Mostrando entradas con la etiqueta Actitud. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Actitud. Mostrar todas las entradas

jueves, 5 de octubre de 2017

Ciudadana del mundo...



El llegar a acuerdos depende de la voluntad, la coherencia y el respeto de los interlocutores


Me declaro ciudadana del mundo, sin fanatismos, respetando la dignidad de los seres humanos sean de donde sean,  demócrata convencida, no me gustan las decisiones unilaterales, no consigo entender cuando se pasa por encima de las leyes, ni nada que se efectúe por la fuerza.

Hay situaciones que creo, aunque nunca se puede decir de este agua no beberé, no voy a vivir,  por esto y por  mi manera de entender la vida y las relaciones, me siento afortunada...

Soy afortunada, creo en la igualdad y el derecho de las personas y como consecuencia condeno la violencia física y también la violencia verbal, esa que hiere en el alma y cuya huella es muy difícil que desaparezca.

Soy afortunada no odio, pero no me gustan aquellos, que con sus palabras, siembran odio y crean diferencias, fragmentando familias, amigos, sociedades, pueblos..,

Soy afortunada entiendo como imprescindible el respeto hacia las opiniones de los demás,
pero también exijo que se respeten de la misma  manera las mías.

Soy afortunada no prejuzgo, o por lo menos tengo la voluntad de no hacerlo, discriminando por ideas, lugar de nacimiento, idioma o religión, así  mismo no me gusta que me limiten, ni me encasillen.

Soy afortunada intento favorecer la convivencia, quitando barreras no creándolas,
 no estoy a favor de los grupos que se consideran únicos y exclusivos.

Soy afortunada enseño a mis hijos a  convivir con diferentes culturas, a nutrirse de distintos idiomas y tradiciones, 
por ello estoy en contra de no favorecer la integración y de la formación excluyente.

Soy afortunada ya que sigo siendo tolerante, aunque en ocasiones tenga que dejar de cuestionarme sucesos,
pero me revuelvo ante las vejaciones, los insultos y las humillaciones.

Soy afortunada porque antepongo lealtad, principios, y valores generales, al bienestar partidista, por ello detesto la deslealtad, y el menosprecio al valor ajeno.

Soy afortunada al preocuparme en buscar la información y no dejarme llevar por opiniones sesgadas e interesadas de tal modo me molesta que se convierta lo subjetivo en objetivo.

Soy afortunada, me duele lo que les duele a mis amigos aunque no esté de acuerdo o lo entienda, y me daña sentirlos lejos por creerse incomprendidos.

Soy afortunada identifico lo injusto, lo desproporcionado, la manipulación, y rechazo a quienes se aprovechan de las ilusiones de los otros.

Soy afortunada por creer que los sueños de hoy  pueden ser realidades de mañana , pero me estremezco ante quienes alimentan quimeras.

Soy afortunada por reflexionar y expresar en libertad pero me siento apenada por los que consideran que pensar diferente es una agresión y lo condenan rechazando a quien lo hace.

Soy afortunada creo en el diálogo, en la negociación pacífica, en las personas con voluntad, rechazo el conmigo o contra mi y a los que desean pasar a las historia ya sea por héroes o mártires.

Soy afortunada creo en la cordura y la coherencia pero me siento, hoy, impotente, rechazada y muy decepcionada ...
hoy me restan el privilegio de considerarme, a la vez que española y navarra, como parte de un todo al que pertenezco, catalana.

Por eso hoy, a pesar de ser afortunada, me siento muy vacía y muy triste...




lunes, 11 de septiembre de 2017

Recriminarse a uno mismo

A veces pensamos que está en nuestra mano solucionar lo que en verdad no depende de nosotros...

«No seas tan dura contigo misma» me dijo un querido amigo el otro día, y pensándolo bien tenía razón estaba juzgándome muy duramente.

Me sentía triste, me siento triste... me he dado cuenta de que me he pasado la vida intentando acercar posturas de unos y de otros,  desgastándome  yo para, al final, no conseguir nada...
Y es que no podemos solucionar la vida de los demás, cada uno toma sus propias decisiones movido por sus propias percepciones y por más que nos empeñemos no conseguiremos que coincidan con nuestros deseos, ni enfoques, algo que además de altamente improbable, sería poco saludable ya que no son nosotros...
y a pesar de que nuestros movimientos sean en pos de su felicidad tampoco es seguro, lo que a uno le produce satisfacción y felicidad no tiene porqué producirlo a otro, y en consecuencia lo que uno cree que es bueno para otro queda en interrogante que en verdad lo sea.

A veces intentamos pintar las cosas de manera que resulten más gratas a la vista de las personas que queremos y nos importan, para allanar caminos, acercar posturas y facilitar relaciones, y tal vez consigamos que superficialmente todo funcione, pero de una manera ficticia ya que el otro, generalmente, en su interior no cambia de idea, en algunas ocasiones, lo único que si hace es, pensando en ti a su vez,  regalarte lo que tu quieres recibir....y en otras ni siquiera se da cuenta de que la historia va con él... 

Un laberinto de idas y venidas...

Y tú sin ser consciente de que estás en ese laberinto, te tranquilizas a ti misma con una palmadita en tu espalda pensando que has conseguido algo, que tus esfuerzos han dado fruto...y te quedas en ese mundo que has creado, a tu medida, pero que no es real...
Y cuando ves que nada se soluciona , que la incomprensión permanece, que se malinterpretan tus intenciones, te preguntas el para qué de tanta lucha, incluso de tantas lágrimas, y te sientes impotente e inútil, y te cuestionas a ti misma juzgándote con rabia...

Y cuando consigues respirar profundamente, asomarte al balcón y mirar con distancia,  te das cuenta de que no puede uno culparse hoy por algo que hizo ayer, y cuyas consecuencias desconocía...y máxime cuando lo único que pretendía era construir en positivo...
que las decisiones de los demás son sus decisiones y por ello merecen un respeto, que cada uno se pone en su propio sitio y que hay muchas situaciones que no está en tu mano solucionar.

«El futuro sólo se adivina cuando uno llega al presente» 

Lo cierto es que cuando se está tranquilo con uno mismo, se ha de dejar fluir la vida, la propia y la de los demás y que cada una transcurra por el cauce que deba de hacerlo... 

