jueves, 2 de julio de 2015

"Allá voyyyyy"

Por piedras que la vida nos ponga, no hay que perder la ilusión, por amar y por dejarse amar.

Es increíble la vida como va dibujando el camino con pequeñas, o no tan pequeñas, muescas... cicatrices que van conformando nuestra actitud y por tanto, nuestra manera de avanzar.
Que todos hemos sufrido reveses es incuestionable, y que esos reveses nos despiertan el miedo para situaciones venideras también. 
Ese miedo se yergue ante nosotros como monstruo atenazante, bloquea nuestras ilusiones, anula nuestros sueños, encasilla las situaciones, y, con la excusa de protegernos, nos esclaviza.

Llevo tiempo dando le vueltas  a la curiosa actitud que tomamos, con nosotros mismos, y por ende con los demás, cuando hemos sufrido, de alguna forma por amor. 

Cuando nos hemos sentido desgarrados, y después de haber pasado el llamado "duelo", nos decidimos a volver a abrir nuestro corazón, nos ponemos mil una trabas, antes de reconocer que lo que verdaderamente tenemos es miedo...
miedo a que nos vuelvan a hacer daño, ya sea el otro o la vida, miedo a entregarnos, miedo a dejarnos llevar, miedo a sentir "demasiado", miedo a creer en el otro, a aceptar sus sentimientos, sean cuales sean, a dejarnos mimar, miedo a amar y miedo a que nos amen, condicionando ese disfrute al que tenemos al lado, olvidando que las emociones son singulares, propias de cada individuo.
Puro miedo a empezar de nuevo...

Yo lo he sentido y lo siento, a veces, es una inquietud interna, que te lleva a cuestionarte un montón de cosas sin sentido, en vez de dejar fluir la vida y disfrutar del ahora, malgastamos los momentos con especulaciones, imaginarias, con el único fundamento de limitarnos para no volver a sufrir.
Con el agravante, en general, de no ser capaces de reconocerlo ante el otro, ¿por amor, o cariño, para no dañar?, no, por orgullo!!!!!
A nadie le gusta reconocerse vulnerable, pero lo cierto es que lo somos, ¿y qué si lo somos?,... no pasa nada, nos identifica como seres humanos sensibles y sobre todo lo mejor es que nos reconoce como "humanos".

Yo siempre he pensado que no es posible entregarse, a nada ni nadie, a medias, que quien pone medidas y se frena, no se da, realiza un simulacro, una intentona sin voluntad ni convencimiento de alcanzar el éxito, envidio, o quizás no,  a los que son capaces de meter "sólo la puntita", sin arriesgarse salvo lo justo, yo lo he intentado, pero reconozco que sin fortuna... 

Recuerdo bien a mi padre que me decía " si no quieres caer por el precipicio, no te pongas en el borde"...y yo, yo soy especialista en acercarme a ese borde y bajar rodando por la ladera... 

Para alcanzar los sueños, al menos en mi caso, hay que darse al máximo, en cualquier faceta de la vida, si no me siento apasionada, es seguro que no va a resultar, y eso implica un "allá voyyyyyyyyy" ilusionado y decidido, sin ningún temor a las consecuencias...

Las roturas se arreglan, pero las emociones, que se dejan pasar, no se recuperan.


(Imagen Panasonic)

miércoles, 20 de mayo de 2015

Cuando la profesión va de sumar, no de competir...

El sentir que compartes, en todos los sentidos,  es una fuerza motora, sean cuales sean las circunstancias, que te ayuda a avanzar con ilusión.

En estos días he podido disfrutar de diferentes encuentros, de profesionales  del protocolo, en distintas ciudades de España.
Después de lo que han hablado varios compañeros poco me queda por decir a mi...
Compartir conocimientos e inquietudes protocolarias ha sido estupendo... Pero si me detuviera ahí todo se quedaría muy corto.

Para mi lo realmente "alucinante" ha sido el ambiente que se ha vivido, eso que flotaba en el aire más allá de de la formación.
Me he dado cuenta de que hay un espíritu mágico, en muchos de nosotros, que nos lleva a anteponer la amistad a la competencia profesional y eso me gusta!!!
Realmente, un grupo muy nutrido, hemos compartido risas, experiencias, vivencias e incluso divergencias de opiniones, pero todo desde el más profundo y sincero respeto.
El conocimiento del protocolo debería ayudarnos a manejar las situaciones con habilidad, pero también me he percatado que no es siempre así, desgraciadamente hay gente que necesita hacerse notar y se separa con una barrera, a penas perceptible, disfrazada, a veces, de "ocupaciones" y grandilocuencia, no se dan cuenta de que esto consiste en sumar, de que solo avanzaremos si vamos todos juntos, que pena que mentes tan potentes y con tanto que enseñar, pierdan fuerza por querer tener cada cual su pequeño reino.

