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sábado, 6 de enero de 2018

Deseos…




Los deseos los lanzamos al universo y el universo nos devuelve aquellos que nos benefician.


Deseo para todos…
Un año mágico como cada uno que hemos vivido y como todos los siguientes que nos queden por vivir.

Deseo…
Que sigamos adelante, disfrutando de cada instante, que aprendamos a separar el grano de la paja, que cuando nos lleguen momentos difíciles sepamos afrontarlos, aceptarlos y superarlos.

Deseo…
Que aprendamos a amarnos por encima de diferencias nimias, que las respetemos aceptándolas como algo enriquecedor  para seguir creciendo no como un freno en nuestra evolución.

Deseo…
Que tengamos salud y que si nos resentimos sepamos continuar con alegría, sin perder la esperanza.

Deseo…
Conservar amistades, descubrir nuevas sonrisas, saborear cada instante como si fuera el último.

Deseo…
Que nos atrevamos, que luchemos por aquello en lo que creemos, por las personas que amamos, por los sueños, por el hoy permanente.

Deseo...
Que no dejemos de ser agradecidos por lo grande y por lo pequeño, que consigamos encontrar ese lado más amable que todo tiene.

Deseo...
Que nos escuchemos, que regalemos nuestro tiempo, que sepamos ponernos en las botas del otro, sin comparaciones ni juicios.

Deseo…
Que se cumplan vuestros deseos!



lunes, 11 de septiembre de 2017

Recriminarse a uno mismo

A veces pensamos que está en nuestra mano solucionar lo que en verdad no depende de nosotros...

«No seas tan dura contigo misma» me dijo un querido amigo el otro día, y pensándolo bien tenía razón estaba juzgándome muy duramente.

Me sentía triste, me siento triste... me he dado cuenta de que me he pasado la vida intentando acercar posturas de unos y de otros,  desgastándome  yo para, al final, no conseguir nada...
Y es que no podemos solucionar la vida de los demás, cada uno toma sus propias decisiones movido por sus propias percepciones y por más que nos empeñemos no conseguiremos que coincidan con nuestros deseos, ni enfoques, algo que además de altamente improbable, sería poco saludable ya que no son nosotros...
y a pesar de que nuestros movimientos sean en pos de su felicidad tampoco es seguro, lo que a uno le produce satisfacción y felicidad no tiene porqué producirlo a otro, y en consecuencia lo que uno cree que es bueno para otro queda en interrogante que en verdad lo sea.

A veces intentamos pintar las cosas de manera que resulten más gratas a la vista de las personas que queremos y nos importan, para allanar caminos, acercar posturas y facilitar relaciones, y tal vez consigamos que superficialmente todo funcione, pero de una manera ficticia ya que el otro, generalmente, en su interior no cambia de idea, en algunas ocasiones, lo único que si hace es, pensando en ti a su vez,  regalarte lo que tu quieres recibir....y en otras ni siquiera se da cuenta de que la historia va con él... 

Un laberinto de idas y venidas...

Y tú sin ser consciente de que estás en ese laberinto, te tranquilizas a ti misma con una palmadita en tu espalda pensando que has conseguido algo, que tus esfuerzos han dado fruto...y te quedas en ese mundo que has creado, a tu medida, pero que no es real...
Y cuando ves que nada se soluciona , que la incomprensión permanece, que se malinterpretan tus intenciones, te preguntas el para qué de tanta lucha, incluso de tantas lágrimas, y te sientes impotente e inútil, y te cuestionas a ti misma juzgándote con rabia...

Y cuando consigues respirar profundamente, asomarte al balcón y mirar con distancia,  te das cuenta de que no puede uno culparse hoy por algo que hizo ayer, y cuyas consecuencias desconocía...y máxime cuando lo único que pretendía era construir en positivo...
que las decisiones de los demás son sus decisiones y por ello merecen un respeto, que cada uno se pone en su propio sitio y que hay muchas situaciones que no está en tu mano solucionar.

«El futuro sólo se adivina cuando uno llega al presente» 

Lo cierto es que cuando se está tranquilo con uno mismo, se ha de dejar fluir la vida, la propia y la de los demás y que cada una transcurra por el cauce que deba de hacerlo... 

Con intentar encauzar nuestro propio camino ya tenemos bastante, y no somos quienes para decidir lo que debe sentir o dejar de sentir nadie por mucho que le queramos.

El pasado no construye futuro muy al contrario, en ocasiones, lo que puede es paralizar el presente.

De mis hechos pasados solo puedo decir que actué de corazón y en consecuencia no me culpo ni me recrimino, lo creí y por ello lo hice, así sin más,  bueno añadiría que  siempre con amor... o eso intenté...

Hoy, he aprendido, dejo fluir... y que la vida haga camino.

(Del futuro no me olvido ya que el futuro siempre será hoy solo que seguramente en ese "hoy" habré crecido, en todos los sentidos, o eso espero algo más).




lunes, 8 de mayo de 2017

El recuerdo en la memoria

Hoy se ha ido un hombre bueno, un hombre honrado, un hombre leal...

¿Cómo describir a alguien que ha compartido nuestras vidas y nuestra más tierna infancia sin derramar una lágrima...?

Todos lloramos como se llora a un hombre íntegro, del que se ha aprendido y al que se ha querido, y del que nunca nos gustaría separarnos, pero... llego tu hora de merecido descanso y aunque cueste lo entendemos.

Tenías Alzheimer querido Vidal, esa enfermedad que te lleva de vuelta al pasado, pero nunca perdiste esa luz en tu mirada,  que daba ese punto de ilusión a tus hijas y a tu mujer de ser reconocidas, claro que tú sabias quienes eran sólo que se habían transformado en calor y amor, sin nombres, sin rostros, estoy segura de que estos años has vivido con los recuerdos de las personas que en tu juventud compartieron tu vida, si, y estoy convencida de que mi padre ha estado siempre presente... tantos años de compartir, tanto cariño, tanto respeto mutuo...