Con intentar encauzar nuestro propio camino ya tenemos bastante, y no somos quienes para decidir lo que debe sentir o dejar de sentir nadie por mucho que le queramos.

El pasado no construye futuro muy al contrario, en ocasiones, lo que puede es paralizar el presente.

De mis hechos pasados solo puedo decir que actué de corazón y en consecuencia no me culpo ni me recrimino, lo creí y por ello lo hice, así sin más,  bueno añadiría que  siempre con amor... o eso intenté...

Hoy, he aprendido, dejo fluir... y que la vida haga camino.

(Del futuro no me olvido ya que el futuro siempre será hoy solo que seguramente en ese "hoy" habré crecido, en todos los sentidos, o eso espero algo más).




lunes, 24 de abril de 2017

Que paren el tiempo!


Hay días que debieran convertirse en eternos...

¿Alguien sabe cómo detener el tiempo?, ya no pido volver atrás, ni cambiarlo, simplemente que se congele, que no avance, que nos permita quedarnos en un ahora infinito.

¿Alguien conoce como crear una burbuja de sonrisas eternas... Donde nada externo nos dañe, donde flotemos ligeros de pensamientos, donde no existan los miedos?.

¿Alguien me dice cómo transmitir que se ama, cuando la definición de ese amor está hecha de sentimientos, de emociones, y no hay palabras capaces de poder describirlo?.

Necesito ayuda para que si no encuentro como congelar el tiempo, aunque consciente de que todo conduce a crecer, el dolor y la dureza del camino no me hagan tambalear repercutiendo a otros. 
Para ayudar, apoyar y acompañar transmitiendo fuerza y esperanza. 

A veces dudo...  

¿Cómo encontrar ya no el por qué, que no tiene respuesta, sino el para qué?, ¿cuál es el fin de que personas a las que queremos tengan que sufrir angustias, dolor y miedo azotadas por enfermedades graves y repentinas?. 

¿Para aprender? ¿Quién, ellas o nosotros? Ninguna de las respuestas me gusta aunque las acepto... que remedio!

Me fastidia que vivamos siendo tan necios que no seamos capaces de ver, valorar y disfrutar, lo que tenemos al lado, hasta que la vida nos aprieta el talón... 

Y no nos damos cuenta ... y un buen día, el menos pensado, todo cambia, y nos sentimos atrapados tras unos barrotes de miedos, de dudas, de deseos imposibles, que nos impiden disfrutar el presente.
Nos vemos inmersos en una espiral de falsas expectativas "yo quería, yo esperaba, yo pensaba"...y nos olvidamos de que la vida transcurre solo en el presente, en un ahora en el que tenemos la posibilidad de compartir, disfrutar, reír, llorar y sobre todo amar.

Yo me resisto a perder esa infinidad de momentos únicos, a no intentar encontrarlos aun en medio de los nubarrones, están, claro que están, en en todas esas pequeñas cosas que nos hacen sonreír, en los silencios cargados de ternura, en los mensajes de amistad, en las llamadas insistentes aun cuando tarden en tener respuesta...

¿Alguien sabe cómo hablar con palabras dulces cargadas de energía positiva que no resulten vacías?.
Me siento a veces un tanto "culpable", estoy segura de que como muchos, por expresar pensamientos, que aún sintiendo un profundo dolor en el alma, no están acompañados de dolor sufrido en propia carne, y siempre temo, aún dichos con el mayor cariño, que puedan resultar gratuitos.  


Y así, bien reflexionado... si el tiempo se detuviera tendría que ser en un instante de esos donde todo estuviera impregnado de AMOR con mayúsculas, y, sinceramente, me resultaría muy complicado escoger de entre tantos el mejor minuto. 

Prefiero que el tiempo pase y nosotros fluyamos con el, esto que nos asusta, nos daña y nos preocupa también pasará,  pero mientras tanto cortemos las cadenas, ya que detrás de los barrotes, ahora, también brilla el sol.



lunes, 13 de febrero de 2017

La edad de la «fragilidad»

Por muy maduros y mayores que seamos siempre hay momentos en los que volvemos a sentirnos como niños...

Cuando llega mi cumpleaños es de los pocos momentos en los que me doy cuenta de que me voy haciendo mayor...
Y es que en el día a día mi cuerpo, mis arrugas y mis respiraciones van por camino distinto que mi mente, a veces me pregunto si esa mujer que se fatiga hasta al llevar las bolsas del supermercado soy yo.
He de reconocer que me ha costado mucho aceptar mil limitaciones, tener que parar al subir una escalera, o al andar por el campo, el que acarrear una maleta, o tomar pesos sea un mundo, que la humedad me afecte y donde mejor esté sea a cubierto supone  para mí una cura de humildad diaria, no puedo con todo y no consigo hacer lo que hacía antes, pero de momento tengo fuerzas, alegría, ilusiones y reservas para seguir adelante y solventar todo sin problemas, tengo, o al menos eso quiero, mucha vida por vivir,  si todo esto me pasa cuando todavía podríamos decir que estoy a las puertas de la tercera edad, ¿qué pasará mas adelante?... ¿y cuando llegue a la edad de la «fragilidad»?...

A pesar de que soy de las personas que opinan que hay que vivir el hoy, ya que el mañana es incierto, no he podido evitar  reflexionar sobre como me gustaría sentirme y sentir alcanzada esa etapa...

Cuando llegue a la edad de la «fragilidad», a ese momento en el que la vida se vuelve bucle, en el que uno se siente más inseguro, más necesitado de demostraciones de afecto, me gustaría sentir la presencia de mis hijos, de las personas a las que quiero, nunca dudaría de su cariño, pero creo que si desearía que me prestaran un poquito de atención especial, que supieran leer en el silencio, aunque no diga nada, aunque el pundonor, el orgullo, o la vergüenza, me impidieran reconocerlo.
Desearía sentir su presencia aún en la distancia, saberme de alguna manera «importante» en sus vidas, que nuestras risas juntos siguieran siendo las de esa jovencita con sus hijos revoltosos y maravillosos.

Me gustaría aceptar sin juzgar...

Que mi opinión en las tertulias con los amigos siga siendo escuchada y discutida aunque sea por WhatsApp, me gustaría seguir siendo contestataria e indómita, seguir estando al día de lo que sucede en el mundo, para poder comentar con los más jóvenes y contrastar puntos de vista y poder seguir aprendiendo.

