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sábado, 6 de enero de 2018

Deseos…




Los deseos los lanzamos al universo y el universo nos devuelve aquellos que nos benefician.


Deseo para todos…
Un año mágico como cada uno que hemos vivido y como todos los siguientes que nos queden por vivir.

Deseo…
Que sigamos adelante, disfrutando de cada instante, que aprendamos a separar el grano de la paja, que cuando nos lleguen momentos difíciles sepamos afrontarlos, aceptarlos y superarlos.

Deseo…
Que aprendamos a amarnos por encima de diferencias nimias, que las respetemos aceptándolas como algo enriquecedor  para seguir creciendo no como un freno en nuestra evolución.

Deseo…
Que tengamos salud y que si nos resentimos sepamos continuar con alegría, sin perder la esperanza.

Deseo…
Conservar amistades, descubrir nuevas sonrisas, saborear cada instante como si fuera el último.

Deseo…
Que nos atrevamos, que luchemos por aquello en lo que creemos, por las personas que amamos, por los sueños, por el hoy permanente.

Deseo...
Que no dejemos de ser agradecidos por lo grande y por lo pequeño, que consigamos encontrar ese lado más amable que todo tiene.

Deseo...
Que nos escuchemos, que regalemos nuestro tiempo, que sepamos ponernos en las botas del otro, sin comparaciones ni juicios.

Deseo…
Que se cumplan vuestros deseos!



miércoles, 1 de febrero de 2017

Arriesgarse...a sentir

No dejes que un daño del pasado te impida alcanzar un sueño del presente...

Hace unos días, disfrutando de un vino y de una buena conversación, salió el tema de los riesgos que tomamos...

Claro que cuando se trata de empresas o proyectos muchas veces manejamos apuestas materiales, y eso, aunque importante, no tiene nada que ver con poner en riesgo los sentimientos.

Y es que yo amo arriesgarme, pero siempre siento vértigo al ir a hacerlo, sobre todo,  cuando se trata de amar.
Hay quien no concibe amar como un riesgo pero yo en cierta forma lo veo así, posiblemente influida por decepciones, y daños anteriores que indudablemente te frenan.

Sí, he de reconocer que varias veces he  intentado convencerme de que no es buena idea enamorarse, en ocasiones con la excusa de ser un mal momento, o de que quien es objeto de deseo no es el adecuado, o que solamente es un capricho, pero reconozco que todas esas ideas surgen al sentir que esa persona tiene algo de especial. 

Pero en todas esas idas y venidas, en todos esos "enamoramientos" fugaces, solamente se mueven vientos de atracción.

Enamorarse es relativamente fácil, uno siente que la otra persona le atrae, le gusta su físico, su sonrisa, su manera de hablar, de moverse, tiene deseos de besarla, de estar con ella... es una sensación genial, pero, generalmente perecedera...

Amar es otra cosa!

Amar es sentirse seguro, es, al estar en sus brazos, saberte en casa, es entenderse con mirarse, es intuir que va a responder el otro antes de que pronuncie una palabra, es respetar las diferencias, es sorprenderse aceptando esa sorpresa sea del cariz que sea, es no imponer, ni exigir, es darse sin humillarse, es dejarse amar, es lealtad y coherencia.

Es desear compartir, porque al hacerlo uno se nutre, es estar abierto a aprender, a reconocer errores y pedir perdón, es no tener que demostrar nada, poder ser quien uno es sin miedo al ridículo, a las críticas, a los juicios sociales... Es ayudar al otro a crecer a la vez que crece uno mismo.

Es pasión y deseo, pero también es calma y sosiego, es sentirse lleno con tomarse de la mano, o cruzarse miradas cómplices, es darse cuenta de que si, efectivamente, los habrá mas guapos, mas altas mas delgada, o mas jóvenes, pero que eso da igual, porque como tu pareja... ninguna!!!

Hay que atreverse a sentir aun a riesgo de que pueden volver a hacerte daño, y tengas que recomenzar, pero ¿y si no es así?, y si la persona que encuentras en el camino es el compañero idóneo para ese momento, la persona que viaja a tu lado en esa larga o corta etapa, no se puede dejar ir la oportunidad de disfrutar, aprender, crecer y amar.

El auténtico riesgo se corre cuando uno congela los sentimientos, puede morir siendo un total témpano sin vivir el gran placer de un deshielo.