Parece que fue ayer cuando venias a traerle tu mejor cardo y tantas cosas ricas que disfrutábamos recién sacadas de la tierra, y cuando nos llevabas al campo a ver tus cultivos, y nos explicabas de que temporada era cada cosa y en que empleabas lo que sacabas de ello, si amigo tu cultivabas verduras pero también cultivabas amor, para nosotros era una fiesta acompañarte, hacíamos una parada de vuelta del colegio casi de extranjis, preguntábamos curiosas y nos mirabas sonriendo para terminar contándonos el chiste de la "picanterra", siempre prudente, con la sencillez de los grandes.

Recuerdo a mi padre cuando tenía las fuerzas mermadas por la enfermedad, y acudía a recibir tratamiento solo quería contigo... quien sino tú podía verle perdiendo el control de su cuerpo... compañeros de fatigas, con esa relación íntima y discreta de dos verdaderos amigos, que se quieren y se respetan. 

Ay! Vidal allá donde quiera que vayas ahora, en ese  tránsito, os reuniréis seguro y estaremos más llenos de luz todos aquellos que os hemos querido. 

Te puedes ir tranquilo, las semillas que has sembrado son hoy maravillosas flores y tienen la misma forma de amar que tú has tenido. 

Gracias por tanto! toda mi familia que es la tuya te lo agradecemos en el alma. 

Ahora no es un adiós es un agradecidos de compartir tu esencia en nosotros, siéntete orgulloso como diría mi padre has conseguido llegar al final siendo una buena persona y eso es digno de admiración.

Hasta siempre!!!

lunes, 13 de febrero de 2017

La edad de la «fragilidad»

Por muy maduros y mayores que seamos siempre hay momentos en los que volvemos a sentirnos como niños...

Cuando llega mi cumpleaños es de los pocos momentos en los que me doy cuenta de que me voy haciendo mayor...
Y es que en el día a día mi cuerpo, mis arrugas y mis respiraciones van por camino distinto que mi mente, a veces me pregunto si esa mujer que se fatiga hasta al llevar las bolsas del supermercado soy yo.
He de reconocer que me ha costado mucho aceptar mil limitaciones, tener que parar al subir una escalera, o al andar por el campo, el que acarrear una maleta, o tomar pesos sea un mundo, que la humedad me afecte y donde mejor esté sea a cubierto supone  para mí una cura de humildad diaria, no puedo con todo y no consigo hacer lo que hacía antes, pero de momento tengo fuerzas, alegría, ilusiones y reservas para seguir adelante y solventar todo sin problemas, tengo, o al menos eso quiero, mucha vida por vivir,  si todo esto me pasa cuando todavía podríamos decir que estoy a las puertas de la tercera edad, ¿qué pasará mas adelante?... ¿y cuando llegue a la edad de la «fragilidad»?...

A pesar de que soy de las personas que opinan que hay que vivir el hoy, ya que el mañana es incierto, no he podido evitar  reflexionar sobre como me gustaría sentirme y sentir alcanzada esa etapa...

Cuando llegue a la edad de la «fragilidad», a ese momento en el que la vida se vuelve bucle, en el que uno se siente más inseguro, más necesitado de demostraciones de afecto, me gustaría sentir la presencia de mis hijos, de las personas a las que quiero, nunca dudaría de su cariño, pero creo que si desearía que me prestaran un poquito de atención especial, que supieran leer en el silencio, aunque no diga nada, aunque el pundonor, el orgullo, o la vergüenza, me impidieran reconocerlo.
Desearía sentir su presencia aún en la distancia, saberme de alguna manera «importante» en sus vidas, que nuestras risas juntos siguieran siendo las de esa jovencita con sus hijos revoltosos y maravillosos.

Me gustaría aceptar sin juzgar...

Que mi opinión en las tertulias con los amigos siga siendo escuchada y discutida aunque sea por WhatsApp, me gustaría seguir siendo contestataria e indómita, seguir estando al día de lo que sucede en el mundo, para poder comentar con los más jóvenes y contrastar puntos de vista y poder seguir aprendiendo.

Creo que necesitaré saberme protegida, respetada por el mundo que me rodea, en el autobús, el supermercado, el banco o en el médico. Que me traten con consideración no como un trasto ya arrinconado, en el desván de lo anticuado y pasado de moda.

Veo tantas personas solas, tristes, y relegadas... tantas personas que mendigan sonrisas...

Admiro a las personas que como mi madre son independientes, valientes y están prestas a apoyar al que lo necesite. Me gustaría, como ellas, no sentir pereza ni utilizar mi edad como una excusa sino como un aliciente para aportar.

Pienso que me agradaría sentir que entienden la impaciencia, que seguro tendré, mis impertinencias, y mi rebeldía que también seguro conservaré, mis miedos, e incluso mi egoísmo..., las personas «frágiles» a veces son más exigentes, tantos inviernos vividos, les llevan a sentir frío, y a temerlo, de ahí su necesidad de protegerse incluso antes de tiempo...

Intentaré seguir siendo coqueta, sintiéndome mujer a pesar de mis canas, mis arrugas, mis kilos, mis pies hinchados, mi andar más inseguro o mi cintura perdida.

Desearía seguir teniendo a ese alguien con quien compartir mis miedos, mis sueños, mis pasión por la fotografía, mis caprichos, mis locuras. Esa persona a quien seguir amando por nada y por todo.

Quisiera sentirme agradecida a la vida por tantos momentos mágicos, a pesar de la dureza, o los sinsabores...seguir contando historias, y que mis letras continuaran interpretando mi pasión por vivir.

Buscaré como seguir ilusionada cada día, como amarme con mis imperfecciones,  y sobre todo nunca dejar de sentirme orgullosa de mi misma, al fin y al cabo para llegar a la edad de la «fragilidad» hace falta recorrer un largo camino, lleno de obstáculos, de risas pero también de lágrimas, y si llego significará que lo habré recorrido con éxito.


Cuando llegue a la edad de la «fragilidad» me gustaría seguir siendo esa "muchachita" positiva y alegre que hoy, al menos en mi mente, me siento.


jueves, 12 de enero de 2017

Y tú, ¿cómo te sientes?

Lo más importante es como nos hacen sentir los momentos que vivimos...