Creo que necesitaré saberme protegida, respetada por el mundo que me rodea, en el autobús, el supermercado, el banco o en el médico. Que me traten con consideración no como un trasto ya arrinconado, en el desván de lo anticuado y pasado de moda.

Veo tantas personas solas, tristes, y relegadas... tantas personas que mendigan sonrisas...

Admiro a las personas que como mi madre son independientes, valientes y están prestas a apoyar al que lo necesite. Me gustaría, como ellas, no sentir pereza ni utilizar mi edad como una excusa sino como un aliciente para aportar.

Pienso que me agradaría sentir que entienden la impaciencia, que seguro tendré, mis impertinencias, y mi rebeldía que también seguro conservaré, mis miedos, e incluso mi egoísmo..., las personas «frágiles» a veces son más exigentes, tantos inviernos vividos, les llevan a sentir frío, y a temerlo, de ahí su necesidad de protegerse incluso antes de tiempo...

Intentaré seguir siendo coqueta, sintiéndome mujer a pesar de mis canas, mis arrugas, mis kilos, mis pies hinchados, mi andar más inseguro o mi cintura perdida.

Desearía seguir teniendo a ese alguien con quien compartir mis miedos, mis sueños, mis pasión por la fotografía, mis caprichos, mis locuras. Esa persona a quien seguir amando por nada y por todo.

Quisiera sentirme agradecida a la vida por tantos momentos mágicos, a pesar de la dureza, o los sinsabores...seguir contando historias, y que mis letras continuaran interpretando mi pasión por vivir.

Buscaré como seguir ilusionada cada día, como amarme con mis imperfecciones,  y sobre todo nunca dejar de sentirme orgullosa de mi misma, al fin y al cabo para llegar a la edad de la «fragilidad» hace falta recorrer un largo camino, lleno de obstáculos, de risas pero también de lágrimas, y si llego significará que lo habré recorrido con éxito.


Cuando llegue a la edad de la «fragilidad» me gustaría seguir siendo esa "muchachita" positiva y alegre que hoy, al menos en mi mente, me siento.


miércoles, 1 de febrero de 2017

Arriesgarse...a sentir

No dejes que un daño del pasado te impida alcanzar un sueño del presente...

Hace unos días, disfrutando de un vino y de una buena conversación, salió el tema de los riesgos que tomamos...

Claro que cuando se trata de empresas o proyectos muchas veces manejamos apuestas materiales, y eso, aunque importante, no tiene nada que ver con poner en riesgo los sentimientos.

Y es que yo amo arriesgarme, pero siempre siento vértigo al ir a hacerlo, sobre todo,  cuando se trata de amar.
Hay quien no concibe amar como un riesgo pero yo en cierta forma lo veo así, posiblemente influida por decepciones, y daños anteriores que indudablemente te frenan.

Sí, he de reconocer que varias veces he  intentado convencerme de que no es buena idea enamorarse, en ocasiones con la excusa de ser un mal momento, o de que quien es objeto de deseo no es el adecuado, o que solamente es un capricho, pero reconozco que todas esas ideas surgen al sentir que esa persona tiene algo de especial. 

Pero en todas esas idas y venidas, en todos esos "enamoramientos" fugaces, solamente se mueven vientos de atracción.

Enamorarse es relativamente fácil, uno siente que la otra persona le atrae, le gusta su físico, su sonrisa, su manera de hablar, de moverse, tiene deseos de besarla, de estar con ella... es una sensación genial, pero, generalmente perecedera...

Amar es otra cosa!

Amar es sentirse seguro, es, al estar en sus brazos, saberte en casa, es entenderse con mirarse, es intuir que va a responder el otro antes de que pronuncie una palabra, es respetar las diferencias, es sorprenderse aceptando esa sorpresa sea del cariz que sea, es no imponer, ni exigir, es darse sin humillarse, es dejarse amar, es lealtad y coherencia.

Es desear compartir, porque al hacerlo uno se nutre, es estar abierto a aprender, a reconocer errores y pedir perdón, es no tener que demostrar nada, poder ser quien uno es sin miedo al ridículo, a las críticas, a los juicios sociales... Es ayudar al otro a crecer a la vez que crece uno mismo.

Es pasión y deseo, pero también es calma y sosiego, es sentirse lleno con tomarse de la mano, o cruzarse miradas cómplices, es darse cuenta de que si, efectivamente, los habrá mas guapos, mas altas mas delgada, o mas jóvenes, pero que eso da igual, porque como tu pareja... ninguna!!!

Hay que atreverse a sentir aun a riesgo de que pueden volver a hacerte daño, y tengas que recomenzar, pero ¿y si no es así?, y si la persona que encuentras en el camino es el compañero idóneo para ese momento, la persona que viaja a tu lado en esa larga o corta etapa, no se puede dejar ir la oportunidad de disfrutar, aprender, crecer y amar.

El auténtico riesgo se corre cuando uno congela los sentimientos, puede morir siendo un total témpano sin vivir el gran placer de un deshielo.

AMAR es dejar "ser", dejar "volar"... aún a riesgo de tener que dejar partir...




jueves, 12 de enero de 2017

Y tú, ¿cómo te sientes?

Lo más importante es como nos hacen sentir los momentos que vivimos...

Comenzado el nuevo año y terminados ya todos esos días navideños de excesos físicos y emocionales todos estamos deseosos de volver a lo que llamamos "normalidad". 

Es momento de recopilar sensaciones, acumular besos, sonrisas  y achuchones de aquellos que están lejos para distribuirlos a lo largo del año y preguntarse cómo nos sentimos.

Y aquí, frente a dos tazas de café de corazón a corazón, he de deciros que estar estoy un poco cansada y griposa, pero sentirme, me siento agradecida, muy agradecida...
En primer lugar por contar con techo, y comida pero sobre todo por tener un hogar, un hogar donde cobijarme del frío, entonar canciones y sonreír a la vida.
Agradecida por haber podido compartir con personas a las que quiero, por tener cerca a mi madre, a mis hijos, a mi familia, por darme cuenta de que los que ya no están físicamente conmigo siguen, todos y cada uno, permaneciendo en mi , de una manera dulce, sin amargura, permitiéndome vivir este momento que me toca con ilusión.

