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sábado, 22 de octubre de 2016

He tendido un puente...


Está mañana he tendido un puente, largo, muy largo...

Un puente lo suficientemente largo  para que llegue allá donde estés, el cielo, las profundidades de la tierra, el universo o la nada.

Un puente que me permita, cuando lo desee, cuando lo necesite, acercarme hasta ti,  estrechar tus manos, ahora imaginarias, y conversar y discutir como tantas tardes y de tantos temas que tu mente sabia planteaba..

Un puente para alcanzar el brillo de tus ojos,  tu mirada, tu sonrisa,  para llegar hasta la gallardía y la impotencia de última hora.

Un puente para que puedas acariciarme como nunca lo has hecho quizás  por timidez, no por falta de amor, de esa manera achuchona que a mi me gusta, para que volvamos a los juegos de niñez, para que me reprendas con esa flema británica tan tuya...

He tendido un puente para agradecerte, para sonreirte, para recordarte, para no perderte.

Un puente ya que no podría ser de otra forma, tenemos que permanecer unidos, yo soy tu y tú eres yo, y por ello algo de mi se ha ido contigo.

He tendido un puente para encontrarme, para aceptar, para comprender y para seguir viviendo.



martes, 10 de febrero de 2015

"Ídolos anónimos"...

Tendríamos que aprender admirar a los que tenemos mas cerca, a las personas que hacen de nuestro día a día un vivir mas amable, a aquellos que nos dan todo lo que son, lo que pueden y lo que saben...

Viendo la Gala de los Goya, no he podido dejar de tener una sensación de tristeza,  al ver  como se rendía pleitesía a unos, como se menospreciaba a otros, como se idolatraba, y como se jugaba con las emociones del de aquí y del de allá. 
No voy a citar chistes, ni alusiones, ni momentos, que todos hemos oído o vivido, y hemos cuestionado unos y alabado otros.
Independientemente de si tuvieron su gracia o no, o de lo apropiado o no, a mi me dejaron un regusto un tanto amargo...

Hay personas realmente admirables, gente que ha logrado sus objetivos, que ha alcanzado sus metas, no sabemos a qué precio, unos con mucho esfuerzo y tesón y otros, quizá, con habilidad y un golpe de suerte... pero las han alcanzado...
Todos ellos son idolatrados por muchos, gente, en la que, sobre todo los jóvenes fijan su mirada, depositan sus sueños de futuro y se esfuerzan en emular en todo, incluso en los peinados, estilos, y formas de comunicarse...

Lo penoso es que algunos de nuestros ídolos lo son, por jugar bien al fútbol y alcanzar la fama, por estar en la meca del cine, independientemente de si sus películas son buenas o malas, por ganar dinero, por construir imperios, por ocupar portadas de revistas, por tener aventuras amorosas imposibles, por llenar estadios, por tener grandes casas, coches, .... generándonos una envidia, no siempre sana, por lo que poseen, no por lo que son.
De la mayoría de ellos desconocemos como se comportan como personas, simplemente nos detenemos en el personaje, y eso, es lo que "adoramos"..,

Y...tristemente se nos olvidan los auténticos héroes de nuestro devenir cotidiano, esas personas casi invisibles que nos rodean;

Desde, por ejemplo, el panadero que se preocupa de que el pan este horneado y listo para llegar a nuestros hogares cada mañana, el portero de nuestra casa, oficina, o recepción,  que nos saluda amablemente  como animándonos a comenzar bien el día, esa madre que sale acelerada de su casa para llevar a su hijo al colegio o a la parada del autobús, cargada de papeles y de nervios, para llegar a tiempo a su trabajo, esos maestros que enseñan con paciencia y cariño las primeras palabras y números  a las generaciones de futuro, o el vecino que nos regala su bostezo mañanero. 

Esos médicos en los ambulatorios, que se preocupan por atender a sus pacientes, aun a riesgo de ser criticados por emplear mas de los 15 minutos reglamentarios en cada uno, aquellos que cuidan con esmero de nuestra seguridad, de nuestros derechos, de nuestros ancianos, de nuestros enfermos, los que a sabiendas, de que va a ser un día difícil, visten su mejor sonrisa para encararlo. 

Los que cada día dan lo mejor de sí mismos en aquello que realizan, los que tropiezan y se levantan, los que aceptan pero no se resignan, los que luchan y siguen soñando, los que siempre tienen su mano tendida, los que escuchan.

Los que sin ninguna pretensión viven la vida, y se alegran por lo que le sucede al otro, y no maldicen su suerte, y tantos que no sólo dan, sino que se dan a los demás a diario, con naturalidad, sin ostentaciones, ni necesidad de reconocimiento.

Todos ellos son grandes seres humanos a los que nuestra sociedad tendría que admirar y colocar en un gran pedestal. 

Héroes anónimos que pasan desapercibidos pero que debieran ser el espejo en el que mirarse cada mañana. 

domingo, 25 de enero de 2015

Tu asume que yo critico...