Comenzado el nuevo año y terminados ya todos esos días navideños de excesos físicos y emocionales todos estamos deseosos de volver a lo que llamamos "normalidad". 

Es momento de recopilar sensaciones, acumular besos, sonrisas  y achuchones de aquellos que están lejos para distribuirlos a lo largo del año y preguntarse cómo nos sentimos.

Y aquí, frente a dos tazas de café de corazón a corazón, he de deciros que estar estoy un poco cansada y griposa, pero sentirme, me siento agradecida, muy agradecida...
En primer lugar por contar con techo, y comida pero sobre todo por tener un hogar, un hogar donde cobijarme del frío, entonar canciones y sonreír a la vida.
Agradecida por haber podido compartir con personas a las que quiero, por tener cerca a mi madre, a mis hijos, a mi familia, por darme cuenta de que los que ya no están físicamente conmigo siguen, todos y cada uno, permaneciendo en mi , de una manera dulce, sin amargura, permitiéndome vivir este momento que me toca con ilusión.

Agradecida por que los que no estaban a mi lado en estas fechas están de regreso, con más amor si cabe.

Agradecida por el calor, por la amistad, por el esfuerzo de algunos para estar cercanos, que aunque pueda parecer hipocresía no deja de ser un esfuerzo.

Agradecida por los que no han sabido contener su lengua ya que se han mostrado como son, y su amargura no ha podido empañar otras emociones.

Agradecida por juzgar menos cada día, por quedarme con lo bueno de estas fiestas pasadas y obviar aquello que no halla entendido.

Agradecida por tener una mano que me sostiene, me acaricia y me tranquiliza.

Agradecida por todo lo que vivo y disfruto, por los regalos diarios que se abren ante mis ojos y que sigo teniendo la capacidad de ver. 

Y ahora llega tu tu turno, no te haré esa pregunta retórica de ¿cómo estás?, ya que la mayoría de las veces es formulada sin interés como mero recurso y ya supongo que me vas a contar que bien aunque estés cansado y sobre pasado de tanto turrón y brindis,  no está vez quiero ir más allá, entre tu y yo....

 ¿cómo te sientes?...

Espero y deseo que tu respuesta nunca sea vacío, desencantado o amargado, (tristecillo puede, es un sentimiento tan útil y positivo como cualquier otro), pero si esa es tu contestación, te diría que volvieras a darle una vuelta, rebobina, seguro que hay momentos que has disfrutado, quédate con lo que construye amigo que los kilos en nada los dejamos en gimnasio.

Empezamos una nueva etapa, donde confío y deseo que sigamos compartiendo, al final la vida trata de eso de aportarnos unos a otros para seguir creciendo.

Feliz y sentido en positivo año nuevo!


lunes, 5 de diciembre de 2016

La rutina de amar

A veces bien bien alejarse de las personas que amamos para darnos cuenta de lo importante que es que estén a nuestro lado...

Es increíble cómo aquello que se convierte en cotidiano pasa, con velocidad de vértigo, a perder su magia, o al menos, a disminuir el brillo.

Me niego a que suceda esto, yo soy la primera que a veces olvido lo importante que es tener al lado a las personas que amamos, poder escuchar sus palabras, comentar las cosas más triviales, reír e incluso discutir las diferencias. 

La presencia de esas personas es mágica...
A su lado nos sentimos más felices, más tranquilos,  más completos y más plenos. 
Es curioso cómo suspiramos por su contacto y cuando estamos juntos lo sentimos tan natural que nos olvida dotarlo de ese sentido fiestero que debiera tener, y dejamos de seguir suspirando...

Pienso que hay mucho de "posesión" en esa actitud...

No siempre es fácil compartir presencia,  las distancias físicas, nos dificultan esas expresiones de afecto, el beso, el achuchón, el abrazo, el guiño, la sonrisa cómplice e incluso el silencio pacificador. 

Es curioso pero una vez que tenemos lo que anhelamos ya no suspiramos por ello...
Se torna automáticamente en "mío", en "mi propiedad", "mi", "mi", "mi"... eso lo hacemos con todo aquello que es material,  pero igualmente convertimos  a las personas en objetos de deseo, y no nos damos cuenta de que nadie puede ser dueño de nadie, que solo nos pertenece nuestro propio ser, y también "jugamos" con ello, los sentimientos no se pueden poseer, yo no soy dueña de tu cariño, de tu risa, de tu complicidad, de tu amistad, de tus conocimientos, de tu entrega, de tu amor, por mucho que me empeñe y lo desee, esos son un gran un regalo, un "no va más" en la ruleta de la vida... 
Olvidamos que no se suspira tan solo de pena, se suspira igualmente de satisfacción, de orgullo, de bienestar, de alivio, de tranquilidad. 
Dejamos de disfrutar de esos suspiros y de su procedencia como si el sentido de los deseos se perdiera una vez alcanzados... que despropósito...

Lo mismo pasa con las personas que admiramos sea por el motivo que sea, una vez incorporados a nuestra vida cotidiana  les restamos valor, algo injusto y equivocado. 

Me niego a convertir a aquellos que amo en la rutina de mi vida, quiero vibrar con su presencia tanto como con su ausencia, quiero  no olvidarme de ser agradecida. 

Tu ausencia me lleva a pensar que tu presencia es todo un regalo, algo que no quiero olvidar nunca... 

Contigo, si, contigo que lees esto, me nutro, aprendo, crezco y me reinvento... mil gracias siempre por ello. 



domingo, 6 de noviembre de 2016

Entre vides anda...el juego

Si, hoy necesitaba respirar, perderme en la madre naturaleza y llenarme de oxígeno.

He cogido el coche sin rumbo, en busca de los colores del otoño, del baile de sus hojas al caer, del olor de la tierra, del chasquido al caminar.

Me he detenido entre vides..., necesitaba soltar enojo, rabia acumulada, hablarme en voz alta, incluso gritar.

En ocasiones uno siente impotencia...


El paisaje no podía ser más hermoso, he pensado que la naturaleza desharía mi enojo.

Y así ha sido...