Agradecida por que los que no estaban a mi lado en estas fechas están de regreso, con más amor si cabe.

Agradecida por el calor, por la amistad, por el esfuerzo de algunos para estar cercanos, que aunque pueda parecer hipocresía no deja de ser un esfuerzo.

Agradecida por los que no han sabido contener su lengua ya que se han mostrado como son, y su amargura no ha podido empañar otras emociones.

Agradecida por juzgar menos cada día, por quedarme con lo bueno de estas fiestas pasadas y obviar aquello que no halla entendido.

Agradecida por tener una mano que me sostiene, me acaricia y me tranquiliza.

Agradecida por todo lo que vivo y disfruto, por los regalos diarios que se abren ante mis ojos y que sigo teniendo la capacidad de ver. 

Y ahora llega tu tu turno, no te haré esa pregunta retórica de ¿cómo estás?, ya que la mayoría de las veces es formulada sin interés como mero recurso y ya supongo que me vas a contar que bien aunque estés cansado y sobre pasado de tanto turrón y brindis,  no está vez quiero ir más allá, entre tu y yo....

 ¿cómo te sientes?...

Espero y deseo que tu respuesta nunca sea vacío, desencantado o amargado, (tristecillo puede, es un sentimiento tan útil y positivo como cualquier otro), pero si esa es tu contestación, te diría que volvieras a darle una vuelta, rebobina, seguro que hay momentos que has disfrutado, quédate con lo que construye amigo que los kilos en nada los dejamos en gimnasio.

Empezamos una nueva etapa, donde confío y deseo que sigamos compartiendo, al final la vida trata de eso de aportarnos unos a otros para seguir creciendo.

Feliz y sentido en positivo año nuevo!


lunes, 5 de diciembre de 2016

La rutina de amar

A veces bien bien alejarse de las personas que amamos para darnos cuenta de lo importante que es que estén a nuestro lado...

Es increíble cómo aquello que se convierte en cotidiano pasa, con velocidad de vértigo, a perder su magia, o al menos, a disminuir el brillo.

Me niego a que suceda esto, yo soy la primera que a veces olvido lo importante que es tener al lado a las personas que amamos, poder escuchar sus palabras, comentar las cosas más triviales, reír e incluso discutir las diferencias. 

La presencia de esas personas es mágica...
A su lado nos sentimos más felices, más tranquilos,  más completos y más plenos. 
Es curioso cómo suspiramos por su contacto y cuando estamos juntos lo sentimos tan natural que nos olvida dotarlo de ese sentido fiestero que debiera tener, y dejamos de seguir suspirando...

Pienso que hay mucho de "posesión" en esa actitud...

No siempre es fácil compartir presencia,  las distancias físicas, nos dificultan esas expresiones de afecto, el beso, el achuchón, el abrazo, el guiño, la sonrisa cómplice e incluso el silencio pacificador. 

Es curioso pero una vez que tenemos lo que anhelamos ya no suspiramos por ello...
Se torna automáticamente en "mío", en "mi propiedad", "mi", "mi", "mi"... eso lo hacemos con todo aquello que es material,  pero igualmente convertimos  a las personas en objetos de deseo, y no nos damos cuenta de que nadie puede ser dueño de nadie, que solo nos pertenece nuestro propio ser, y también "jugamos" con ello, los sentimientos no se pueden poseer, yo no soy dueña de tu cariño, de tu risa, de tu complicidad, de tu amistad, de tus conocimientos, de tu entrega, de tu amor, por mucho que me empeñe y lo desee, esos son un gran un regalo, un "no va más" en la ruleta de la vida... 
Olvidamos que no se suspira tan solo de pena, se suspira igualmente de satisfacción, de orgullo, de bienestar, de alivio, de tranquilidad. 
Dejamos de disfrutar de esos suspiros y de su procedencia como si el sentido de los deseos se perdiera una vez alcanzados... que despropósito...

Lo mismo pasa con las personas que admiramos sea por el motivo que sea, una vez incorporados a nuestra vida cotidiana  les restamos valor, algo injusto y equivocado. 

Me niego a convertir a aquellos que amo en la rutina de mi vida, quiero vibrar con su presencia tanto como con su ausencia, quiero  no olvidarme de ser agradecida. 

Tu ausencia me lleva a pensar que tu presencia es todo un regalo, algo que no quiero olvidar nunca... 

Contigo, si, contigo que lees esto, me nutro, aprendo, crezco y me reinvento... mil gracias siempre por ello. 



lunes, 21 de noviembre de 2016

Disfrutar o atesorar... (con Mary Poppins)

Cuantas veces atesoramos cosas y dinero y nos olvidamos de disfrutarlas...

Nunca me cansaré de ver la película Mary Poppins, es de esas que siempre tienen algo que enseñarte. Me gusta fijar mi atención cada vez en cosas distintas ,y he de decir que me parece que está llena de pequeños detalles con significado.

Hoy zapeando he llegado a ella, ya estaba empezada, más bien casi terminando, justo en la escena de los dos peniques que padre e hijos llevaban al banco, ¿os acordáis?

Me ha llamado poderosamente la atención la cara de sorpresa de los hijos ante la reacción de su padre, cuando en lugar de dejarles utilizar sus dos peniques para comprar comida para las palomas, algo que iba a llenar su corazón, y que para ellos tenía todo el sentido,  les induce a guardarlo en el banco con el fin de atesorar para el futuro, y no digo que haya que derrochar, ni dejar de enseñarles a los niños el valor del dinero que se consigue luchando, digo que todo en su justa medida... los extremismos nunca son buenos...


Expresiones de incredulidad y tristeza. Y es que los hijos necesitan pequeños gestos de amor que les ayuden a conectar su mundo con el de los adultos.

Pensándolo bien,  en muchas ocasiones dotamos de mayor importancia a lo material que a aquello que puede producir una satisfacción emocional, pensamos que el bienestar nos lo produce el poseer, y lo triste es que cuando queremos darnos cuenta de que nos hemos equivocado ya ha pasado lo bonito de ese momento, ya no podemos rebobinar, momento que se va, ya no vuelve.