Todo este revuelo que se ha montado en torno al ébola me ha hecho reflexionar mucho.
 Como siempre he intentado tener empatía, y he ido poniéndome en el lugar de cada una de las partes...que duro...
Sin duda alguna no es fácil ser el paciente...
Todos hemos sufrido con los sacerdotes fallecidos, pese a la polémica de si había que haberlos repatriado o no, o lo aparatoso y costoso de sus traslados, su entrega abnegada a los más necesitados, sus reflexiones, sus últimas sonrisas, nos han llevado a encariñarnos y llorar su pérdida...
 Nos hemos preocupado por Teresa, hemos celebrado cada pequeña mejoría hasta su curación, hemos exculpados sus errores de protocolo de actuación, si es que los hubo, siendo conscientes de que su trabajo fue voluntario, nos hemos emocionado con su madre, con su marido, con sus vecinos, con sus compañeros, con sus palabras...
 Nos hemos solidarizado con los contactos aislados, con el temor de contraer la enfermedad, sin un síntoma, pero con la espada sobre sus cabezas, imagino lo que ha tenido que ser un pequeño dolor de cabeza, o un estornudo....
Nos hemos puesto en el lugar de sus familias, que angustiosa la espera de no saber si volverían a abrazarles...
Hemos clamado al cielo y han corrido ríos de tinta, y post en las redes sociales, por Excálibur, la mascota de la familia, de hecho tanto fue el empeño por salvarle del sacrificio que casi nos olvidamos de su dueña..., eso sí, obviamos si era necesario o no, nos dejamos llevar por el deseo, colectivo, de salvar esa vida, cosa que yo entiendo, mis animales son mis amigos,  parte de mi familia... sin olvidar lo que son, pero a veces la seguridad manda...
Teníamos miedo...
Pero... nos queda otra de las partes, la más olvidada ... porque, tampoco es fácil ser quién tome las decisiones de cómo proceder, todas esas personas, y no hablo de la ministra, se han tenido que sentir realmente mal, es muy duro, ellos seguro que también han tenido miedo, y mucho..., los hemos criticado, cuestionado, vapuleado...claro, todo visto desde "el otro lado", y seguro que ha habido muchas actuaciones mejorables, ellos también tienen familias y también les duele, y asumen con todo lo que lleva consigo...
sinceramente,  no me hubiera gustado estar en su piel...seguro que lo han hecho lo más acertado que han podido y sabido...el que lo sepa hacer mejor con conocimiento de causa, que lo diga...no seré yo desde luego.
En ocasiones, hablamos muy a la ligera sin ponernos en los zapatos del otro  y ver donde duele...

lunes, 12 de enero de 2015

Despierta... No permitas que el ego duerma tu corazón!


Hay personas que con el tiempo parece que se aletargan emocionalmente...

No dejan de sorprenderme algunas gentes...
Cuanto mayores se hacen más prescinden del "nosotros", de lo compartido, se tornan más egocéntricos. Es como si cada mañana, al ponerse frente al espejo, se colocaran una corona invisible, que les otorgara la facultad de estar por encima del bien y del mal, una enseña que les hiciera poseedores de la verdad absoluta y además se vistieran el "traje del emperador", ese con el que no se permiten ponerse en duda a si mismos.
El afán de protagonismo y de posesión se vuelve día a día más patente y más dañino.

" Yo he tenido un buen año... Yo lo he hecho bien...Yo se lo que es mejor... Yo conseguiré...Yo tendré....Yo seré... yo digo... yo hago... yo sé...  yo, yo, yo...."

Es sofocante el permanecer a su lado, fagotizan tu energía convirtiéndote, a poco que te descuides, en un ser diminuto, haciéndote dudar de lo que sabes, lo que decides e incluso de lo que piensas o deseas.
Muchos de nosotros nos hemos visto en situaciones donde nuestras actuaciones se producían en base a las querencia de otra persona, llegando incluso a congelar nuestro propio yo, adormeciéndenos de tal manera que ya deja de preocuparnos el sentido de lo que hacemos pasando a buscar únicamente el reconocimiento y la fuerza que unirte al "poderoso" otorga...
  .
Y lo curioso es que atraen a los demás como si de un potente imán se tratara, son admirados, incluso venerados en muchas ocasiones, envidiados, porque lo que se ve de ellos es solamente la cara del éxito y el posicionamiento social, pero... ¿A qué precio?

Son personas que utilizan a los demás como si de piezas de un tablero de juegos se tratara, que no valoran al otro, que se creen en posesión de la verdad,  que se consideran imprescindibles, y lo que es peor que consideran a los otros incapaces si no están bajo su tutela, que siempre quieren más y más de lo que sea que tengan...
solamente desde una mente muy centrada y una posición de condescendencia y "compasión" se puede sobrellevar ese abuso de poder que ellos ejercen.

Yo sólo quiero, desde esta ventana, avisar a aquellos que conviven con este tipo de personas , ya sean sus jefes, sus parejas, sus madres, padres, amigos o compañeros.
Abrid bien los ojos, no os dejéis contagiar por su vanidad, no les imitéis en aquello que acabe, a la larga, perjudicándoos, seguro que tienen valores importantes, valores que se pierden tras esas mascaras de prepotencia, os aseguro que el ningunear, no es uno de ellos. 
El ego al final es un reflejo de la inseguridad. 
Él que está seguro de quien es y conforme con quien es, no necesita ni demostrar su superioridad ni pregonarla.

Ellos han dejado que su corazón permanezca aletargado, pero nosotros tenemos que despertar los nuestros.

La confianza en las personas, el valorar y dar su lugar a  demás, el no perder el sentido de la ética ni dejarse seducir por el dinero nos ayudarán a mantener nuestros corazones vivos y despiertos , si no lo hacemos corremos el riesgo de convertirnos en uno mas, de los eternos insatisfechos con fachada de ganadores que pululan por nuestra sociedad...