Uno no puede contemplar sin dejar de estar enfadado... se necesitan los cinco sentidos para percibir, sentir, y emocionarse, ¿como no hacerlo ante tanta belleza?

Paseando entre las vides, acompañada por el silencio y el olor a uvas pasas, me he dado cuenta de que solamente nos perturba aquello a lo que le permitimos llegar a los mas profundo de nuestro interior.
Allí se esconden granos que van acumulándose formando racimos de encono, de rencor, de envidia, de ira, que lejos de ser dulces como las uvas lo único que nos aportan es amargura. Hay que encontrarlos y recogerlos, transformándolos en  aprendizaje, aceptación, reflexión... 
 
Que no podemos permitir que nada ni nadie maneje nuestra felicidad, ensombrezca nuestros logros,  nos impida disfrutar de momentos dulces.

Soy afortunada, reconozco mis miedos y los combato.


Allí, entre las parras, no sentía sino emoción por la grandeza de lo que se abría ante mi. Mis ojos iban del verde al rojo, y al morado, y al granate, y otra vez al rojo y al amarillo y al naranja, a cual más hermoso, y yo, como siempre que contemplo la naturaleza, extasiada!

Un paisaje cambiante, dependiendo de la estación que vive, pero, aún cuando pierde sus hojas , y queda la cepa al desnudo, lleno de luz, y  de vida. 

Lo que sentimos ante lo que acontece lo decidimos nosotros, con nuestras reacciones, y nuestros pensamientos.

La vida como el paisaje de las viñas, tiene colores increíbles,  algunos teñidos de dolor, de contrariedades, de injusticias, es verdad, como también lo es que si observamos el conjunto de lo que vivimos la imagen es maravillosa, no podemos quedarnos sólo con aquello que no nos gusta.




Os propongo un juego: fijar la atención en aquello de positivo y bello que nos rodea, es mucho y muy variado, escribidlo cada día, cuando vemos las cosas escritas  tomamos más consciencia,  y después agradecer a la vida por ello.
Os aseguro que da resultado, probadlo!

No se puede perder tiempo, esta vida es una y pasa... y se seca...








sábado, 22 de octubre de 2016

He tendido un puente...


Está mañana he tendido un puente, largo, muy largo...

Un puente lo suficientemente largo  para que llegue allá donde estés, el cielo, las profundidades de la tierra, el universo o la nada.

Un puente que me permita, cuando lo desee, cuando lo necesite, acercarme hasta ti,  estrechar tus manos, ahora imaginarias, y conversar y discutir como tantas tardes y de tantos temas que tu mente sabia planteaba..

Un puente para alcanzar el brillo de tus ojos,  tu mirada, tu sonrisa,  para llegar hasta la gallardía y la impotencia de última hora.

Un puente para que puedas acariciarme como nunca lo has hecho quizás  por timidez, no por falta de amor, de esa manera achuchona que a mi me gusta, para que volvamos a los juegos de niñez, para que me reprendas con esa flema británica tan tuya...

He tendido un puente para agradecerte, para sonreirte, para recordarte, para no perderte.

Un puente ya que no podría ser de otra forma, tenemos que permanecer unidos, yo soy tu y tú eres yo, y por ello algo de mi se ha ido contigo.

He tendido un puente para encontrarme, para aceptar, para comprender y para seguir viviendo.



viernes, 6 de mayo de 2016

Y Olivia se durmió para siempre...

En ocasiones cuando te encuentras triste, donde no hay una persona, hay un animal que te brinda su pata...

Estoy segura que al leer esta entrada habrá a quien le cueste entender lo que se siente por los animales... y es que, el amor perruno es difícil de creer si no se vive o se ha vivido.
 Y digo amor perruno mutuo, ya que yo la quise, pero, ella a mí también me lo demostró a lo largo de estos casi once años de vida de muy diversas maneras.



En los momentos duros, los lametones, los arrumacos, los juegos, todo eso ayuda a salir adelante, es imposible no sonreír cuando los ves hacer el payaso de esa manera tan graciosa, y revolverse en la alfombra de gusto, como si esa alfombra, ya ajada, fuera lo más maravilloso del mundo, y es que para ellos lo es, tienen todo lo necesario, un hogar, donde dormir comer y vivir, y una familia que los quiere, cuantas lecciones a aprender.

Olivia , landronzuela pícara se comió un calcetín, adoraba mi olor, a veces se ponía en la cama  como si quisiera protejerme de cualquier daño, me miraba con esos ojos tan expresivo vigilante, y le gustaba sentirme cerca, no era pegajosa, ni protestona, era independiente, pero cercana.
La mayor de tres, organizaba el espacio y dejaba que las pequeñas se acercaran más, las consentía, permitía hasta que probaran su comida, paciente, protectora, su misión era cuidar de nosotras.



Ese calcetín, le dañó el estómago, intentó devolverlo, lo estiró tanto que incluso parecía más una media larga,  pero... no hubo nada que hacer y tuvieron que operarla,  recién operada, recuerdo como se levantó  de su "casita jaula", en el veterinario, para verme, y como lloraba al saber que la dejaba allí, y no volvía con nosotras...
no se, pienso que tal vez se sintió engañada, yo le decía que se recuperaría pronto, e incluso la llevé a casa,  y pese a que salió bien la operación, todo se complicó, y empezó a sentirse muy cansada, lo intentaba, claro que lo intentaba, hacía esfuerzo por comer, por agradecer moviendo su colita, pero, lamentablemente, se acercaba el momento de separarnos.


Esta semana ha sido dura, a la tristeza de que un compañero animal, al que quieres, ya que en verdad es un miembro más de la familia,  se encuentre mal, se une el esfuerzo económico que todo tratamiento requiere, es una sensación de impotencia tremenda, de sentirse egoísta, cuestionarse que hay que hacer es muy fuerte...

Todo el mundo dice "es un animal, no saquemos las cosas de quicio", y tienen razón, pero todo lo que yo la debo y la quiero sólo lo sé yo...
Pocas horas antes de partir, con una anemia increíble, sin fuerzas para nada, aún levantaba la cabecita para saludarme, y demostrarme su amor, con esa imagen me quedo, la de luchadora, lo intentó, tenía ganas pero no fuerzas, y...