AMAR es dejar "ser", dejar "volar"... aún a riesgo de tener que dejar partir...




lunes, 19 de diciembre de 2016

Vibrando en sintonía

Cada vez soy más consciente de que las almas no tienen edad...

Hace unos días estando con mi sobrino de seis años me quedé perpleja...

Como puede ser que una personita de la que me separan 50 años pueda vibrar en la misma sintonía que yo....

Como es posible que alguien tan pequeño tenga gustos tan de "mayor"... y es que él tenía muchas opciones de villancicos  para elegir, se había visto muchos vídeos de YouTube, cosa que me deja impresionada, claro que es de la generación 100% digital... -ya cuando no levantaba un palmo y no sabía ni leer, pasaba con el dedito las pantallas de la tablet a la velocidad del rayo.-
Bueno pues de todo lo que llegó a sus diminutos oídos le atrajo, como si de un imán se tratara, la sintonía más tribal, la que nos devuelve a los orígenes...

Él me la mostró fascinado y yo me quedé fascinada con ambos, escuchar como la cantaba, con ese sentimiento, notando que los bongos y los tambores se adentraban en él, que no se fijó en razas, sexos, edades o colores, se centró nada más que en lo que esas notas, imágenes y sonidos le transmitían, que de las miles de versiones eligiera una con esa fuerza... sinceramente me conmovió.

Y es que el vibrar en la misma sintonía no tiene edad, uno siente con el corazón pero percibe con el alma y esa, esa esta hecha de trocitos de cielo de otras muchas almas , es atemporal, cálida,y pura.



El "para pa pa...paaa" resuena en mis oídos desde entonces, llenándome de ese espíritu de la navidad sin parafernalias, ese espíritu de ayuda mutua, ese que nos lleva a apoyar al otro y hacer que disfrute de las fiestas lo mejor posible, que nos induce a aportar lo poco o mucho que podamos sin medirlo, ni pregonarlo, unidos en  comunión con los que no lo están pasando bien o con aquellos que de alguna manera nos necesitan, no hace falta irse lejos, puede ser nuestro vecino, nuestro compañero de trabajo, nuestro hermano...o incluso nosotros mismos, que en ocasiones también necesitamos de nuestra propia atención y sonrisa...


En nuestra mano está que los que nos rodean perciban nuestro calor,  reciban nuestra sonrisa y puedan sentir esperanza y fuerza para seguir adelante, recordando que en cualquier lugar está la estrella que conduce a la luz.

Os deseo te todo corazón  que siempre haya una estrella en vuestras vidas y que viváis estos días siendo conscientes de lo afortunados que somos por poco que tengamos.
Ese es, para mi, el auténtico espíritu de la Navidad, ese renacer dejando atrás lo que nos daña, con ilusión, y ese AMOR con mayúsculas que se perpetúan en el tiempo y no acaban con la llegada de los Reyes Magos.


 Se me van los pies y me embarga la emoción, ¿no os pasa a vosotros lo mismo?




lunes, 5 de diciembre de 2016

La rutina de amar

A veces bien bien alejarse de las personas que amamos para darnos cuenta de lo importante que es que estén a nuestro lado...

Es increíble cómo aquello que se convierte en cotidiano pasa, con velocidad de vértigo, a perder su magia, o al menos, a disminuir el brillo.

Me niego a que suceda esto, yo soy la primera que a veces olvido lo importante que es tener al lado a las personas que amamos, poder escuchar sus palabras, comentar las cosas más triviales, reír e incluso discutir las diferencias. 

La presencia de esas personas es mágica...
A su lado nos sentimos más felices, más tranquilos,  más completos y más plenos. 
Es curioso cómo suspiramos por su contacto y cuando estamos juntos lo sentimos tan natural que nos olvida dotarlo de ese sentido fiestero que debiera tener, y dejamos de seguir suspirando...

Pienso que hay mucho de "posesión" en esa actitud...

No siempre es fácil compartir presencia,  las distancias físicas, nos dificultan esas expresiones de afecto, el beso, el achuchón, el abrazo, el guiño, la sonrisa cómplice e incluso el silencio pacificador. 