En uno de los encuentros, en Madrid, una estudiante me preguntó: y ustedes, con tantos años de experiencia, ¿que viene a hacer aquí?... he de decir que la pregunta me sorprendió, pero mi respuesta fue clara, yo vengo a compartir momentos, a aprender de experiencias ajenas, a reencontrarme con gente amiga a la que, en muchos casos, veo de año en año, y a conocer a personas como tu, que sois el futuro...

Yo quiero aprender de todos, quiero compartir con todos, quiero enriquecerme de las diferencias y poderlas discutir, en el buen sentido de la palabra, con todos.
Me siento orgullosa de pertenecer a un grupo de gente que disfruta con lo que hace, que aprovecha los momentos y que no se ha olvidado de reir.
La admiración mutua es un plus, la consciencia de que todos aprendemos de todos, independientemente de en qué campos nos desenvolvemos, es otro plus muy importante.
Y el saber que por encima de todo somos personas, compartiendo amistad y buenos momentos es la mayor garantía de éxito! 



lunes, 27 de abril de 2015

Sobrevolándome

La esencia de quienes compartieron viaje siempre continua en nosotros sobrevolándonos.

Te siento ahí, sobrevolándome, con un aleteo protector, silencioso pero presente.
Yo permanezco anclada a esta tierra, contenta de seguir disfrutando, y de continuar notándote, consciente de que aunque no pueda verte, ni abrazarte, tu fuerza está en mi.

Hemos dejado de ser concepto terrenal, (padre e hija), para ser una fusión de energías, que no pide, que no necesita, que no exige, que no juzga, que simplemente permanece, y me recuerda, de mil maneras distintas, que estamos en esta vida para ser felices, rechazando todo aquello que perturbe nuestra paz.

Hoy no entenderías casi nada de lo que está pasando, a veces pienso que te fuiste en el momento justo, cuando las lágrimas por los que más amabas eran sutiles...

Sé que aunque no comprendieras, tus palabras seguirían siendo las mismas, sé que me dirías que no importa lo que suceda a mi alrededor, ni las realidades que descubra, lo que de verdad debe marcarme es la sinceridad con la que yo he sentido y he vivido ese sentimiento en cada momento.

En ocasiones me sorprende la frialdad con la que enfrento sucesos, pero no es frialdad es aceptación, he dejado de lado la ira, y saberte en mi me ayuda a decidirme a respetar aunque no comprenda absolutamente nada.

Que más da si mi entrega ha sido a a una situación real o imaginaria, mientras haya creído en ello, me haya dado al máximo y de corazón,  las cuentas, que las ajusto yo conmigo misma, darán siempre un saldo positivo.

Las decepciones se producen por que esperas de quien no es...
Se endurece el corazón, pero te percibo diciéndome que no tiene que restarme un ápice de confianza, ni de amor, y me abro a la vida a recibir y seguir dando.

Te escucho, susurrarme al oído, Yola, se tu, se niña, hija, hermana, amiga, madre, se esa mujer que tiene un poquito de todo, que sabe sobreponerse y entregarse, y yo, sonriendo, casi no acierto a decirte, bajando la mirada, que lo intento, lo intento pero no siempre lo consigo.

Agradezco que me sobrevueles, iluminando el camino y recordándome lo que de verdad importa, amar siendo leal a uno mismo y a los demás, aceptando y respetando lo que, y a quién, la vida pone en tu camino.
 

  

martes, 14 de abril de 2015

Un amor completo

El amor no es posesión, es presencia consciente, entregada y voluntaria...

Cuantas veces hablamos de amor sin detenernos a pensar en lo que estamos hablando.
Cuando amamos, no nos basta con sentir mariposas en el estómago, con estar exultantes, con sabernos afortunados por el mero hecho de vivirlo con consciencia, no, todo eso no nos basta, exigimos que nos amen, cuando en realidad, no tenemos por qué...