Olivia me lo puso fácil, se fue sin tener que hacerme decidir, se quedo dormida, con la tranquilidad de haber sido una buena perra,  y yo, también estoy tranquila, hemos disfrutado juntas y nos hemos regalado lo mejor de cada una.

Es duro separarse, da mucha pena, pero más duro es no haber tenido nunca la oportunidad de disfrutar de ese cariño y esa entrega incondicional.

En nombre de Olivia que esté donde esté, estoy segura de que lo aprobaría, quiero dar las gracias a las veterinarias de "Gous Gorraiz" que la han mimado como si fuera suya, Guauuu Guau (gracias chicas) y un rabazo de los suyos de esos que suenan a pasión por la vida.



Ojalá todos muriéramos así de tranquilos y en paz...

viernes, 8 de abril de 2016

Siempre vigilantes de esos niños...ya grandes


No importa la edad que tengan, los hijos, para cada padre, nunca dejan de ser niños...

Estaba el otro día paseando y me fijé, reconozco que con envidia,  en unos niños que jugaban alegremente, mientras sus padres, a una prudente distancia, les observaban con atención, vigilando sus movimientos, pendientes de que nada pudiera dañarles.

No pude evitar pensar que poco cambia esa circunstancia a través de los años, aunque si bien  es cierto que cuando nuestros hijos son pequeños nosotros actuamos y controlamos (salvo cosas de fuerza mayor), pero cuando crecen eso escapa de nuestras manos.
He de reconocer que a pesar de que mis hijos son ya dos hombres, continuo vigilante, y sigo, ilusamente, como cuando eran pequeños, intentando que nada les cause dolor.
El mero hecho de pensar, aún cuando sólo sean eso pensamientos, que algo pueda perturbarles ya me afecta, a mi, casi más que a ellos...(será que tengo menos fuerzas, o que miro más allá de lo aparente...)

Y es que si difícil es ponerse en el papel de los demás, en el de nuestros hijos resulta casi imposible.
Presuponemos, nos adelantamos, nos alteramos por cosas que para nosotros serían decisivas, y sin embargo para ellos, que lo  viven desde otra perspectiva, la de la juventud, otra época, distinta generación, son irrelevantes.
Cuantas veces se da la circunstancia de que estamos nosotros preocupados por cosas que para ellos carecen de importancia, o de que  ellos pretendan protegernos de ese malestar, tratando de hacernos ver que todo marcha bien... y nosotros escudriñando la mirada, los mensajes, los gestos... que difícil es "engañar" a un padre, hay un sexto sentido que te dice que algo pasa, y ese, aunque tu también disimules, suele estar en lo cierto.

Todos hemos sido hijos, todos hemos vividos situaciones, aunque acordes con los tiempos, parecidas a las que les suceden a los chicos de hoy, y las hemos afrontado con valentía, relativizándolas y siendo conscientes de las posibles alternativas, sin dramatismos, incluso solemos quitar importancia a lo que afecta a los vástagos de los demás, buscando soluciones positivas, mirando la situación más friamente, con más objetividad, pero, cuando se trata de los nuestros...

Que cierto el refrán " consejos doy que para mi no tengo"... Ay, cuando se trata de los nuestros, un pequeño problema, que altere su armonía, ya desequilibra la nuestra...
Y es que no nos damos cuenta, de que nuestros hijos, como los de los demás, dejan de ser niños para ser adultos, y adultos responsables de sus vidas, olvidamos que ya no podemos solucionar sus inquietudes, ni tomar decisiones por ellos, ni curarles sus heridas con un "cura sana", ni hacer que cesen sus lágrimas con un beso...

Y es que todos queremos que sean felices, pero esa felicidad no podemos encontrarla por ellos, hay un interruptor en nuestro interior que nos permite con un simple click cambiar a modo "predisposición para la felicidad", pero cada uno tiene que activar el suyo, y encontrar ese recobeco en el que está escondido, tarea costosa...y, por mucho que nos cueste a los padres, individual...

Ya no podemos evitarles los avatares de su camino, nuestra misión es enseñarles lo que a nosotros, a cada padre, y lo digo usando el neutro que me permite nuestra lengua, la suya, nos parece la mejor manera de enfrentarlos y afrontarlos, para orientarles, no queriendo que lo resuelvan como nosotros lo haríamos, sino aceptando que ellos adoptarán la suya propia y que nosotros estaremos a su lado, no para recriminar, sino para acompañar.

Todo padre,  lo hace lo mejor que sabe, y puede, si, también  lo mejor que quiere, pero esa idea de "no querer" me resulta dolorosa, y voy a dejar de lado a aquellos que no se hacen cargo de sus hijos, no merecen, a mi modo de entender, el calificativo de padres o madres, con progenitores ya tienen suficiente.

Los hijos, para cada cual los suyos,  nunca dejarán de ser niños, pequeños  o grandes, nunca cesarán nuestras ganas de arroparlos, consolarlos, protegerlos, aunque muchas veces ellos no lo entiendan, y les resultemos cansinos ...
Y a pesar de que llega un momento en el que nos parezca, que no nos necesitan , no es cierto, el simple hecho de que sepan que estamos ahí, queriéndolos, sonriendo y preocupándonos sin que se note,  ya es importante, no están solos y lo saben.

Dicen que el amor entre padres e hijos es decreciente, pero yo no estoy de acuerdo, no es que se quiera más o menos, es que se quiere diferente, cuando eres hijo quieres como hijo y cuando eres padre como padre.

El amor, se respira, se inhala y se exhala, se transmite, se palpa, se siente,  no se mide por cantidad de tiempo se mide por calidad del mismo, siembra que algo queda decían nuestros abuelos, y así es, si sembramos amor, que engloba todo ese cariño, atención, y preocupación, nuestros hijos lo cosecharán y sembrarán en su momento.

Y es que ese milagro que hemos hecho realidad, por mucho que madure nunca dejará de ser, para nosotros, padre y madre, un fruto tierno...

