarde, para entonces habrás decidido seguir adelante, luchar por tus sueños y no ser parte del juego de nadie. La vida es muy valiosa y breve para malgastarla con falsas ilusiones.

Agradezco a la vida lo que me trajo, historias por las que pagué lágrimas y sinsabores, y si bien sufrí de desamor, gocé de la fortuna de aprender a amar mejor, y eso, eso no tiene precio...

Que cada uno busque su faro, si no lo tiene,  para llegar a esa nueva historia, yo alcancé una isla, donde, hoy, me siento en paz y en amor...



miércoles, 27 de enero de 2016

¿Duele el alma?


El alma no duele, duelen los pensamientos, duele la vida...

Cada vez que perdemos a alguien a quien nos sentimos íntimamente unidos,  ya sea porque nos deja, se rompe, o emprende el viaje infinito, nos quedamos aquí, en esta tierra física que habitamos, con una pena y una tristeza acongojante,  una angustia de esas que te impiden el habla, que no te permiten comer, apenas sonreír, que te llevan más bien a vagar que andar por este mundo terreno.

"Me duele el alma" decimos, pero, ¿duele el alma o duele esta mente terrenal, este pensamiento humano?...

Utilizamos "me duele el alma" cuando lo que nos afectan son malestares emocionales, de esos que te provocan lágrimas, a veces nauseas, tristeza y mucha pena.
Cuando no entendemos, cuando nos reconocemos impotentes, cuando tenemos miedo, cuando nos han dañado, cuando hay conversaciones inconclusas, y palabras no dichas y abrazos no dados, cuando nos arrepentimos de lo pensado y nos sentimos incapaces de rebobinar una historia que nos gustaría fuera diferente...
pero la historia no se rebobina, no tiene marcha atrás y es ahí frente a ese certeza, al tomar consciencia de que la vida sigue y nosotros con ella, cuando nos embarga esa sensación de angustia.

Nos duele cuando nos sentimos pequeños, indefensos, incomprendidos, hasta culpables, ¿culpables?, no existen culpabilidades, existen situaciones, estados anímicos, momentos, que nos llevan a reaccionar y actuar de determinadas maneras y luego cuando lo miramos con perspectiva, al ser tiempo pasado, nos damos cuenta de cuan equivocados o acertados estábamos.
Si dimos, lo que en ese momento, ya sea mucho o poco, pudimos, no hay que lamentarse... si fue mucho, agradecer por tener la capacidad de dar, si poco, agradecer por lo aprendido.

El alma no duele, danza por el infinito, el alma pertenece, fundiéndose en un todo,  a un gran vergel donde están todas las almas, las que viven en este mundo, y las que ya se han instalado en la eternidad .

Mientras alguien vive con el disfraz de humano, el binomio físico-espíritu convive con él, haciendo casi imposible que la atención se centro en otra cosa que no sea el personaje que habita su alma. 

Sentir a aquellos que se fueron, resulta difícil, si siempre pensamos como seres humanos y no espirituales.
Pero las almas nos impregnan, nos llenan...

Nuestro ser espiritual está alimentado, inconscientemente, por aquellos que viven en nosotros, yo me imagino a las almas sonriendo, colmándonos de fuerza y energía, alentándonos a seguir y ser felices, guiñándonos el ojo, llevándose los miedos...

Dicen que somos energía, yo así lo pienso, y la energía no desaparece, se transforma permaneciendo en el infinito.

Nuestro paso por este mundo es una mera parada en nuestro viaje, una etapa alucinante con duración finita.
Las almas son flores de un jardín, con el que estamos en intima y profunda comunión, flores con múltiples nombres, cada uno ponga el suyo, sin etiquetas, sin dueño

El alma no sabe de dolor, ni de gozo, el alma ilumina, el alma, tú alma, su alma, las almas, se funden en un todo inseparable con la mía, inundándonos de AMOR, de ese AMOR sin restricciones, de ese AMOR de aquí a la eternidad.

Energía de luz pura! 

(O eso, al menos, quiero creer yo, a quien ha dolido el alma bastante más de una vez...)


jueves, 31 de diciembre de 2015

Mi regalo...