Es curioso pero una vez que tenemos lo que anhelamos ya no suspiramos por ello...
Se torna automáticamente en "mío", en "mi propiedad", "mi", "mi", "mi"... eso lo hacemos con todo aquello que es material,  pero igualmente convertimos  a las personas en objetos de deseo, y no nos damos cuenta de que nadie puede ser dueño de nadie, que solo nos pertenece nuestro propio ser, y también "jugamos" con ello, los sentimientos no se pueden poseer, yo no soy dueña de tu cariño, de tu risa, de tu complicidad, de tu amistad, de tus conocimientos, de tu entrega, de tu amor, por mucho que me empeñe y lo desee, esos son un gran un regalo, un "no va más" en la ruleta de la vida... 
Olvidamos que no se suspira tan solo de pena, se suspira igualmente de satisfacción, de orgullo, de bienestar, de alivio, de tranquilidad. 
Dejamos de disfrutar de esos suspiros y de su procedencia como si el sentido de los deseos se perdiera una vez alcanzados... que despropósito...

Lo mismo pasa con las personas que admiramos sea por el motivo que sea, una vez incorporados a nuestra vida cotidiana  les restamos valor, algo injusto y equivocado. 

Me niego a convertir a aquellos que amo en la rutina de mi vida, quiero vibrar con su presencia tanto como con su ausencia, quiero  no olvidarme de ser agradecida. 

Tu ausencia me lleva a pensar que tu presencia es todo un regalo, algo que no quiero olvidar nunca... 

Contigo, si, contigo que lees esto, me nutro, aprendo, crezco y me reinvento... mil gracias siempre por ello. 



lunes, 21 de noviembre de 2016

Disfrutar o atesorar... (con Mary Poppins)

Cuantas veces atesoramos cosas y dinero y nos olvidamos de disfrutarlas...

Nunca me cansaré de ver la película Mary Poppins, es de esas que siempre tienen algo que enseñarte. Me gusta fijar mi atención cada vez en cosas distintas ,y he de decir que me parece que está llena de pequeños detalles con significado.

Hoy zapeando he llegado a ella, ya estaba empezada, más bien casi terminando, justo en la escena de los dos peniques que padre e hijos llevaban al banco, ¿os acordáis?

Me ha llamado poderosamente la atención la cara de sorpresa de los hijos ante la reacción de su padre, cuando en lugar de dejarles utilizar sus dos peniques para comprar comida para las palomas, algo que iba a llenar su corazón, y que para ellos tenía todo el sentido,  les induce a guardarlo en el banco con el fin de atesorar para el futuro, y no digo que haya que derrochar, ni dejar de enseñarles a los niños el valor del dinero que se consigue luchando, digo que todo en su justa medida... los extremismos nunca son buenos...


Expresiones de incredulidad y tristeza. Y es que los hijos necesitan pequeños gestos de amor que les ayuden a conectar su mundo con el de los adultos.

Pensándolo bien,  en muchas ocasiones dotamos de mayor importancia a lo material que a aquello que puede producir una satisfacción emocional, pensamos que el bienestar nos lo produce el poseer, y lo triste es que cuando queremos darnos cuenta de que nos hemos equivocado ya ha pasado lo bonito de ese momento, ya no podemos rebobinar, momento que se va, ya no vuelve.



Que poco edificante es centrarse principalmente  en lo material, las reacciones de las personas que están enfocadas ahí están desprovistas de emociones, es obvio, como se va a estar si se permanece constantemente "...encerrado con montones de dinero frío y triste...", dice Bert, refiriéndose a los banqueros... que frase más inteligente!  aplicable por otra parte a muchos profesionales en distintos campos.

Conversaciones llenas de contenido, de un adulto amigo a unos niños desorientados...

Un padre que vive una situación así siempre necesita que le ayuden un poco...les dice el deshollinador, y estoy de acuerdo, la mayoría de las personas que permanecen más inmersas en ese mundo de materialidad necesitan más apoyo aunque no lo sepan ver, ni lo aparenten, por qué en su fuero interno se sienten muy solos. 

Qué equivocados estamos cuando pensamos que las cosas materiales nos darán la felicidad, nos pueden ofrecer momentos de disfrute, eso es innegable,  pero la felicidad es un estado de bienestar interno, de paz con uno mismo y con el entorno, de aceptación con alegría no con resignación, que no depende de tener sino de ser, no va de cómo estamos sino de cómo nos sentimos ...   