Aún escucho sus carcajadas de pequeños, y me emocionan sus risas de adultos, ya que me gustaría haberles transmitido que esa alegría, pese a los sinsabores, no hay que perderla nunca. 

Y nosotros padres, siempre, aunque sea de corazón y pensamiento, e incluso de alma, permaneceremos vigilantes de esos niños...ya grandes.


lunes, 15 de febrero de 2016

Una historia común

El amor se siente y se vive desde y con el corazón, quien no lo haga así, no sabe amar...

Hay historias que vivimos todos en determinados momento, historias que duelen, historias que te hacen replantearte tu forma de sentir y de expresar ese sentimiento...

Historias que bloquean el corazón, llenándolo de desconfianza, decepción y tristeza, incluso me atrevería a decir que, por un periodo lo hielan...

Historias en las que las ilusiones se diluyen, que cuando terminan te dejan un regusto amargo, historias con las que te cuestionas incluso tu capacidad de amar o ser amada...

Historias de las que hay que recomponerse, reconstruirse, para poder reabrir el corazón, deshelándolo con ternura, y recibir, con ilusión, una nueva aventura...

Esta es una de tantas, que nos pasa a muchos y que espero, que como para mí, sean pasado...

«Nuestra historia fue un suspiro... mejor dicho una sucesión de suspiros,
De esos que te hacen quedar sin aliento, hasta casi perder el sentido...

Nuestra historia fue una ilusión...Una de esas que te hacen confundir realidad y fantasía, 
hasta no saber q vives...ni donde...ni como vives...

Nuestra historia fue...una comedia o fue un drama...o a veces poesía...
Un compendio, un poco, que por momentos se convirtió en un todo...

Nuestra historia fueron sueños, Sueños para ambos,
pero equilibrio y armonía  para uno y desestabilidad y zozobra inquietante para el otro...

Nuestra historia estuvo llena de besos, de abrazos, de pasión, de entrega, de juegos, 
de complicidad, de sentimientos.. Unas veces imaginados y otras vividos...

Nuestra historia ¿fue? .... no lo se, pero si fue, tal vez y sólo tal vez....
fue para uno un bonito regalo y para el otro acabó siendo un castigo....»

No hay que quedarse anclado, ni esperando esa llamada o ese mensaje que no llegó cuando debía,  y que posiblemente, cuando lo haga, si lo hace, ya será demasiado tarde, para entonces habrás decidido seguir adelante, luchar por tus sueños y no ser parte del juego de nadie. La vida es muy valiosa y breve para malgastarla con falsas ilusiones.

Agradezco a la vida lo que me trajo, historias por las que pagué lágrimas y sinsabores, y si bien sufrí de desamor, gocé de la fortuna de aprender a amar mejor, y eso, eso no tiene precio...

Que cada uno busque su faro, si no lo tiene,  para llegar a esa nueva historia, yo alcancé una isla, donde, hoy, me siento en paz y en amor...



miércoles, 27 de enero de 2016

¿Duele el alma?


El alma no duele, duelen los pensamientos, duele la vida...

Cada vez que perdemos a alguien a quien nos sentimos íntimamente unidos,  ya sea porque nos deja, se rompe, o emprende el viaje infinito, nos quedamos aquí, en esta tierra física que habitamos, con una pena y una tristeza acongojante,  una angustia de esas que te impiden el habla, que no te permiten comer, apenas sonreír, que te llevan más bien a vagar que andar por este mundo terreno.

"Me duele el alma" decimos, pero, ¿duele el alma o duele esta mente terrenal, este pensamiento humano?...

Utilizamos "me duele el alma" cuando lo que nos afectan son malestares emocionales, de esos que te provocan lágrimas, a veces nauseas, tristeza y mucha pena.
Cuando no entendemos, cuando nos reconocemos impotentes, cuando tenemos miedo, cuando nos han dañado, cuando hay conversaciones inconclusas, y palabras no dichas y abrazos no dados, cuando nos arrepentimos de lo pensado y nos sentimos incapaces de rebobinar una historia que nos gustaría fuera diferente...
pero la historia no se rebobina, no tiene marcha atrás y es ahí frente a ese certeza, al tomar consciencia de que la vida sigue y nosotros con ella, cuando nos embarga esa sensación de angustia.

Nos duele cuando nos sentimos pequeños, indefensos, incomprendidos, hasta culpables, ¿culpables?, no existen culpabilidades, existen situaciones, estados anímicos, momentos, que nos llevan a reaccionar y actuar de determinadas maneras y luego cuando lo miramos con perspectiva, al ser tiempo pasado, nos damos cuenta de cuan equivocados o acertados estábamos.
Si dimos, lo que en ese momento, ya sea mucho o poco, pudimos, no hay que lamentarse... si fue mucho, agradecer por tener la capacidad de dar, si poco, agradecer por lo aprendido.

El alma no duele, danza por el infinito, el alma pertenece, fundiéndose en un todo,  a un gran vergel donde están todas las almas, las que viven en este mundo, y las que ya se han instalado en la eternidad .

Mientras alguien vive con el disfraz de humano, el binomio físico-espíritu convive con él, haciendo casi imposible que la atención se centro en otra cosa que no sea el personaje que habita su alma. 

Sentir a aquellos que se fueron, resulta difícil, si siempre pensamos como seres humanos y no espirituales.
Pero las almas nos impregnan, nos llenan...

Nuestro ser espiritual está alimentado, inconscientemente, por aquellos que viven en nosotros, yo me imagino a las almas sonriendo, colmándonos de fuerza y energía, alentándonos a seguir y ser felices, guiñándonos el ojo, llevándose los miedos...

Dicen que somos energía, yo así lo pienso, y la energía no desaparece, se transforma permaneciendo en el infinito.

Nuestro paso por este mundo es una mera parada en nuestro viaje, una etapa alucinante con duración finita.
Las almas son flores de un jardín, con el que estamos en intima y profunda comunión, flores con múltiples nombres, cada uno ponga el suyo, sin etiquetas, sin dueño

El alma no sabe de dolor, ni de gozo, el alma ilumina, el alma, tú alma, su alma, las almas, se funden en un todo inseparable con la mía, inundándonos de AMOR, de ese AMOR sin restricciones, de ese AMOR de aquí a la eternidad.