Y un buen día, sin tu contemplarlo, la vida vuelve a sorprenderte... 


Este último año ha sido para mí  un gran regalo, me ha permitido vivir una gran parte de el en paz y, con eso, ya no se puede pedir más...

Tengo que reconocer que también he llorado, me he desilusionado, he flaqueado, he tenido que aceptar certezas irrefutables, reconocerme débil ... Pero, a pesar de ello...

Me declaro feliz, con altibajos,  pero básicamente feliz...

Me he dado cuenta de que nos dejamos llevar por los convencionalismos mucho más de lo que nos creemos, que a veces nos frenan ideas preconcebidas y ancladas en nuestra mente, amarradas como si fueran imprescindibles para nuestra felicidad, pequeños detalles superfluos que nos condicionan, y nos limitan la visión a todo aquello que flota en la superficie, impidiéndonos llegar hasta el fondo, y poder apreciar la verdadera esencia...

Hace poco me dijo una persona muy querida que conmigo había aprendido a disfrutar de las pequeñas cosas cotidianas, esas que nos rodean y pasan desapercibidas, y lo curioso y grande es que yo también, a la par, he aprendido a hacerlo con más intensidad. 

La vida es un toma y daca, un aprender y enseñar continuo, un redescubrir y aceptar ... 

Me he ratificado en que no hay nada más bonito que andar el camino día a día, como si ese día fuera el único, que disfrutar cada momento que vivimos, lleva consigo estar siempre satisfecho.

Que vivir con honestidad, conmigo misma y con los demás, me conduce a mantenerme en paz y por lo tanto a tener pocas cosas que lamentar ni anhelar.

Que ser sencillo no es sinónimo de tonto, sino de ser poseedor de esa inteligencia que te permite no buscar...

En este 2015, he sabido que sí existen personas que te aceptan como eres, que no pretenden cambiarte, que te escuchan, que confían, que acaban abriéndose sin expectativas.

Que hay gente valiente, decidida a vivir el  hoy, dejando atrás el ayer, y olvidando el mañana, que se sobrepone a su pena sabedora de que no se puede volver atrás, de que hay que vivir, siempre, mirando hacia delante. 

Que la vida es sencilla, si fluyes con ella, si no exiges caprichos innecesarios, si aceptas y aprendes a vivir con lo que te va llegando, si aprecias y valoras a quien tienes a tu lado, si te das cuenta de lo afortunado que eres con aquello que cuentas, si piensas en positivo y centras la atención en agradecer en lugar de en lamentar. 

He disfrutado de amigos, cercanos, de esos con los que conectas de alma a alma, donde las distancias físicas no tienen valor, amigos que me han escuchado y se han desahogado, amigos que te entienden sin verte, que te transmiten fuerza y energía positiva, amigos que te dan abrazos de oso... De esos que te rodean y te llenan de calor.

Me gustaría decir que siempre voy a estar para todos, o al menos lo voy a intentar... En este tiempo seguro que he respondido con acierto, unas veces, y con poca ventura  otras, pero os aseguro que he intentado llegar desde y con el corazón...

Este año 2015, mágico, sacó de su chistera, para mí, un gran regalo, un paquete que se ha ido desenvolviendo poco a poco, un dulce diario, que aunque suene cursi, ya se sabe que yo soy románticona, tiene tu nombre, tú, mi pronombre, tú sin etiquetas, tú que me escuchas, que me apoyas, que me "riñes", que no me juzgas, que me mimas, que me respetas,  y con quién puedo ser y expresarme como deseo. 

Tú a quien admiro profundamente, con quien comparto, me río, contemplo, me siento libre y sueño...y a quien intentó, sin pretensiones, comprender, respetar y hacer feliz...

Me siento afortunada y agradecida  por caminar a tu lado, hoy lo hago, disfrutando cada instante, mañana... mañana la vida dirá, pero me encantaría seguir haciéndolo, pensarlo es una licencia que me tomo...

Desearía  que todos contárais con un "tú", como el mío, es tan bonito pensar en alguien y sonreír....

Regalos que la vida te da...

Gracias a ti y a todos por tanto! 

En este 2016 seguimos caminando!!!