Que poco edificante es centrarse principalmente  en lo material, las reacciones de las personas que están enfocadas ahí están desprovistas de emociones, es obvio, como se va a estar si se permanece constantemente "...encerrado con montones de dinero frío y triste...", dice Bert, refiriéndose a los banqueros... que frase más inteligente!  aplicable por otra parte a muchos profesionales en distintos campos.

Conversaciones llenas de contenido, de un adulto amigo a unos niños desorientados...

Un padre que vive una situación así siempre necesita que le ayuden un poco...les dice el deshollinador, y estoy de acuerdo, la mayoría de las personas que permanecen más inmersas en ese mundo de materialidad necesitan más apoyo aunque no lo sepan ver, ni lo aparenten, por qué en su fuero interno se sienten muy solos. 

Qué equivocados estamos cuando pensamos que las cosas materiales nos darán la felicidad, nos pueden ofrecer momentos de disfrute, eso es innegable,  pero la felicidad es un estado de bienestar interno, de paz con uno mismo y con el entorno, de aceptación con alegría no con resignación, que no depende de tener sino de ser, no va de cómo estamos sino de cómo nos sentimos ...   


Regalar y acumular momentos, es mucho más gratificante que atesorar peniques, y si la vida nos da píldoras amargas, ya sabéis  con un poco de azúcar, y de magia, se tragan mejor... 







domingo, 6 de noviembre de 2016

Entre vides anda...el juego

Si, hoy necesitaba respirar, perderme en la madre naturaleza y llenarme de oxígeno.

He cogido el coche sin rumbo, en busca de los colores del otoño, del baile de sus hojas al caer, del olor de la tierra, del chasquido al caminar.

Me he detenido entre vides..., necesitaba soltar enojo, rabia acumulada, hablarme en voz alta, incluso gritar.

En ocasiones uno siente impotencia...


El paisaje no podía ser más hermoso, he pensado que la naturaleza desharía mi enojo.

Y así ha sido...

Uno no puede contemplar sin dejar de estar enfadado... se necesitan los cinco sentidos para percibir, sentir, y emocionarse, ¿como no hacerlo ante tanta belleza?

Paseando entre las vides, acompañada por el silencio y el olor a uvas pasas, me he dado cuenta de que solamente nos perturba aquello a lo que le permitimos llegar a los mas profundo de nuestro interior.
Allí se esconden granos que van acumulándose formando racimos de encono, de rencor, de envidia, de ira, que lejos de ser dulces como las uvas lo único que nos aportan es amargura. Hay que encontrarlos y recogerlos, transformándolos en  aprendizaje, aceptación, reflexión... 
 
Que no podemos permitir que nada ni nadie maneje nuestra felicidad, ensombrezca nuestros logros,  nos impida disfrutar de momentos dulces.

Soy afortunada, reconozco mis miedos y los combato.


Allí, entre las parras, no sentía sino emoción por la grandeza de lo que se abría ante mi. Mis ojos iban del verde al rojo, y al morado, y al granate, y otra vez al rojo y al amarillo y al naranja, a cual más hermoso, y yo, como siempre que contemplo la naturaleza, extasiada!

Un paisaje cambiante, dependiendo de la estación que vive, pero, aún cuando pierde sus hojas , y queda la cepa al desnudo, lleno de luz, y  de vida. 

Lo que sentimos ante lo que acontece lo decidimos nosotros, con nuestras reacciones, y nuestros pensamientos.

La vida como el paisaje de las viñas, tiene colores increíbles,  algunos teñidos de dolor, de contrariedades, de injusticias, es verdad, como también lo es que si observamos el conjunto de lo que vivimos la imagen es maravillosa, no podemos quedarnos sólo con aquello que no nos gusta.




Os propongo un juego: fijar la atención en aquello de positivo y bello que nos rodea, es mucho y muy variado, escribidlo cada día, cuando vemos las cosas escritas  tomamos más consciencia,  y después agradecer a la vida por ello.
Os aseguro que da resultado, probadlo!

No se puede perder tiempo, esta vida es una y pasa... y se seca...








sábado, 22 de octubre de 2016

He tendido un puente...


Está mañana he tendido un puente, largo, muy largo...

Un puente lo suficientemente largo  para que llegue allá donde estés, el cielo, las profundidades de la tierra, el universo o la nada.

Un puente que me permita, cuando lo desee, cuando lo necesite, acercarme hasta ti,  estrechar tus manos, ahora imaginarias, y conversar y discutir como tantas tardes y de tantos temas que tu mente sabia planteaba..

Un puente para alcanzar el brillo de tus ojos,  tu mirada, tu sonrisa,  para llegar hasta la gallardía y la impotencia de última hora.

Un puente para que puedas acariciarme como nunca lo has hecho quizás  por timidez, no por falta de amor, de esa manera achuchona que a mi me gusta, para que volvamos a los juegos de niñez, para que me reprendas con esa flema británica tan tuya...

He tendido un puente para agradecerte, para sonreirte, para recordarte, para no perderte.

Un puente ya que no podría ser de otra forma, tenemos que permanecer unidos, yo soy tu y tú eres yo, y por ello algo de mi se ha ido contigo.

He tendido un puente para encontrarme, para aceptar, para comprender y para seguir viviendo.



lunes, 2 de mayo de 2016

Paseando...


No hay mejor amigo que uno mismo...

Paseando me he dado cuenta de que nunca estoy sola, siempre voy con la mejor compañera, se llama Yola, Yolanda!, Yolandita....dependiendo de lo que me diga, y de cómo me tome lo que me dice....

 La acepto, la respeto, la justifico...

A veces desearía no escucharla, pero agradezco sus reflexiones, sus dudas, sus equivocaciones, aprendo y crezco...

Me engaña... Pues si a veces...
Pero me quiere y yo la quiero!

jueves, 31 de marzo de 2016

No tomarás mi imagen en vano...

Nadie debería de estar en boca de los demás salvo por méritos propios

 Me pongo a escribir este post una vez transcurridas un par de semanas  de lo acontecido, y lo hago así a conciencia, cuando todo puede parecer  más una anécdota, y ya he recobrado la calma y la indignación ha cedido.