Amar es un sentimiento unilateral.... ¿que nos gusta que nos correspondan? claro!!! sería absurdo negarlo...

Cuando uno se decide a amar... lo  hace vibrando a cada paso que da, viviendo cada día una historia nueva, saboreando cada pequeño avance, con el convencimiento de un final impredecible, desconocido, tal vez incluso el no deseado, pero carente de importancia en el momento presente.

La forma de amar cambia con la edad como nosotros mismos, no de intensidad pero quizás si de expresividad, también depende, y mucho, de la manera de ser de las personas...
Así como hay quien valora el sentirse en paz con su pareja, sentarse en un jardín, el de la vida, y observar, a otros sin embargo lo que les gusta es compartir emociones fuertes, como si cada recorrido fuera un viaje en la noria y necesitaran, constantemente, perder el aliento...

Yo quiero un amor completo, no un amor que no haya amado nunca, no, eso sería además de pretencioso poco práctico, quiero un amor que sume emociones, que invente matices, que sienta mis caricias como mías, que desee compartir y aventurarse aun a riesgo de perder...

Quiero un amor decidido a entregarse, a intentarlo, a vivirlo, a disfrutarlo, a arriesgarse, abierto al cambio, sin enroques ...
A quien admire y que me admire disfrutando cada día el placer de habernos encontrado ...
Quiero un amor sosegado que respete mis silencios, y mis charlas sin sentido, a quién escuchar y de quien aprender.
Quiero un amor que me ame a su manera y me deje amar a la mía...

Quiero, quiero, quiero, que cantidad de yo en todo esto... eso es lo que me sale mecánicamente, quizás fruto de un aprendizaje no consciente...

 Pero que fácil sería cambiarlo....

(Yo quiero) Un amor completo, no es  un amor que no haya amado nunca, no, porque cada historia es única, diferente, (quiero) es un amor que suma emociones, que inventa matices, que sienta las caricias como únicas, que desea compartir y aventurarse aun a riesgo de perder, complice, amigo, amante...

(Quiero) Un amor que se entrega, vive, disfruta, arriesga, dispuesto a sorprenderse, que comprende, admira, agradece.
(Quiero) Un amor sosegado que respeta los silencios, y las charlas y charletas, que escucha, aprende...
(Quiero) Un amor completo, que da y recibe,  que genera un flujo constante de AMOR

En verdad  sólo quiero lo que la vida me regala a cada instante, mantener la capacidad de disfrutar las pequeñas cosas cotidianas, sin expectativas, y fluir...

AMOR, tengo de sobra... para dar y recibir!


(Fotografía de internet, retocada por YA)

viernes, 3 de abril de 2015

¿Cómo percibimos lo que vemos?


Nuestra manera de percibir está condicionada por nuestra forma de sentir...

Me gusta el mundo de la fotografía y aunque soy una simple aficionada, me encanta retocar mis fotos.
Es curioso como esos pequeños retoques dependen de mi estado de ánimo.

La creatividad y la imaginación van de la mano de la ilusión y la emoción...

Cuando voy a transformar algo que veo, me detengo en aquellas facetas y colores con las que en ese momento me identifico.




 Cuando uno se siente más triste todo a su alrededor se vuelve más gris...


Pero en cuanto uno empieza a ver un poquito de luz los colores comienzan a emerger por arte de magia...


Y cuando la vida nos vuelve a sonreír, sin saber porqué, nuestros sentidos se abren a esa belleza que aunque es indeleble no siempre es percibida en todo su esplendor...


La vida está llena de matices, todos ellos aportan, son complementarios...
Amo los momentos de tristeza, son inevitables, forman parte del todo... no los amo porque me gusten...


los amo porque me permiten disfrutar con más intensidad cuando se desvanecen, cuando se transforman en aceptación y lucha....


Cuando uno vive con pasión, el viaje se convierte en un torbellino de colores, y cada vez que se rememora se disfruta...emociona...


Cuando uno se siente en paz lo que le rodea se impregna de ese sosiego...


Cuando uno se siente bien el corazón vibra, se engrandece, se emociona y sueña...


Cuando uno se siente feliz, los escollos son incentivos para continuar adelante...


Cuando uno ama... todo carece de importancia, los problemas se aligeran, solo están la mar, el cielo, y un maravilloso mundo por recorrer!


Procuremos enfocar en positivo para percibir la vida en todo su esplendor!