Regalar y acumular momentos, es mucho más gratificante que atesorar peniques, y si la vida nos da píldoras amargas, ya sabéis  con un poco de azúcar, y de magia, se tragan mejor... 







jueves, 31 de diciembre de 2015

Mi regalo...

Y un buen día, sin tu contemplarlo, la vida vuelve a sorprenderte... 


Este último año ha sido para mí  un gran regalo, me ha permitido vivir una gran parte de el en paz y, con eso, ya no se puede pedir más...

Tengo que reconocer que también he llorado, me he desilusionado, he flaqueado, he tenido que aceptar certezas irrefutables, reconocerme débil ... Pero, a pesar de ello...

Me declaro feliz, con altibajos,  pero básicamente feliz...

Me he dado cuenta de que nos dejamos llevar por los convencionalismos mucho más de lo que nos creemos, que a veces nos frenan ideas preconcebidas y ancladas en nuestra mente, amarradas como si fueran imprescindibles para nuestra felicidad, pequeños detalles superfluos que nos condicionan, y nos limitan la visión a todo aquello que flota en la superficie, impidiéndonos llegar hasta el fondo, y poder apreciar la verdadera esencia...

Hace poco me dijo una persona muy querida que conmigo había aprendido a disfrutar de las pequeñas cosas cotidianas, esas que nos rodean y pasan desapercibidas, y lo curioso y grande es que yo también, a la par, he aprendido a hacerlo con más intensidad. 

La vida es un toma y daca, un aprender y enseñar continuo, un redescubrir y aceptar ... 

Me he ratificado en que no hay nada más bonito que andar el camino día a día, como si ese día fuera el único, que disfrutar cada momento que vivimos, lleva consigo estar siempre satisfecho.

Que vivir con honestidad, conmigo misma y con los demás, me conduce a mantenerme en paz y por lo tanto a tener pocas cosas que lamentar ni anhelar.

Que ser sencillo no es sinónimo de tonto, sino de ser poseedor de esa inteligencia que te permite no buscar...

En este 2015, he sabido que sí existen personas que te aceptan como eres, que no pretenden cambiarte, que te escuchan, que confían, que acaban abriéndose sin expectativas.

Que hay gente valiente, decidida a vivir el  hoy, dejando atrás el ayer, y olvidando el mañana, que se sobrepone a su pena sabedora de que no se puede volver atrás, de que hay que vivir, siempre, mirando hacia delante. 

Que la vida es sencilla, si fluyes con ella, si no exiges caprichos innecesarios, si aceptas y aprendes a vivir con lo que te va llegando, si aprecias y valoras a quien tienes a tu lado, si te das cuenta de lo afortunado que eres con aquello que cuentas, si piensas en positivo y centras la atención en agradecer en lugar de en lamentar. 

He disfrutado de amigos, cercanos, de esos con los que conectas de alma a alma, donde las distancias físicas no tienen valor, amigos que me han escuchado y se han desahogado, amigos que te entienden sin verte, que te transmiten fuerza y energía positiva, amigos que te dan abrazos de oso... De esos que te rodean y te llenan de calor.

Me gustaría decir que siempre voy a estar para todos, o al menos lo voy a intentar... En este tiempo seguro que he respondido con acierto, unas veces, y con poca ventura  otras, pero os aseguro que he intentado llegar desde y con el corazón...

Este año 2015, mágico, sacó de su chistera, para mí, un gran regalo, un paquete que se ha ido desenvolviendo poco a poco, un dulce diario, que aunque suene cursi, ya se sabe que yo soy románticona, tiene tu nombre, tú, mi pronombre, tú sin etiquetas, tú que me escuchas, que me apoyas, que me "riñes", que no me juzgas, que me mimas, que me respetas,  y con quién puedo ser y expresarme como deseo. 

Tú a quien admiro profundamente, con quien comparto, me río, contemplo, me siento libre y sueño...y a quien intentó, sin pretensiones, comprender, respetar y hacer feliz...

Me siento afortunada y agradecida  por caminar a tu lado, hoy lo hago, disfrutando cada instante, mañana... mañana la vida dirá, pero me encantaría seguir haciéndolo, pensarlo es una licencia que me tomo...

Desearía  que todos contárais con un "tú", como el mío, es tan bonito pensar en alguien y sonreír....

Regalos que la vida te da...

Gracias a ti y a todos por tanto! 

En este 2016 seguimos caminando!!!