Que diríais si os vais a disfrutar de dos días de relax y nada más llegar, cuando te has hecho el propósito de desconexión de redes y correos, recibes un mensaje de un amigo con una simple pregunta:

"hola, has visto esto?" y el link a una noticia de elplural.com.
Miré, más por curiosidad que otra cosa, y porque ese amigo no me manda  nada que no sea digno de reseñar, al fin y al cabo una tiene ese gusanillo de la información.

Mi sorpresa fue mayúscula, no tuve que buscar en el interior de ninguna noticia, allí en portada, allí estaba yo, mi foto en primera plana


¿Familiares de Urdangarin?... como no fuera porque mi apellido acaba en "in", no le veo explicación, bromas aparte, no tiene, o yo así lo sentí, ninguna gracia.

Leída la noticia, en el cuerpo, se hacía referencia a dos tuits que yo había uno publicado y otro citado, hablando de que la sobrina de Urdangarín arremetía contra Manos Limpias y retuiteaba informaciones contra la abogada...

El primer tuit que yo puse, iba directamente relacionado con la comunicación no verbal, con la cantidad de gestos con las manos de la abogada, solidarizándome con su nerviosismo al interrogar a la infanta:


mi intención no era otra que hacer notar que los gestos comunican, Vanitatis lo utilizó para colocarlo de ejemplo de aquellos tuits que la sobrina de Urdangarin, Carlota Gui, retuiteaba, pero en ningún momento utilizó mi imagen para poner cara a esa sobrina, Twitter es abierto y yo soy responsable de lo que digo, y no me importa que se utilice, pero por supuesto bien utilizado...sin manipulaciones

http://www.vanitatis.elconfidencial.com/casas-reales/2016-03-09/los-dardos-de-carlota-gui-sobrina-de-urdangarin-a-la-abogada-de-manos-limpias_1165385/

El Plural también hacía referencia a otro tuit, que ahora me explico, este tuit me lo enviaron con copia, hoy deduzco que tal vez me confundieran... en cualquier caso yo solamente lo cité, ya que sea Manos Limpias, o sea quien sea,  no me parece correcto:

Este fue el tuit que puso El Plural en su muro:


¿Cómo os quedáis?, pues yo me quedé "muerta", ¿como se podía utilizar mi imagen de esa manera?, ¿quien eran ellos para permitirse poner una noticia sin contrastar la información?
por supuesto empezaron a llegar mensajes de gente que me preguntaba si yo era familia de ese señor, si estaba de acuerdo con lo que había hecho, etc, etc, incluso una persona cercana a Casa Real, mandó un mensaje a una de mis hermanas preguntando que hacía yo ahí....

Y eso también me preguntaba yo, que hacía ahí...

Después de unos momentos de desconcierto, el dedicarme al protocolo me sirvió de mucho, estamos tan habituados a momentos de crisis..., pensé que no me podía dejar llevar por los nervios, así no resolvía nada, me puse en contacto con el periódico a través de Twitter, fue la manera más rápida que se me ocurrió:

Me contestaron pronto, y yo, ingenua de mi, pensé que en efecto estaba subsanado el "error"...
pero no era cierto, mi foto seguía ahí, nadie había modificado nada, salvo borrar el tuit, soy educada, y eso les salva, e insistí


con esa chulería me contestaron, lástima que la información hoy es inmediata pero también fácilmente destruible, no os puedo poner el link a la noticia original pero supongo que ya os haréis una idea viendo sus titulares, pero el hecho cierto es que después de todo mi cara seguía apareciendo y así se lo hice notar:


Su contestación llegó tres cuartos de hora más tarde y cargada de falsedad, como podéis ver en las horas de los tuits, no se rectificó hasta que insistí y mis compañeros protocolistas se lo hicieron notar, mandando tuits pidiendo la supresión de mi imagen.
y aquí terminó, ni un tuit de rectificación, ni mensaje de disculpa veraz, ni nada que se le parezca...

Dos horas no son mucho tiempo, aparentemente, pero para la era digital en la que nos movemos hoy, es un mundo, la información se cuela en muchos sitios y yo no tengo por qué estar en boca de nadie.

Yo soy periodista, pero debe de ser que en mis años de facultad no se enseñaba lo mismo, o que el director y/o redactores de ese medio no fueron a clase esos días, ya que a mi me repitieron hasta la saciedad que no se puede, ni debe, manipular la información, que no todo vale para vender más y mejor, que hay que mantener una ética profesional, que los lectores son sagrados y no se les puede engañar.

Por otra parte, ¿quienes son ellos para utilizar mi imagen así, sin razón alguna?, ¿han pensado que repercusiones tiene para mi persona?, además independientemente de que yo esté o no  de acuerdo con las prácticas atribuidas, supuestamente, al Sr. Urdangarin, que no lo estoy en absoluto, atribuyéndome esa información han mentido, men-ti-do, y eso es intolerable.

Me han faltado al respeto, a mi , a sus lectores, a la profesión y al medio...y eso desgraciadamente es práctica habitual en muchos  ámbitos...

No tiene ningún derecho por eso lo pregono a los cuatro vientos y ya veremos a ver...

Ese periódico para mi ha perdido toda credibilidad, no informa, desinforma muy triste calificativo para un medio público de  comunicación...

No, señores, no, con mi nombre, ni mi imagen no se juega...


jueves, 17 de marzo de 2016

El placer de protestar...

Si analizáramos con objetividad aquello por lo que protestamos, nos daríamos cuenta de que en muchas ocasiones carece de sentido...

Esta mañana he leído algo que me ha hecho reflexionar muy seriamente.
Trataba sobre como es la percepción de los errores ajenos y los propios, que diferente vara de medir usamos, en los de los demás tendemos a responsabilizarlos de lo sucedido y a echar pestes al viento, y sin embargo cuando se trata de los nuestros nos exculpamos.

Y es que cuando protestamos nos sentimos más a gusto, nos liberamos de rabia interna, soltamos presiones, aún a sabiendas de que no va a servir para nada...

Es un justo derecho al pataleo...

Cuando estamos en nuestro trabajo y alguien nos llama la atención por retrasarnos en seguida buscamos y encontramos una justificación a nuestra actitud, pero si es a otro a quien le sucede o con quién nos sucede, no se nos ocurre buscar explicación, directamente  le achacamos una falta de responsabilidad, que por supuesto, jamás aplicaríamos a nosotros mismos.
Es más cómodo protestar por no ser bien atendidos, que detenernos a buscar que motivos han podido llevar al otro para actuar así, siempre los hay, aunque vengan de muy atrás...