Energía de luz pura! 

(O eso, al menos, quiero creer yo, a quien ha dolido el alma bastante más de una vez...)


domingo, 27 de diciembre de 2015

Se nos va el 2015...

Cada año que se va nos deja cosas que lamentar pero muchas más que agradecer...

Se nos va el 2015....

Ha pasado pronto y y a su vez ha sido largo...
Todo depende de cómo lo miremos y con respecto a que lo analicemos.

En nuestra parcela de vida común .... No todo ha sido sencillo, ni mucho menos...

Hemos vivido momentos difíciles, dolorosos, que han sacudido a nuestro mundo, intransigencias, decisiones arbitrarias y bárbaras, sacudidas tanto naturales como forzadas, vergüenza por pertenecer a una especie que aún teniendo, supuestamente, el mayor conocimiento, se comporta como el ser más irracional, faltas de respeto, prepotencia, egos exacerbados, egoísmo...

Hemos llorado, es verdad, y nos hemos sentido angustiados, preocupados, poco entendidos, un  tanto abandonados a nuestra suerte, a penas protagonistas de una situación, la de este país nuestro, en la que éramos los principales actores, y sin embargo, no teníamos papel que jugar, hemos desarrollado paciencia, aceptación, una gran resiliencia... 

Todo eso es cierto, pero...

pero también hemos reído, y nos hemos sentido solidarios, y hemos protegido a los más necesitados, y hemos escuchado al que se sentía triste, y hemos apoyado a quienes estaban tocando fondo, y hemos enviado, asumiendo riesgos, a nuestra gente a salvaguardar la paz y el orden, hemos aporta, cada cual a su manera, nuestro grano de arena para mejorar la situación, hemos toreado la crísis y hemos celebrado el seguir adelante, el estar vivos, él no perder la esperanza.

Un año difícil si, un año que ha reforzado uniones también, un año de grandes enseñanzas y para muchos de dolorosos aprendizajes, pero un año en el que nos hemos dado cuenta de que aún y todo tenemos cosas que celebrar. 

Esperemos que el 2016 nos regale un poquito más fácil la vida... más comprensión, menos acritud, más construir y mucho más AMOR.
Pero, sobre todo, que nos siga regalando vida!

Adiós 2015!!!! 


sábado, 17 de octubre de 2015

Este post va de contemplar...




Hay cosas que son bellas... independientemente de quien las mire y de como se miren...


Este post, de hoy, pretendo que sea mucho más de contemplar, de disfrutar con la mirada, que de leer.
No soy una experta fotógrafa, soy una aficionada, más que a la fotografía a plasmar lo que mi retina, desgraciadamente, no puede conservar, ni acumular, por eso esta entrada va más, de sensaciones que de buenas instantáneas.

Cada vez que salgo a dar un paseo me admira la belleza de lo que nos rodea, es un inmenso placer notar que mantengo, a estas alturas de mi vida, la capacidad de asombro.
Ya sé que habrá quien piense, con esto que voy a decir, que soy... infantil, lunática... cabrían muchos calificativos, que en ningún caso me molestan, porque, me siento afortunada, yo, amigos , cuando contemplo me emociono, a veces, hasta casi llegar a las lágrimas, es tan increíblemente hermoso que me siento envuelta con un manto de admiración y gratitud máximos.


Que pequeños somos ante tanta inmensidad y nos creemos el ombligo de todo...
Dicen que mirar con humildad engrandece el alma...


A pesar de los escollos, de las piedras, grandes o pequeñas, que encontramos,
además de los momentos oscuros donde las hojas cubren el sendero,
el camino es digno de disfrutarse...





La vida a veces se ve enmarañada, uno se siente terriblemente abrumado,
hay que mantener la calma, reconocer los colores y las formas,
para poder vislumbrar, así, entre el follaje...porque la luz y lo bello están ahí.



Siempre enfrentando los problemas sin perder la dignidad, con la cabeza alta,
siendo conscientes de que todos pasamos por momentos difíciles, no somos los únicos,
ni raros, somos humanos...


Aceptando, a veces sin comprender, pero confiando en la vida y dejándonos fluir...




El camino continua, todo pasa y de pronto..,en un recodo, la vida cambia su color,
te hace un guiño y te encuentras sonriendo...te ha vuelto a sorprender una vez más...


Ayer, me dijeron algo que me emocionó profundamente, es un pensamiento que yo siempre he sentido, pero que no siempre he podido exteriorizar, quizás por temor, infundado o no, a no ser comprendida,

¿te gusta? pregunté excitada por todo lo que estaba viendo, 
y me contestaron: me gusta, pero mucho más porque te gusta a ti... 

Pues eso quiero deciros, lo compartido todavía es más bello... si cabe...
Gracias por contemplarlo conmigo, a ti, y a vosotros! 


(Las fotos están tomadas en el "Camino de Sorogain" Roncesvalles, Navarra)

martes, 14 de abril de 2015

Un amor completo

El amor no es posesión, es presencia consciente, entregada y voluntaria...

Cuantas veces hablamos de amor sin detenernos a pensar en lo que estamos hablando.
Cuando amamos, no nos basta con sentir mariposas en el estómago, con estar exultantes, con sabernos afortunados por el mero hecho de vivirlo con consciencia, no, todo eso no nos basta, exigimos que nos amen, cuando en realidad, no tenemos por qué...

Amar es un sentimiento unilateral.... ¿que nos gusta que nos correspondan? claro!!! sería absurdo negarlo...

Cuando uno se decide a amar... lo  hace vibrando a cada paso que da, viviendo cada día una historia nueva, saboreando cada pequeño avance, con el convencimiento de un final impredecible, desconocido, tal vez incluso el no deseado, pero carente de importancia en el momento presente.