Hablo de cosas cotidiana, de esas que nos enojan todos los días, y por las que, para nuestra dicha, encontramos un motivo para la protesta activa.
Otra cosa diferente son esas situaciones que no tienen una fácil "justificación", en las que el daño es tan grande que resulta prácticamente imposible no oponerse, y ante las que yo recomendaría, y me recomiendo, aplicar la compasión, sin querer ser prepotentes, pero sintiendo pena por ellos, conscientes de que es una gran tristeza que haya gente con tan poca consciencia, y, en muchas ocasiones, ni conciencia.
Pero ese un tema para otro post y otro momento...

Dice el texto de "La Gran Vía":
«Si un conductor se salta  las normas de circulación, es negligente; si lo hacemos nosotros, es porque había una urgencia, o un motivo para hacerlo, que si un individuo profiere insultos, es irrespetuoso; si lo hacemos nosotros, es porque estamos enfadados, o porque el otro lo merece.
Si alguien no cumple su palabra, es desleal; si lo hacemos nosotros, es por causas mayores…
Excusamos nuestras faltas, que entendemos obedecen a circunstancias ajenas a nuestro control, pero exigimos que otros acepten responsabilidad plena por las suyas, e incluso les imputamos “premeditación y alevosía"»
No puedo estar más de acuerdo.

Cuantas veces tenemos, por ejemplo, que acudir a una cita que nos incomoda, de la que hemos deseado evadirnos,  y si por cualquier motivo se anula, al instante se nos va de la cabeza nuestro deseo y en lugar de alegrarnos por no tener que acudir y reflejarlo así, arremetemos contra quien nos ha " hecho una faena", y lo tildamos de todo , cuando en realidad lo que nos ha hecho ha sido un favor.

Pero el caso es protestar, nos libera, no nos detenemos a analizar, protestamos...

A veces pienso, que tenemos un cierto toque de masoquismo en nuestra actitud, declarar nuestra alegría  y "gritarla" a los cuatro vientos, nos da pudor, decimos que estamos desvelando intimidad...
ay pero cuando se trata de algo que nos incomoda, la cosa da un giro total, entonces sí necesitamos que los demás corroboren nuestro malestar, que nos compadezcan, que nos apoyen, entonces si que vociferamos nuestro enfado, no nos damos cuenta de que eso retroalimenta la rabia y que si bien, momentaneamente, podría parecer que nos ayuda a sacar el malestar interno, en muchas ocasiones consigue que lo mantengamos anclado en nuestra mente por una larga temporada.
Gastamos energías en la protesta en lugar de emplearlas en buscar las soluciones que suavicen, o aún mejor disuelvan nuestro enfado.

Cuanto más sanador es darle la vuelta a aquello que nos ha fastidiado y encontrar lo que de positivo nos ha aportado o que nos reportará en un futuro, todo lo tiene...

Protestar para reivindicar, pero protestar en su justa medida, y siempre que no nos incapacite...


Somos prisioneros de la intolerancia, de la impaciencia, de la falta de empatía...y de eso, de eso si que tenemos que liberarnos...

lunes, 15 de febrero de 2016

Una historia común

El amor se siente y se vive desde y con el corazón, quien no lo haga así, no sabe amar...

Hay historias que vivimos todos en determinados momento, historias que duelen, historias que te hacen replantearte tu forma de sentir y de expresar ese sentimiento...

Historias que bloquean el corazón, llenándolo de desconfianza, decepción y tristeza, incluso me atrevería a decir que, por un periodo lo hielan...

Historias en las que las ilusiones se diluyen, que cuando terminan te dejan un regusto amargo, historias con las que te cuestionas incluso tu capacidad de amar o ser amada...

Historias de las que hay que recomponerse, reconstruirse, para poder reabrir el corazón, deshelándolo con ternura, y recibir, con ilusión, una nueva aventura...

Esta es una de tantas, que nos pasa a muchos y que espero, que como para mí, sean pasado...

«Nuestra historia fue un suspiro... mejor dicho una sucesión de suspiros,
De esos que te hacen quedar sin aliento, hasta casi perder el sentido...

Nuestra historia fue una ilusión...Una de esas que te hacen confundir realidad y fantasía, 
hasta no saber q vives...ni donde...ni como vives...

Nuestra historia fue...una comedia o fue un drama...o a veces poesía...
Un compendio, un poco, que por momentos se convirtió en un todo...

Nuestra historia fueron sueños, Sueños para ambos,
pero equilibrio y armonía  para uno y desestabilidad y zozobra inquietante para el otro...

Nuestra historia estuvo llena de besos, de abrazos, de pasión, de entrega, de juegos, 
de complicidad, de sentimientos.. Unas veces imaginados y otras vividos...

Nuestra historia ¿fue? .... no lo se, pero si fue, tal vez y sólo tal vez....
fue para uno un bonito regalo y para el otro acabó siendo un castigo....»

No hay que quedarse anclado, ni esperando esa llamada o ese mensaje que no llegó cuando debía,  y que posiblemente, cuando lo haga, si lo hace, ya será demasiado tarde, para entonces habrás decidido seguir adelante, luchar por tus sueños y no ser parte del juego de nadie. La vida es muy valiosa y breve para malgastarla con falsas ilusiones.

Agradezco a la vida lo que me trajo, historias por las que pagué lágrimas y sinsabores, y si bien sufrí de desamor, gocé de la fortuna de aprender a amar mejor, y eso, eso no tiene precio...

Que cada uno busque su faro, si no lo tiene,  para llegar a esa nueva historia, yo alcancé una isla, donde, hoy, me siento en paz y en amor...



miércoles, 27 de enero de 2016

¿Duele el alma?


El alma no duele, duelen los pensamientos, duele la vida...

Cada vez que perdemos a alguien a quien nos sentimos íntimamente unidos,  ya sea porque nos deja, se rompe, o emprende el viaje infinito, nos quedamos aquí, en esta tierra física que habitamos, con una pena y una tristeza acongojante,  una angustia de esas que te impiden el habla, que no te permiten comer, apenas sonreír, que te llevan más bien a vagar que andar por este mundo terreno.

"Me duele el alma" decimos, pero, ¿duele el alma o duele esta mente terrenal, este pensamiento humano?...

Utilizamos "me duele el alma" cuando lo que nos afectan son malestares emocionales, de esos que te provocan lágrimas, a veces nauseas, tristeza y mucha pena.
Cuando no entendemos, cuando nos reconocemos impotentes, cuando tenemos miedo, cuando nos han dañado, cuando hay conversaciones inconclusas, y palabras no dichas y abrazos no dados, cuando nos arrepentimos de lo pensado y nos sentimos incapaces de rebobinar una historia que nos gustaría fuera diferente...
pero la historia no se rebobina, no tiene marcha atrás y es ahí frente a ese certeza, al tomar consciencia de que la vida sigue y nosotros con ella, cuando nos embarga esa sensación de angustia.

Nos duele cuando nos sentimos pequeños, indefensos, incomprendidos, hasta culpables, ¿culpables?, no existen culpabilidades, existen situaciones, estados anímicos, momentos, que nos llevan a reaccionar y actuar de determinadas maneras y luego cuando lo miramos con perspectiva, al ser tiempo pasado, nos damos cuenta de cuan equivocados o acertados estábamos.
Si dimos, lo que en ese momento, ya sea mucho o poco, pudimos, no hay que lamentarse... si fue mucho, agradecer por tener la capacidad de dar, si poco, agradecer por lo aprendido.

El alma no duele, danza por el infinito, el alma pertenece, fundiéndose en un todo,  a un gran vergel donde están todas las almas, las que viven en este mundo, y las que ya se han instalado en la eternidad .

Mientras alguien vive con el disfraz de humano, el binomio físico-espíritu convive con él, haciendo casi imposible que la atención se centro en otra cosa que no sea el personaje que habita su alma. 

Sentir a aquellos que se fueron, resulta difícil, si siempre pensamos como seres humanos y no espirituales.
Pero las almas nos impregnan, nos llenan...

Nuestro ser espiritual está alimentado, inconscientemente, por aquellos que viven en nosotros, yo me imagino a las almas sonriendo, colmándonos de fuerza y energía, alentándonos a seguir y ser felices, guiñándonos el ojo, llevándose los miedos...

Dicen que somos energía, yo así lo pienso, y la energía no desaparece, se transforma permaneciendo en el infinito.

Nuestro paso por este mundo es una mera parada en nuestro viaje, una etapa alucinante con duración finita.
Las almas son flores de un jardín, con el que estamos en intima y profunda comunión, flores con múltiples nombres, cada uno ponga el suyo, sin etiquetas, sin dueño

El alma no sabe de dolor, ni de gozo, el alma ilumina, el alma, tú alma, su alma, las almas, se funden en un todo inseparable con la mía, inundándonos de AMOR, de ese AMOR sin restricciones, de ese AMOR de aquí a la eternidad.

Energía de luz pura! 

(O eso, al menos, quiero creer yo, a quien ha dolido el alma bastante más de una vez...)


jueves, 14 de enero de 2016

Construyamos! Pero...¿qué es construir?


Avanzar es edificar partiendo de lo construido, no hacer socavones destruyendo para recomenzar...

Hay muchas cosas de las que se están haciendo ahora, que a mi modesto y profano entender, no contribuyen en nada al progreso de este país nuestro.

Tal vez para construir tengamos que tener claro, primero, que no es construir. 

Que se diga una cosa por delante y se actúe de otra manera por detrás...
Que se engañe a los electores pactando, sin consultar...cuando esa no ha sido su opción elegida, de otra forma la hubieran reflejado en las urnas, no es construir.

Que se tome la política a pitorreo, convirtiendo el hemiciclo en un circo mediático, haciendo juramentos ridículos, gestos ofensivos, sin pudor, ni consideración  a los que les han llevado hasta allí, representar algo en lo que no crees, no es construir.

Conseguir un titular o una foto utilizando a la mujer, y la maternidad, aprovechándose de una condición otorgada por, entre otros, las demás mujeres, no es reivindicar nada, es una falta de respeto absoluta.

Las mujeres no somos cupos, las mujeres somos profesionales responsables y capacitadas, el tratarnos de ese modo "condescendiente", no nos iguala, nos diferencia.

Tirar piedras contra el "vecino" y no valorar lo que de positivo ha hecho, denostar planteamientos e ideas del adversario sin estudiarlos, ni tener en cuenta su validez,  utilizar el chiste fácil,  insultar, y ridiculizar, no es construir.

Presentar propuestas a futuro, que  todos queremos oír, pero imposibles de llevar a cabo, buscando el aplauso, con el único fin de conseguir votos, aprovechándose del desconocimiento y el malestar popular, es engañar, tampoco es levantar nada.

Negarse al entendimiento, buscando enfrentamientos continuos, alentar a las masas como reyezuelos de antaño, llevar a creer lo que no es, es estafar a quienes, ingenuamente, han depositado en ellos  la confianza.

Hablar de ciudadanos de primera y de segunda, ya que se favorece más a unos que a otros, dependiendo de que cuerda sean, decir que hacienda no somos todos, que eso es publicidad, es menospreciar a quienes trabajamos y luchamos por hacer de este país un lugar mejor para vivir.

No ser ejemplo de concordia, siendo el máximo dignatario de un país, también para mí, siempre para mí, no es construir.

Tomar medidas populistas, sacar a relucir viejas rencillas, pensar en "fastidiar", al otro en vez de favorecer a todos, ser presas de pataletas sin sentido, es abuso de poder, no es avanzar.
Construir es pensar en el bien común, no sólo en el de tus votantes, también en el de aquellos que no sienten simpatía por tus ideas...
construir es ser tolerante, es dialogar, es no pensar en tu silla, es ser consciente de para qué estás donde estás, es mirar por el interés general no por el particular, es aunar esfuerzos, es sumar voluntades, es ilusionar con realidades factibles, no con proyectos de visionario imposibles de alcanzar, es ser coherente.
Construir es ser líder, no jefe, ni "Dios".



Si nos sentimos orgullosos de lo que vamos consiguiendo a nivel particular, y vivimos a gusto, aunque tengamos matices, será porque vamos edificando una sociedad donde el bien común sea el principal objetivo.

¿Quimera? Construyamos a ver qué pasa...