La forma de amar cambia con la edad como nosotros mismos, no de intensidad pero quizás si de expresividad, también depende, y mucho, de la manera de ser de las personas...
Así como hay quien valora el sentirse en paz con su pareja, sentarse en un jardín, el de la vida, y observar, a otros sin embargo lo que les gusta es compartir emociones fuertes, como si cada recorrido fuera un viaje en la noria y necesitaran, constantemente, perder el aliento...

Yo quiero un amor completo, no un amor que no haya amado nunca, no, eso sería además de pretencioso poco práctico, quiero un amor que sume emociones, que invente matices, que sienta mis caricias como mías, que desee compartir y aventurarse aun a riesgo de perder...

Quiero un amor decidido a entregarse, a intentarlo, a vivirlo, a disfrutarlo, a arriesgarse, abierto al cambio, sin enroques ...
A quien admire y que me admire disfrutando cada día el placer de habernos encontrado ...
Quiero un amor sosegado que respete mis silencios, y mis charlas sin sentido, a quién escuchar y de quien aprender.
Quiero un amor que me ame a su manera y me deje amar a la mía...

Quiero, quiero, quiero, que cantidad de yo en todo esto... eso es lo que me sale mecánicamente, quizás fruto de un aprendizaje no consciente...

 Pero que fácil sería cambiarlo....

(Yo quiero) Un amor completo, no es  un amor que no haya amado nunca, no, porque cada historia es única, diferente, (quiero) es un amor que suma emociones, que inventa matices, que sienta las caricias como únicas, que desea compartir y aventurarse aun a riesgo de perder, complice, amigo, amante...

(Quiero) Un amor que se entrega, vive, disfruta, arriesga, dispuesto a sorprenderse, que comprende, admira, agradece.
(Quiero) Un amor sosegado que respeta los silencios, y las charlas y charletas, que escucha, aprende...
(Quiero) Un amor completo, que da y recibe,  que genera un flujo constante de AMOR

En verdad  sólo quiero lo que la vida me regala a cada instante, mantener la capacidad de disfrutar las pequeñas cosas cotidianas, sin expectativas, y fluir...

AMOR, tengo de sobra... para dar y recibir!


(Fotografía de internet, retocada por YA)

martes, 24 de febrero de 2015

Arte, libros, música, y otros buenos alimentos...

Lo que percibimos está siempre a merced de los "ojos" del observador, y nos alimenta en función de lo que estemos dispuestos o preparados para absorber.

Me declaro envidiosa de la creatividad de muchos, me alimenta, me llena, y me colma de placer,  contemplar, escuchar, y leer, letra a letra, cuando ponen el corazón en aquello que crean, por ello también me declaro agradecida.

Hoy me he sentido totalmente cautivada por un cuadro, no sabia quien era su autor o autora, ni siquiera conocía  si era considerado una obra de arte o el sueño de un principiante, simplemente he sentido que esa obra me transmitía algo, más bien, que me transmitía mucho...




Sería capaz de escribir casi un manual entero de todas las lecturas que puedo sacar, como: fuerza y tristeza en la mujer, apoyo y resignación en el hombre.... seguramente ninguna o prácticamente ninguna coincidirán con lo que su autora Montserrat Gudiol http://t.co/LsyECm4Za5 sintió al pintarlo, pero yo si que intuí que había puesto mucho de ella en cada pincelada.
Lo recibí como un alimento para mi alma, con un punto, melancólico, que me ayudo a darme cuenta de que todos vivimos momentos difíciles, situaciones que nos hacen sentirnos apagados, sin vida, pero que la pasión que fluye a nuestro alrededor, la pasión por la vida,  nos ayuda a seguir adelante, y nos recuerda que todo es pasajero, y las malas rachas también.
Es ese rojo que nos envuelve, recordándonos que somos AMOR.

Lo mismo me pasa con la lectura, hay libros que me lo dicen todo y otros que me aportan poco, no porque no lo merezcan, estén mal escritos o su temática no sea interesante, simplemente no llegan a mi inundándolo todo y provocando esa sarta de emociones que te convulsan por dentro y que te hacen crecer.
Pero hoy puedo decir que acabo de terminar un libro que resultó ser un gran festín.

"La Biografía del Silencio" de Pablo D'Ors.

Resumirlo sería pretencioso, tan sólo deciros que... a mi, me ha dado luz, me ha conducido a amar más el silencio, si cabe, y el encuentro con uno mismo, ha vuelto a convertir a la meditación en mi asidua amante, para reconocerme, perderme y nadar en la vacuidad de la nada y del todo.
Me he sentido reconfortada buceando en mi interior, para dejar fluir, con constancia, toda la belleza que hay dentro y que tanto nos cuesta reconocer como propia, tomando consciencia de que hay que prescindir del tener para llegar al ser.



Si al admirar, una fotografía, lo haces, acompañado de una buena música, son tales las emociones que se producen que saciarse de creatividad, y belleza es inevitable.
Las fotografías son muy particulares, y su aportación a nuestro enriquecimiento depende mucho del momento anímico en el que nos encuentremos, tanto para realizarlas, como para contemplarlas; pueden colmarte de alegría, de tristeza, de ternura, incluso, muchas veces, de nostalgia... 
Cuando las tomamos nosotros, nuestro punto de mira se dirije hacia aquello que refleja con mayor exactitud como nos sentimos;
Es curioso, me ha pasado más de una vez... sólamente hay un ave en todo el cielo pero mi mirada va directamente a ella, como si con ello quisiera reafirmar el deseo de volar alto y libre.

Envidio el ojo mágico de muchos que retratan emociones.

Otro de mis grandes gozos es darme un atracón de saxofón, me transporta, me llena, me relaja, ya se que muchos me direis que a vosotros no, pero yo soy capaz de concentrarme y dar el máximo en aquello que esté realizando, como si la música me empujara a sacar lo mejor de mí.


Podría seguir desgranando, tantas cosas... todo aquello que conlleva la magia de crear es grandioso, desde lo más simple a lo más rocambolesco.
 Lo que cada uno percibimos y recibimos de las obras de los demás es muy subjetivo, pero lo que si es cierto, a mi modo de ver, es que con independencia de lo que nos transmitan, la esencia de sus autores está plasmada en las obras, y ya, solamente, por eso, son dignas de admiración.